Vivir en el paraíso

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 18 de mayo de 2015 –
vida

Por: Alberto Aranguibel B.

Los dogmáticos, en su atávica tozudez doctrinaria, van a encontrar siempre en la propuesta chavista de socialismo una tentativa sin basamento teórico, sin asidero histórico y hasta de naturaleza sacrílega (para aquellos que desde el extremo conservador del rigor ideológico examinan igual que los ultraizquierdistas a la revolución bolivariana), con cuyos principios van a estar reñidos en todo momento fundamentalmente por el carácter transformador inherente al proceso de redención de los pobres que impulsara en Venezuela el Comandante Chávez bajo la óptica propia y completamente innovadora en que éste lo planteó.

El mayor tormento para ellos es que se trastoquen de alguna manera los pilares fundacionales del pensamiento revolucionario más ortodoxo y la concepción misma del Estado, con lo cual, según el particular enfoque de cada uno de esos dos sectores se traicionarían, por una parte, los sagrados principios de las luchas sociales a través del tiempo y la estabilidad del modelo de sociedad, por la otra.

Coinciden así la ultraizquierda pseudo chavista y la derecha oligarca en un planteamiento contrarrevolucionario común, en el que se puede leer desde dos ángulos supuestamente enfrentados en lo ideológico exactamente el mismo postulado teórico que en apariencia los distancia, como ese según el cual lo que no serviría en el Estado serían los funcionarios y no el modelo burgués bajo el cual está concebido ese Estado.

De la misma forma en que el inefable decreto de Carmona se centraba en abril de 2002 en la destitución de funcionarios de todos los poderes públicos como un paso indispensable para la restitución del Estado a su condición prerrevolucionaria, de esa misma manera la ultraizquierda pseudo chavista fundamenta su propuesta en la búsqueda del desplazamiento del liderazgo revolucionario como condición sine qua non para avanzar en la construcción del bienestar económico del país.

Ambos sectores ocultan el peso que tiene en la deficiencia de la gestión pública la inviabilidad del modelo burgués aún imperante para satisfacer las necesidades de la población, así como la perniciosa presencia de infiltrados opositores en los organismos del Estado y el brutal ataque del capital privado, nacional y transnacional, a la estructura de gobierno con su impúdica oferta de comisiones a diestra y siniestra, ya no solo en búsqueda de jugosos contratos sino en el avieso afán de corrupción del sistema para derruirlo y acabar así con el modelo socialista.

Por igual acusan a la revolución de una supuesta mala gestión en las empresas nacionalizadas (un minúsculo porcentaje apenas del parque empresarial venezolano en relación con el que todavía sigue en manos de la burguesía), desconociendo que el propósito de esas nacionalizaciones no es la sustitución de la premisa de la rentabilidad capitalista por un abstracto modelo de rentabilidad socialista, sino la transformación del proceso de producción para pasar de la cultura de mercado a la lógica de la cultura comunal que es base medular del proyecto revolucionario chavista, donde el valor de cambio y cuanto ello implica sea sustituido por el valor de uso de la producción de acuerdo a las necesidades reales de consumo del país y no a las necesidades de la acumulación del capital.

Sin embargo la mayoría de esas empresas, como el Banco de Venezuela, Cantv, Industrias Diana, entre otras, ha demostrado eficiencia operativa en el incremento de su producción y eso es innegable. Pero no es solo la irrefutabilidad de esos hechos el peor enemigo de los dogmáticos tanto de derecha como de izquierda, sino la retórica misma de su insustancial discurso.

En todos los procesos revolucionarios de la historia el papel político de la oligarquía, antes que en la promoción de su propia e inviable propuesta neoliberal, se ha centrado en la obstrucción del bienestar social que esas revoluciones han promovido, porque el discurso de las elites hegemónicas es diametralmente opuesto al interés de las grandes mayorías depauperadas que desde siempre han padecido las crisis económicas y sociales que inevitablemente resultan de esa recurrente practica burguesa de la conspiración contra el poder popular, no solo mediante la guerra y el sabotaje sino mediante la demagogia.

Los griegos acuñaron el término “demagogo” para designar a los conductores de la sociedad, imprimiéndole así un sentido positivo en un primero momento a lo que posteriormente Aristóteles definió como “la forma corrupta o degenerada de la democracia”, tal como la usa desde entonces la burguesía para etiquetar a toda expresión de liderazgo que surja del pueblo y que alcance el poder por cualquier vía.

De ahí que “demagogo” haya sido asociado a “embaucador” o “seductor de masas”, “adulador del pueblo”, que confiscaría el poder para instaurar la tiranía y los modelos autoritarios de los que siempre se ha acusado a los regímenes populares a través de la historia.

En la Venezuela revolucionaria, como parte de esas innegables singularidades que el dogmatismo decimonónico repudia en el proceso bolivariano, el término “demagogo” se ha desplazado desde el poder hacia los sectores contrarrevolucionarios, desde donde se está produciendo hoy la más impúdica e irresponsable práctica de adulación y de ofrecimientos insustanciales al pueblo que se recuerde en los anales de la política.

No puede ser sino irresponsable (y hasta criminal incluso) tratar de convencer al país de que la vida de ilusoria prosperidad que ofrece el modelo capitalista, y que la ultraizquierda pseudo chavista adopta sin el más mínimo pudor como paradigma de bienestar en su descalificación del gobierno del presidente Nicolás Maduro, sea de alguna manera posible en medio del escenario de guerra al que el gran capital nacional e internacional nos tiene sometidos con el apoyo nada más y nada menos que del imperio norteamericano.

Venderle a la gente que nada más cambiando unos cuantos funcionarios de gobierno por otros, sin que se avance en la superación del esquema de injusticia que comprende el modelo neoliberal para sustituirlo por el sistema de inclusión social que el ideario chavista propone, se pudiera alcanzar el paradisíaco nivel de vida que ofrece el capitalismo es conducirla al fracaso que hoy padecen las naciones que a lo largo de los últimos doscientos años han transitado ese camino a su más entera libertad, es decir, sin los obstáculos y sabotajes que ha debido enfrentar la revolución bolivariana desde hace dieciséis años.

Vivir en el paraíso terrenal que sugiere el discurso contrarrevolucionario es imposible en un mundo en el que sólo el 1% de la población posee casi dos tercios de la riqueza del planeta. 99% de la población de la tierra denuncia hoy esa injusticia y por ello son asesinados o van a la cárcel y a la calle sin empleo ni techo donde cobijarse cada vez más pobres y desvalidos que en ningún otro momento de la historia, en el ensanchamiento más abismal de la brecha entre ricos y pobres que se haya conocido jamás.

El destacado analista económico y vicepresidente de la cadena Financial News, Paul B. Farrel, se refiere hoy a este proceso en estos términos: “La burbuja de la desigualdad se está acelerando, peor que en 1929, o incluso 1789. La brecha de la desigualdad se encuentra ahora en los niveles de 1929, lo que hace que la apuesta del Partido Republicano con el futuro de Norteamérica sea un verdadero asalto a la clase media.”

El premio Nobel de economía, Joseph Stiglitz, por su parte, afirma al respecto: “A Estados Unidos le gusta pensar de sí mismo como una tierra de oportunidades. Pero hoy en día los  números muestran que el sueño americano es un mito … ensanchamiento de la brecha … la tendencia clara es una concentración del ingreso y la riqueza en la parte superior, el vaciamiento de la media, y el aumento de la pobreza en la parte inferior”.

Evidentemente ese idílico paraíso capitalista del que hablan tanto la derecha como la ultraizquierda pseudo chavista, es cada vez más inalcanzable. La revolución chavista, por el contrario, es el camino a la redención del ser humano a partir de la construcción concreta de la utopía de justicia social por la que tanto lucho el Comandante Eterno.

@SoyAranguibel

Desmontar el Modelo Rentista y el Estado Burgués

comunas

“La Comuna ha demostrado, sobre todo que la clase obrera no puede simplemente tomar posesión de la maquinaria estatal existente y ponerla en marcha para sus propios fines…debe destruir, romper la maquinaria estatal existente”  Marx y Engels citado por Lenin en El Estado y La Revolución.

Por: Atenea Jimenez Lemon

La revolución bolivariana insurge para derrumbar el estado de cosas existentes, el Comandante Supremo Hugo Chávez se propone una constituyente para refundar la Patria, se crea una nueva Constitución y se avanza enormemente en los derechos humanos y las reivindicaciones justas de la inmensa mayoría de la población, pero la Asamblea Constituyente dejó un tema central pendiente, el Estado, asunto que debió asumirse en un proceso popular constituyente permanente, pues la recién aprobada constitución abría las puertas para asumir la soberanía popular de manera directa, pero esto no ocurrió y cargamos con ese mamotreto pesado y obstaculizador de toda iniciativa orgánica que signifique demolerlo, que signifique gobernarnos a nosotros mismos. El Estado, con sus múltiples mecanismos hace que dentro de sectores e individualidades revolucionarias se reproduzca la ideología burguesa y comenzó a verse bonito ese mismo Estado burgués que antes identificábamos como maquinaria de violencia y represión, de reproducción del capitalismo, de naturalización de la explotación como algo inevitable en la vida. Es innegable también lo complejo de la situación, porque tenemos un gobierno indudablemente revolucionario, de izquierda, comprometido con los valores más sublimes de la humanidad, pero al mismo tiempo, tenemos un Estado que aunque con algunos cambios, mantiene la misma estructura, funcionamiento y lógica. En muchos casos se tiende a confundir, el Estado y el Gobierno. Sin meternos aquí en el tema del partido.

Continuando con la historia, el Comandante retomaría este tema pendiente en el año 2007 con la propuesta de reforma que no fue aprobada, allí planteó la nueva geometría del poder, incluyendo a la Ciudad, como unidad política primaria de la organización territorial, “entendida esta como todo asentamiento poblacional dentro del municipio, e integrada por áreas o extensiones geográficas denominadas Comunas.” [1]

Así la ciudad comunal se constituiría cuando ya en toda su poligonal definida se hayan conformado las comunas y los autogobiernos. Es decir, que el ejercicio del poder partiría desde las comunidades conformadas en comunas y aunque mantenía la figura de Municipio, la democracia participativa y protagónica se prefiguraba amarrada al territorio, visto este como un espacio construido socialmente.

El Líder Supremo definiría también en la propuesta de reforma, a la comuna como “las células geohumanas del territorio y estás conformadas por las comunidades, cada una de las cuales constituirá el núcleo espacial básico e indivisible del Estado Socialista Venezolano, donde los ciudadanos y ciudadanas comunes tendrán el poder para construir su propia geografía y su propia historia.”

En tal sentido, uno de los legados más importantes del Comandante de la Utopía, es la estructuración de una forma de Estado y de Gobierno Socialista Comunal, donde esas células geohumanas o forma de organización socioterritorial de ejercicio del poder, como hemos dicho en varios documentos de la Red Nacional de Comuneros [2], se constituyen en gobierno que va socavando la estructura y la superestructura del modo de producción capitalista, va configurándose entonces el nuevo Estado Socialista Comunal, donde ninguna comuna anda sola ni aislada, sino son indivisibles como fuerza de la clase trabajadora contra la clase explotadora, como ejercicio de la verdadera democracia, sobre bases sólidas de relaciones sociales de carácter socialista, de la elevación de la conciencia y de una espiritualidad de armonía con la naturaleza y búsqueda del bien común.

En el marco del proceso de desmontaje del Estado burgués, entendemos la creación de las Misiones, además como una forma de darle empuje a la gestión de gobierno, que para aquel momento se mantenía paralizada ante una propuesta política que planteaba desde un principio redistribuir la riqueza, ya que ese Estado se diseñó para favorecer a la clase burguesa, era socialmente estéril para responder al pueblo empobrecido, es por ello que, las Misiones Sociales se erigieron como la forma de gobierno más expedita para garantizar la mayor suma de felicidad posible. Con esa misma certeza de la necesidad de crear un Estado que responda a los más sublimes intereses y necesidades de la mayoría, el Presidente crea la Milicia Bolivariana. Precisamente Engels estudiando sobre la cuestión de EL Estado de la mano de Marx, nos dice “Dos son las instituciones más características de esta máquina del estado (burgués): la burocracia y el ejército permanente.” [3]

Nuestra tarea histórica es entonces, derrumbar el Estado burgués construyendo un poder desde las comunas y los consejos socialistas de trabajadores, ello no significa en ningún caso despojarnos de burocracia y ejército permanente, significa que el Pueblo se constituya en Estado, pero no cualquier Estado, no cualquier forma, el Estado Socialista Comunal, por eso, el Presidente Chávez no habló de Municipalización cuando propuso la nueva geometría del poder, no dijo Municipio o Nada! Dijo Comuna o Nada! Además dijo:”Nicolás, te encomiendo esto como te encomendaría mi vida, la comuna, el estado social de derecho y de justicia… ¿será que yo seguiré clamando en el desierto por cosas como estas? …cuidado, si no nos damos cuenta de esto, estamos liquidados y no solo estamos liquidados, seriamos nosotros los liquidadores de este proyecto.” [4]

Es por ello que comuneros y comuneras hemos venido planteando la necesidad de debatir las contradicciones a lo interno, en tal sentido, expusimos un documento en el Congreso del PSUV [5] donde mencionamos que “La contradicción central para el avance de la construcción de las comunas, es la existencia del Estado Liberal Burgués, tal como lo manifestó el Presidente Obrero Nicolás Maduro en la instalación de Consejo Presidencial de Comunas. Que nazca el estado socialista comunal desde el estado burgués es una contradicción que debemos trascender, primero porque ningún Estado se destruye a sí mismo, se desmonta mediante la lucha de clases, de los trabajadores vistos desde el territorio, espacio que es además una construcción social. Segundo, porque el propio Estado crea todo un andamiaje para perpetuarse, tan perfecto que aun asumiendo los revolucionarios la dirección del mismo, lo reproducen y preservan”.

Aportes sobre los Consejos Presidenciales del Poder Popular

En este orden de ideas, acompañamos con regocijo la propuesta y concreción de nuestro Presidente Obrero Nicolás Maduro con respecto al nuevo sistema de gobierno popular, estructurado con consejos sectoriales y territoriales, hemos visto la Creación del Consejo Presidencial de Comunas, de Mujeres, de Campesinos y Campesinas, de la Juventud y los Estudiantes, de Trabajadores y Trabajadoras, de Indígenas. Aquí nuestro aporte sería el siguiente:

1. Los Consejos deben ser expresión orgánica, amarrada indisolublemente al territorio, la Toparquía, donde la política no es área, más bien, se hace la política desde espacios construidos socialmente con la clase trabajadora, vista desde el territorio (Comuner@s) y desde lo sectorial (trabajadores), que cada vez debe ir acercándose, integrándose, armonizándose. Comunalizar la política, es ejercer la democracia participativa y protagónica en todos los aspectos de la vida. Comunalizar todas las políticas públicas, es reorganizar los programas, los proyectos, las misiones, desde las comunas, donde éstas pasan de ser receptores de una política, a constructores y corresponsables reales, no limitándonos al ejercer la contraloría, sino asumir progresivamente como sujetos centrales, planificadores, ejecutores, contralores del Plan de la Patria. Con la necesarias herramientas formativas y acompañamiento para tal fin.

2. Atender a la idea de la totalidad, no a la parcialidad, el capitalismo nos divide en mil pedazos, por eso nos costó siglos comprender el funcionamiento del mismo, hasta que Marx lo desenmascaró, es importante entonces, que no constituyamos consejos dispersos, corremos el riesgo de crear una réplica del estado burgués. Proponemos consejos por grandes procesos de la vida, que son transversales y por ende son camino que pretende unir, en vez de dispersar. Por ejemplo, la Mujer Campesina y Comunera, sus aspiraciones, necesidades, problemas y propuestas colectivas, las debe plantear-proponer-debatir en el Consejo Presidencial para la Mujer, cuando se trata del asunto productivo en el Consejo de Trabajadores/as o en el Consejo Campesino, pero también en el Consejo Comunero. Es la misma mujer vista en sus diversas dimensiones o procesos de la vida. La vida no se realiza por partes, el mecanicismo nos dice que para estudiar la realidad se deben estudiar las partes para comprender el todo. La dialéctica nos enseña que debemos estudiar la totalidad y transformarla. La ecología profunda aporta, que el todo es más que la suma de las partes. [6]

3. Los consejos deben comenzar a asumir competencias del Estado, con una forma y fondo de carácter revolucionario, ya existe musculo orgánico para ello, pero además partimos de un principio Robinsoniano, la única forma de aprender a gobernar es haciéndolo. Sin que ello suponga la laxitud, debe ser exactamente lo contrario.

Propuesta Consejista

La Propuesta de la Red Nacional de Comuner@s para la organización del Nuevo Estado Socialista Comunal, es estructurar los consejos de manera orgánica, integrados desde el consejo comunal hasta lo nacional, asumiendo los grandes procesos de la vida, sin desconocer que probablemente la propia realidad nos diga que hacen falta otros consejos, ello es lo más rico del proceso popular constituyente permanente. Hasta ahora hemos sintetizado los siguientes consejos:

1. Economía Socialista Comunal (Productiva y de superación del modelo rentista)

2. Organización Política (Nueva Geometría del Poder, estructuración del Estado Socialista Comunal y su forma de gobierno)

3. Formación Popular (Educación para la Liberación, Cultura para romper con la contracultura)

4. Seguridad y Defensa Integral (cada comuna un territorio de paz)

5. Protección Social (vivienda, salud, deportes, recreación, entre otros)

6. Comunicación Popular (como proceso social transversal a lo interno, a lo externo, masiva, militante, como herramienta para contrarrestar el aparato ideológico y abonar al imaginario colectivo del bien común)

7. Juventud (el único que es un sector y no un proceso, porque la generación de relevo es imprescindible)

Todos los consejos están transversalizados por la ecología y por lo cultural, no solamente vista como las manifestaciones “folkóricas” o las expresiones culturales, lo vemos en el amplio y profundo sentido que apunta Samir Amin y que encontramos de la mano de Ludovico “Para nosotros, la cultura es el modo de organización de la utilización de los valores de uso.” [7] Por eso cuando estamos creando una red comunal de producción y distribución de alimentos de acuerdo a las necesidades y no al mercado, donde cada comuna produce mediante las diversas formas y tipos de propiedad, empujando la propiedad social de los medios de producción, asociándonos libremente desde los procesos de siembra y producción primaria hasta la distribución planificada y el consumo, estamos creando cultura, estamos pasando sobre siglos de individualismo y “contracultura”.

De manera pues, que está planteada una transición desde el punto de vista guevarista, transición que arrancó desde que el Comandante Chávez y el pueblo se levantó contra el capitalismo, la transición está andando; en la Red creemos que “El nacimiento de un nuevo estado comienza con el nacimiento de la comuna como estructura orgánica, como un espacio donde las relaciones son diferentes (Socialistas), solidarias y armónicas; y como un territorio que se debe a nuevos valores éticos que nieguen la presencia del Estado burocrático y capitalista.” [8]

Del Modelo Rentista Petrolero al Modelo Socialista Comunal

El nuevo Estado Socialista Comunal y más allá la sociedad comunal, solo es posible en la medida en que construyamos un modo de producción socialista, basada en la asociación de productores libres, en la propiedad social de los medios de producción, en el predominio de los valores de uso y en armonía con la pachamama, en el ejercicio de la verdadera democracia, caracterizada por ser en buena medida, una democracia directa, en la complementariedad y apoyo mutuo, en la igualdad de género, en fin en la vida plena. Es imprescindible entonces, desmontar el modelo rentista petrolero y su contracultura que nos atraviesa a todos.

De tal manera que, necesitamos superar el modelo rentista que se sostiene en la extracción de Petróleo y su exportación, asumiendo el “orden” del sistema mundial donde a Nuestra América y buena parte de los países del sur del planeta se les asigna el rol de proveedores de materia prima, sometiéndose a relaciones de subordinación con las más afinadas formas de saqueo de los recursos naturales, desde la colonia. Al respecto el profesor Edgardo Lander, dice lo siguiente:>”Lo más notorio de esta re-primarización de las economías latinoamericanas y de su inserción subordinada en la lógica global de acumulación por desposesión es el hecho de que esas tendencias operan por igual independientemente de la orientación política de sus gobiernos, desde los más de izquierda hasta los más neoliberales.” [9]

Entonces, además de asumir una posición subalterna en la (i) lógica económica, debemos reconocer que en Venezuela vivimos de la explotación de otros pueblos, captando a través de la renta la plusvalía de trabajadores de otras latitudes. Esos recursos captados son redistribuidos por el Estado hacia la sociedad, anteriormente los dirigía en su mayoría a la burguesía, la revolución en cambio, ha generado mayor inversión social destinada a garantizar la mayor suma de felicidad posible, sin embargo, esas reivindicaciones sociales son producto de la renta petrolera, no producto de la riqueza que generan los trabajadores y trabajadoras. De esta manera, la burguesía venezolana tiene una característica adicionalmente nefasta Parásita, no produce nada, vive de la importación y la especulación.

Ahora bien, es imprescindible crear un nuevo modo de producción y reproducción de la vida, entendiendo que el modelo capitalista de carácter rentista no solo comprende lo económico, es también una contracultura, la relaciones sociales responden en gran medida a la forma como se organiza la sociedad para producir, recordemos a Marx:”… en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.” [10]

Según Marx, el ser humano en su relación con otros humanos y en su relación con la naturaleza, es el único ser vivo que se transforma a sí mismo, en la medida en que transforma la naturaleza para vivir, en el proceso social del trabajo, por lo tanto, el lugar y la función que ocupa en la economía son elementos fundamentales que forman su conciencia social. De allí que una economía rentista genera una “contracultura”.

Como resulta evidente de la experiencia venezolana, el extractivismo rentista no sólo produce petróleo: conforma un modelo de organización de la sociedad, un tipo de Estado, un régimen político, unos patrones culturales y unos imaginarios colectivos. Estos no pueden ser simplemente revertidos cuando en una etapa posterior de los procesos de cambio se decida que se ha llegado a las condiciones económicas que permitirían abandonar el extractivismo.” [13]

Nos toca a nosotros como pueblo insurgente contra el capitalismo, crear un modo de producción basado en el bien común, sí bien aprendimos de Marx, utilizando el método dialéctico, que la Mercancía es el elemento más concreto que permite comprender el funcionamiento del capitalismo, por la cual se establece el valor de cambio por encima y divorciado del valor de uso, por tanto, la mercancía es la forma fundamental de la riqueza de la sociedad. El modo de producción socialista, en cambio, debe basarse fundamentalmente en los valores de uso, la riqueza de la sociedad socialista no será fundamentada ni medida por la cantidad de dinero, ni la cantidad de mercancía para vender y para comprar, será la satisfacción de las necesidades humanas, tanto materiales y espirituales, las relaciones sociales centradas en el bien común, armonizadas con la pachamama, revitalizadas desde la idea de una sociedad justa y amante de la paz, la sociedad comunal.

“…Tratar de reconstruir la sociedad sobre una base tal que la pobreza resulte imposible”. Oscar Wilde.

Por ello, la importancia de crear procesos sociales de producción, distribución, intercambio y consumo de bienes y servicios basados en las necesidades, en lo útil de aquello que se produce, con predominio de la propiedad social de los medios de producción, donde los productores se asocian libremente para superar la situación existente, para darle el sentido a la vida por lo que somos y no por lo que tenemos, en una sociedad de cooperación y no de competencia, de complementariedad y no de predominio de unos sobre otros, de satisfacción de necesidades y no de imposiciones del mercado, de desarrollo pleno de las potencialidades de los humanos, libre de explotación, de máxima felicidad posible.
En este sentido, nosotros y nosotras, comuneros y comuneras, campesinos y campesinas, nos planteamos una red gran comunal que asume el poder de planificar, de ejecutar y de controlar, los diversos procesos productivos que aun incipientemente estamos realizando, con la conciencia de clase, asumiendo que cada comuner@ es un trabajador y que cada trabajador debe ser un comuner@. Asumiendo también que un campesin@ organizado es un comuner@, en esa idea hermosa que también nos legó Marx y Engels en el Manifiesto Comunista: “Trabajadores del Mundo Uníos”.

Dos elementos de la Situación Política Actual

Asumiendo la crítica a la utilización del Estado Burgués para pretender construir socialismo y la necesidad de desmontar la economía de carácter capitalista dependiente y rentista-petrolera es necesario apuntar dos elementos de la coyuntura:

1) Vemos con agrado la creación de la Red Nacional de Concejales Socialistas Eliezer Otaiza, organización que reconocemos pertinente y estimamos aliada para empujar la Toparquía, la comunalización, propuesta que difiere de consolidar la Municipalización, sin embargo, consideramos una enorme contradicción que se proponga promover los Cabildos Infantiles y Juveniles, entendiendo que es una estructura colonial que asume lo individual y reproduce la democracia representativa, sería realmente revolucionario que la recién creada Red tomara la iniciativa de articular con las comunas la gran asamblea del municipio para construir las normas en colectivo, reconociendo a los Parlamentos Comunales como instancias autogobierno que legisla en su territorio y avanzar en el desmoronamiento de esos cabildos y esos concejos municipales coloniales donde unos pocos deciden sobre la vida de los ciudadanos, cuando “abajo, abajo cerca de las raíces”, está ocurriendo una hermosa revolución.

2) En este mismo orden de ideas, quiero referirme al anuncio que realizó el Presidente Maduro, en cuanto a la posible creación del Ministerio de Agricultura Comunal y dijo “Abro el debate”. Para nosotros, no es creando instancias burocráticas desde donde se podrán resolver los asuntos públicos, no es creando ministerios como creemos se solucionen los problemas que tenemos como sociedad, como revolución, ya vimos lo que ocurrió con el Ministerio de Comunas, que era una institución llamada a constituirse en un ministerio de nuevo tipo, finalmente se convirtió en un ministerio igualito, con la misma estructura, burocracia, con la misma metodología, con los benditos planes operativos donde caben cifras pero no caben las diversas formas de organización de los valores de uso que están floreando. El camino para abordar los asuntos públicos, la satisfacción de necesidades y aspiraciones, está en la organicidad, en la creación de un consejo de economía socialista comunal que dispute la hegemonía y que sea fuente creadora de poder real.

Propuesta: Consejo de Economía Socialista Comunal

Para nosotros y nosotras, los consejos que se organizan en base a procesos medulares, estructurados desde el consejo comunal, la comuna, luego los consejos comuneros regionales, luego el consejo comunero nacional, con fondos y mecanismos propios de contraloría social, con el surgimiento de relaciones sociales de carácter solidarias, cooperativas, complementarias y de ayuda mutua, que además se articule directamente con el Presidente, bajo una lógica de gobierno popular y no de apéndice del Estado existente, permitirá la concreción de buena parte del Plan de la Patria. Ya expusimos anteriormente los siete consejos que planteamos para comenzar a organizar el Estado Socialista Comunal y que apunta a la organización política del Sistema de Gobierno Popular, creado por nuestro Camarada Presidente Nicolás Maduro.
Sin embargo, considerando la estructuración que ya existe de los consejos presidenciales, que para nosotros son espacios de co-gobierno, sé es gobierno cuando tenemos el poder de planificar, decidir, ejecutar, controlar, inclusive de algo menos complejo como autoconvocarnos. Entendemos y acompañamos, la constitución de los Consejos Presidenciales del Poder Popular, creemos que es una política correcta y además es un paso histórico de no retorno, por lo tanto, proponemos, crear el Consejo de Economía Socialista Comunal, en vez de crear un Ministerio de Agricultura Comunal. Este consejo, estaría articulado desde cada comunidad hasta lo nacional, en un proceso de planificación centralizado desconcentrado, con la dirección de los comuneros y comuneras bajo el espíritu Consejista, donde además se maneje un fondo libre de burocracia, donde participe de acompañante un equipo designado por el Presidente de la República. Este consejo debe manejar un sistema de información y gestión, lo que facilita todos los procesos y ayuda al monitoreo de la planificación, ejecución y control.
El Consejo de Economía Socialista Comunal, abordaría los procesos económicos que actualmente se abordan desde varios Ministerios y decenas de institutos de manera dispersa, con distintas políticas que frecuentemente chocan, desde la producción primaria hasta llegar al consumo, además incorporaríamos los elementos de tipo espiritual, cultural, ciencia, tecnología, es decir la integración de los procesos productivos en sus múltiples dimensiones y sectores.

Urgencia de Asumir la Agricultura como Cultura

Centrándonos en el tema agrícola, es central superar la contradicción capital- trabajo, como indispensable es superar la contradicción ciudad-campo, la tendencia del propio capitalismo a la “desruralización del mundo”[14], la existencia de una política unánime de la clase dominante mundial en exterminar a los campesinos y campesinas, la instauración de grandes empresas trasnacionales dueñas de tierras y otros medios de producción para someter al resto del mundo, controlando los alimentos.
Nuestro país no escapa de este fenómeno, un dato que nos alerta sobre la necesidad de apurar el paso, lo encontramos en el último censo de población realizado por el INE, solo el 11 % de la población es rural, como es bien sabido, no toda la población llamada rural se dedica a trabajar la tierra, de acuerdo al registro de la Misión AgroVenezuela se registraron aproximadamente 750.000 agrovenezolanos. En tal sentido, no disponiendo de datos exactos, estimamos que alrededor del 5% de la población de Venezuela es campesina o se dedica a la producción agrícola, la situación es muy grave, preguntémonos sí es posible que el 5% alimente al 95 %.
En este caso, la cantidad se contrapone con la fuerza de resistencia, de defensa y práctica de la cultura originaria en cuanto a la ética del bien común de las relaciones humanas que en nuestro campo aún se muestran, por eso, en las zonas rurales de Venezuela fue donde florearon primero las comunas, fue donde se vislumbró la posibilidad real de organizarnos para construir la utopía, que luego prendió en las ciudades, pero que fue un proceso del interior hacia el centro, como espiral a la inversa que tampoco permite identificar ese centro, viene desde las regiones, desde los bordes, llega y retorna en un movimiento permanente. Esa fuerza popular que hemos creado con la inmensa fuerza espiritual y moral que es Chávez, fundida con la razón histórica del pueblo, de los pueblos, nos dan la certeza de poder concretar la Utopía por la que muchos y muchas han entregado el alma y han trascendido los tiempos y los espacios.
Un día como hoy nació el genio, camarada Carlitos Marx, va para él un feliz Cumpleaños y esta certeza de que la única vía es la Comuna.

¡Comuna o Nada!
Militante Red Nacional de Comuner@s
ateneajl@gmail.com

[1] Anteproyecto para la 1era Reforma Constitucional Propuesta del Presidente Hugo Chávez, Agosto 2007.

[2] Del Libro Toparquía Comunera, Concreción de la Utopía. Red Nacional de Comuner@s,  Junio 2014.

[3] Extraído del libro El Estado y la Revolución. Lenin.

[4] Golpe de Timón. 20 de Octubre 2012.   

[5] La Comuna, el camino que nos dejó Chávez para la construcción del socialismo. Documento para el debate en el III Congreso del PSUV (Documento con aportes de la Red Nacional de Comuneros y Comuneras y la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora). Julio 2014.

[6] Fritjof Capra, principal teórico del nuevo paradigma de la ecología profunda sostiene que todo en el universo está interconectado y que por tanto es una red de relaciones que solo puede ser estudiado como un todo, así como el sistema social es fundamentalmente un sistema de relaciones sociales, apoyado en la física cuántica, supera la visión mecanicista del mundo.

[7] Teoria de ldeología. Contracultura. Ludovico Silva. 2007

[8] Del Libro La Toparquía Comunera, P.23.

[9] En la Presentación del Libro de Emiliano Terán Mantovani, El Fantasma de la Gran Venezuela, 2014. p.13.

[10] Carlos Marx  en Critica al Programa de Gotha

[11] Ludovico Silva sostiene que el capitalismo, como tal, por ser un sistema basado en valores de cambio no tiene propiamente una cultura, sino una contracultura, lo único que se puede llamar cultura capitalista es la ideología, utilizada en la acepción usada por Marx, como falsa conciencia.

[12] Golpe de Timón. Consejo de Ministros, Octubre 2012.

[13] Idem

[14] Término de Inmanuel Wallerstein, citado por Emiliano  Terán Mantovani en el Libro El Fantasma de la Gran Venezuela. p. 33.

Historia de mentira

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 11 de mayo de 2015 –arlington

Por: Alberto Aranguibel B.

“La Guerra Fría no es sino una lucha por la mente de la gente” J. F. Kennedy

El Cementerio Nacional de Arlington, en la capital de los Estados Unidos de Norteamérica, es probablemente el más grande monumento en el mundo a la derrota y al fracaso.

Ubicado en las cercanías del Pentágono, en los que fueran los terrenos del legendario general Lee, jefe del derrotado ejército de los Estados Confederados de América en la guerra de secesión, el cementerio Arlington está reservado en principio a los miembros de las fuerzas armadas de esa nación (aún cuando algunos de los ahí enterrados no lo hayan sido nunca, como el expresidente William Howard Taft quien nunca cumplió servicio militar) en virtud de lo cual la inmensa mayoría de quienes en él reposan tienen en común el sino de la derrota que ha marcado la historia de las guerras del imperio norteamericano a lo largo y ancho del planeta desde hace más de un siglo.

En Arlington se encuentran los restos de los soldados que dejaron sus vidas en las guerras libradas por los Estados Unidos en el mundo, la mayoría de las cuales terminaron en estrepitosos reveses militares si no en abiertos fracasos, como las guerras de Vietnam, Corea, Afganistan e Irak, así como figuras emblemáticas de la historia norteamericana, como el presidente John F. Kennedy (cuya muerte no podrá ser catalogada jamás como un triunfo ni para él ni para los Estados Unidos), los tripulantes de las fallidas misiones de los transbordadores Challenger y Columbia de la NASA, y los desaparecidos en los atentados terroristas contra el avión de Pan Am en Lockerbie, Escocia, y del 11 de septiembre del 2001, en particular el perpetrado contra el Pentágono.

Sin embargo Estados Unidos vende al mundo la imagen de un imperio todo poderoso que cual Atila de la modernidad arrasa a su paso a enemigos de cualquier naturaleza o envergadura, usando en ello incluso el depósito del fracaso que es el cementerio de Arlington, al que convierte por medio de su poder hegemónico cultural en una suerte de gran templo de los dioses de la guerra.

La manipulación de la historia para colocarla a su servicio es inherente a la idea de dominación que mueve a los imperios. En eso Estados Unidos no es la excepción ni en la guerra ni en la paz. Si se acepta el principio de Clausewitz según el cual “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, pudiera ser entonces que la guerra fría sea la política que aparenta a través de los medios ser una guerra.

O por lo menos así lo asume los Estados Unidos desde que los medios de comunicación han venido sustituyendo a los escenarios y los armamentos de guerra con las pantallas de cine y los contenidos mediáticos televisivos con los que el poder hegemónico del capitalismo inunda cada vez más al mundo.

¿Cuál fue en verdad el sentido de una demencial carrera espacial como la librada por Estados Unidos y la Unión Soviética en el marco de la guerra fría si no era el esencialmente propagandístico? Ya desde 1936, con motivo de las fastuosas olimpíadas de Berlín, se dijo siempre lo mismo del deporte cuando todavía su importancia en el ámbito del mercadeo publicitario que tiene hoy en día no era ni medianamente significativa y su justificación estaba relacionada exclusivamente a la necesidad propagandística ya no solo de las grandes potencias sino también de países del tercer mundo, como Cuba entre otros.

A esa impostergable necesidad propagandística se deben las más grandes mentiras que la cultura hegemónica neoliberal le ha vendido al mundo a lo largo del último siglo. La fascinante ilusión del bienestar y la prosperidad infinitas que la gente tendría asegurada en el capitalismo es una de ellas. La otra, la idea del poderío imbatible del imperio norteamericano en todos los ámbitos.

Según esa doctrina de la propaganda como la herramienta para aparentar el triunfo en la guerra a través de los medios, los Estados Unidos no necesita una historia verdadera sino un buen guión y unos buenos actores. Por eso el presidente Barack Obama se esfuerza más en el cálculo meticuloso de la pose de soberbio emperador que debe asumir cuando se declara ahistórico ante el mundo, que lo que debiera esforzarse en estudiar la historia de los pueblos a los que pretende someter bajo su dominio.

Ronald Reagan, uno de los más acérrimos anticomunistas que jamás haya alcanzando la primera magistratura del imperio norteamericano, concibió la Guerra Fría como un escenario en el cual todas las técnicas de la cinematografía, en las cuales él como actor de Hollywood que fue tenía una verdadera ventaja comparativa frente a su par soviético, serían determinantes para colocar la balanza definitivamente a favor de los Estados Unidos. Su famosa “Doctrina Reagan”, que abogaba por el exterminio de todos los gobiernos comunistas del mundo y promovía impúdicamente el surgimiento del yihadismo como arma de baja intensidad para la contención del poderío soviético, ya era evidente varios años antes de ser electo presidente en una entrevista en la que se refería al futuro de la Guerra Fría en estos escuetos términos: «Mi idea de lo que debe ser la política estadounidense en lo que respecta a la Unión Soviética, es simple, y algunos dirán que simplista. Es esta: nosotros ganamos y ellos pierden, ¿qué te parece?»

De ahí en adelante cayeron el bloque soviético y el muro de Berlín, es cierto, así como los gobiernos progresistas que el propio Reagan se empeñó en derrocar (en particular el sandinista, mediante el financiamiento de la contra nicaragüense), pero el famoso poderío del imperio norteamericano comenzó a hacer agua y hasta el día de hoy su hundimiento no se ha detenido, ya no solo en el campo económico sino también en lo político, como lo demuestra el avance en Latinoamérica de un vigoroso bloque antiimperialista que la mediática hegemónica no visualizó oportunamente y que le está significando a los Estados Unidos el más duro golpe contra la realidad que haya tenido en mucho tiempo en virtud ya no solo de su alcance sino de la referencia que esa nueva visión de soberanía está ofreciendo a los pueblos de vocación independentista de todo el planeta.

Con esa inspiración es como ahora puede conmemorarse por todo lo alto un evento de la más relevante significación histórica como lo fue el legítimo triunfo de la Unión Soviética sobre el fascismo, oculto de manera infame desde hace setenta años tras el discurso anticomunista del contenido mediático norteamericano, y en general por la cultura hegemónica pro imperialista del mundo occidental.

Una conmemoración que hace honor a los más de veintisiete millones de soviéticos que dejaron su vida en esa conflagración para salvar a la humanidad del horror del fascismo, y que rescata ese activo tan preciado que comienza a ser hoy la verdad histórica como instrumento de justicia y de igualdad en la lucha por un mundo en el que las naciones puedan ejercer su soberanía y su autodeterminación con entera libertad y sin la presión de los imperios prepotentes que se empeñan en borrar la historia para vender su ilusoria y perversa sociedad neoliberal capitalista.

El empeño de los imperios por sustituir la realidad con la seductora virtualidad capitalista, tiene hoy en la conciencia de los pueblos progresistas y revolucionarios del mundo, el poderoso ariete de la historia que abrirá las puertas al nuevo modelo de comunicación basado en la verdad como un valor sagrado y de verdadera liberación del ser humano, que más temprano que tarde terminará por imponerse.

De ese excepcional proceso mundial de redención del ser humano surgirán los nuevos paradigmas, los nuevos códigos, la nueva simbología y el nuevo lenguaje de la comunicación transformadora que acabará para siempre con la historia de mentira que a través del tiempo inventaron los imperios.

 

@SoyAranguibel

70 años de una gran mentira

– Publicado en Últimas Noticias el 09 de mayo de 2015 –

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Por: Alberto Aranguibel B.

Hollywood, la más poderosa máquina de propaganda concebida por el ser humano en toda su historia, ha producido miles de películas en los últimos setenta años en cuya trama se le ofrece al espectador una muy estudiada versión del triunfo de la segunda guerra mundial en la cual los Estados Unidos resulta vencedor de aquella gran conflagración.

Producciones, como “La vida es Bella”, “El día más largo”, “Rescatando al soldado Ryan”, “Patton”, o hasta el mismísimo “Capitán América” en todas sus versiones, han hecho alarde de manipulación de la historia a través del tiempo colocando siempre como la imagen del triunfo (y con ello como el fin de la guerra) la entrada del ejército norteamericano en las ciudades liberadas bajo una gran ovación de la gente.

De ahí que resulte lógico que una reciente investigación llevada a cabo en Europa, haya arrojado que la mayoría de los jóvenes del viejo continente, en correspondencia con ese discurso cinematográfico, aseguren que quien acabó con el poderío nazi fue el ejército norteamericano.

Por eso la importancia de los eventos de conmemoración del septuagésimo aniversario de la Victoria Patriótica que se llevan a cabo hoy en Rusia, a los cuales asiste el primer mandatario venezolano Nicolás Maduro. Rescatar la verdad histórica es un compromiso impostergable para los revolucionarios de este tiempo, no solo por la justicia que se hace con los más de veinte millones de soviéticos que dejaron su vida en aquella contienda para salvar a la humanidad, sino porque es una obligación dejar al descubierto que es bajo esa misma manipulación mediática con la que ha engañado desde siempre para tratar de robarse un triunfo que no le corresponde ni le correspondió jamás, que el imperio norteamericano pretende imponer hoy su perverso modelo de democracia tutelada.

Si algo debe ser importante para los pueblos que luchan por su verdadera independencia, no solo en Latinoamérica sino en el mundo entero, es la conquista de esa poderosa herramienta del conocimiento que son los medios de comunicación para ponerlos al servicio de la verdad, la justicia y la igualdad social.

Un buen paso es el que da Rusia en la reivindicación de su extraordinaria victoria sobre el fascismo. Algo que nuestros pueblos todavía tienen pendiente. Por eso está allá nuestro presidente obrero.

@SoyAranguibel

El viaje de Maduro a Rusia

desfile ruso

Por: Nestor Francia

Uno de los problemas que tenemos con el tema de la batalla comunicacional es que resulta muy común que la derecha nos “pique” adelante. Esto genera una dificultad que se refiere al asunto de quién tiene la iniciativa, ya que suele más difícil contraatacar que atacar. Una vez perdida la iniciativa, no es fácil recuperarla. Es un poco lo que está pasando con el viaje del presidente Maduro a Rusia.

La primera reacción que produce una noticia como esta en quien esté desinformado (que en el caso de la celebración en Moscú es la inmensa mayoría de los venezolanos) es preguntarse: “¿qué carajo va a celebrar el Presidente en Rusia con tantos problemas que hay aquí?”. El lector puede jurar que esto es así como lo estamos diciendo, ya que somos ciudadanos, venezolanos, adultos mayores, corridos por la vida y conocemos a este pueblo porque venimos de sus entrañas. Se dirá que son razones subjetivas y quizá es cierto. Pero la probabilidad de que acertemos no es baja.

En Europa el tema de la Segunda Guerra Mundial es manejado por el ciudadano común mucho mejor que en América Latina, porque esos pueblos vivieron de manera directa, en carne propia, los estragos de aquella conflagración. Decenas de millones de europeos murieron, la mayor parte de ellos civiles. El país donde se calcula hubo más muertos fue precisamente la Unión Soviética, más de 26 millones de personas, de las cuales apenas unos 9 millones eran militares. La dimensión humana de este conflicto es aterradora, ya que nos puede dar una idea de lo que ocurriría si se produce una guerra nuclear.

El papel de Rusia fue fundamental en la derrota de la Alemania nazi. De hecho, la soviética fue la bandera que ondeó sobre el edificio del Reichstag, en Berlín, simbolizando esa derrota tras la rendición alemana. La resistencia del pueblo ruso contra los invasores alemanes y su posterior contraofensiva victoriosa es uno de los capítulos más heroicos de la historia de la Humanidad.

Desde el punto de vista político, la victoria soviética es de gran trascendencia. La derrota del fascismo fue un triunfo de los ejércitos aliados, pero también de la resistencia heroica de los pueblos del mundo. Son proverbiales las acciones de la fuerzas guerrilleras de varios países que asestaron importantes golpes a las huestes invasoras de Alemania.

Hoy, aquella gesta cobra especial importancia, ante el resurgimiento de las manifestaciones del nazi-fascismo, principalmente en Europa, y del fascismo en general en todo el mundo.

En ese sentido, es necesario aclarar que el nazismo fue una expresión del fascismo en Alemania, pero tuvo sus propias versiones en la Italia de Mussolini y en las falanges españolas. Se habla mucho de fascismo, pero se apuntan menos las características que lo definen.

El fascismo es una expresión política del gran capital monopolista que surge como respuesta violenta a movimientos populares en ascenso. Por ejemplo, en Alemania y en Italia era patente el crecimiento de los partidos comunistas y del movimiento obrero cuando surgieron los movimientos fascistas. Este crecimiento se producía además en toda Europa, con el ejemplo del experimento soviético. En España, el fascismo se manifiesta para enfrentar a la República Española. En Chile, ante el fortalecimiento del gobierno popular de Salvador Allende y en la Venezuela de 2002 frente a los avances de la Revolución Bolivariana.

El fascismo asume distintos disfraces y pretextos: la supremacía de la raza aria, la lucha contra el comunismo, la lucha por la “libertad”, la “democracia” y los “derechos humanos”. Pero su objetivo es siempre el mismo: frenar el ascenso de las fuerzas populares por medio del terror, descabezando al liderazgo y cargando a sangre y fuego contra las organizaciones populares para liquidarlas de raíz, a fin de instaurar y dar estabilidad a gobiernos favorables a los intereses del gran capital monopolista ¿No es ese acaso el designio de las fuerzas fascistas en la Venezuela de hoy? ¿No quedó su carácter demostrado en la breve dictadura de Carmona, representante político directo del gran capital, cuando el fascismo arremetió contra la dirigencia revolucionaria y contra el pueblo revolucionario, sembrando terror y persecuciones durante las pocas horas que estuvo en el poder?

De manera que aquella gesta del pueblo soviético no está lejana a nosotros ni en el tiempo ni en el espacio. Forma parte de la lucha histórica de los pueblos contra el gran capital monopolista y depredador, la misma que estamos librando en Venezuela y América Latina.

Pero la derecha venezolana anda criticando el “gasto” que supone el viaje de Maduro a Moscú. Por su parte, el patético ignorante de Capriles ha declarado que “El país no está en condiciones de seguir pagando los viajes turísticos de Nicolás. ¿Qué gana el país con eso? Nada… Mientras ese señor está de fiesta y paseo en Rusia, los profesores y docentes están bregando, porque el salario no les alcanza”.

Claro, estas burradas de Capriles pueden tener algún efecto ante las debilidades de nuestras políticas comunicacionales, que impiden que el pueblo conozca a cabalidad la importancia de esta celebración histórica en Moscú y la relevancia política de la presencia de Maduro en la misma.

Se estima que el desfile militar en Moscú en celebración del 70 aniversario de la victoria sobre los nazis sea el más importante desde 1945, fecha de esa victoria. Se da en medio de un momento clave en la gran batalla geopolítica mundial cuando tiende a reforzarse la alianza que avanza entre potencias como Rusia y China, y los países relegados o amenazados por el imperialismo norteamericano. Eso explica la ausencia en Moscú de la mayoría de los líderes de las potencias capitalistas de occidente. La excepción será Alemania, por razones obvias. Aproximadamente 30 jefes de Estado y de Gobierno, así como dirigentes de organizaciones internacionales asistirán a los festejos. Ya confirmaron su participación los presidentes de Azerbaiyán, Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán, Abjasia, Alemania, Bosnia y Herzegovina, China, Chipre, Cuba, Eslovaquia, India, Macedonia, Mongolia, Osetia del Sur, Palestina, República Checa, Serbia, Sudáfrica, Venezuela, Vietnam, Zimbabue, así como el jefe de la ONU, Ban Ki-moon, y la directora general de Unesco, Irina Bokova.

¿Andan todos estos mandatarios haciendo turismo en Rusia, como asevera el estúpido de Capriles? Como se dice popularmente en Venezuela, recurriendo a un curioso retruécano: es demasiada falta de ignorancia.