El imperio de papel

Tres acontecimientos en particular signan hoy la nueva realidad por la que transita el mundo, en medio de una confrontación de carácter ideológico que muchos vaticinaron erróneamente como imposible hace apenas una década, que hace crujir de extremo a extremo un planeta cada vez más agobiado por las inclemencias del cambio climático, el hambre, la miseria y la incertidumbre que hoy se padece producto de una crisis económica sin solución a la vista, que ya ha rebasado todos los parámetros de lo imaginable.

El primero de ellos, en términos estrictamente cronológicos, es sin lugar a dudas la elección de Venezuela como miembro del Consejo de Derechos humanos de la ONU respaldada por la casi totalidad de los países miembros de ese organismo. Un acontecimiento que echa por tierra de manera tajante e irrefutable la infame y putrefacta campaña de desprestigio emprendida desde hace ya más de una década por el imperio norteamericano y sus medios de comunicación contra la Patria de Bolívar, con el argumento de la supuesta institucionalización de las violaciones a derechos humanos en el país de la Revolución Bolivariana.

El segundo de esos acontecimientos, en orden secuencial, es la aprobación, una vez más, en la ONU, del repudio virtualmente unánime en contra del criminal e ilegítimo bloqueo de los Estados Unidos contra la hermana República de Cuba. Un grito de todos los pueblos del mundo que a una sola voz le dicen al imperio que ya no atemoriza a nadie en el planeta con su arrogante pretensión hegemónica sobre las naciones del orbe.

Y finalmente, la nueva arremetida de Israel contra el pueblo palestino, en una horrenda cruzada genocida que persigue expandir su territorio sobre una alfombra de terror, muerte y desolación, amparándose en la protección de unos Estados Unidos de Norteamérica cada vez más desprestigiados y repudiados por su voracidad y su naturaleza sanguinaria y asesina.

Tres eventos que dicen a los cuatro vientos que ya el imperio no es lo que pretendió ser en el pasado. Que su poderío se diluye progresivamente como la sal en el agua, a medida que su crisis se acrecienta y que los pueblos despiertan para hacerse cada vez más independientes y solidarios en su lucha contra la nefasta tiranía imperial del norte.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s