Oposición contra el pueblo

estar solo

Si algo inteligente hizo Capriles durante la pasada campaña electoral para la Presidencia de la República, fue disfrazarse de socialista. Inmoral, ciertamente, pero inteligente al fin. En sus cálculos tiene que haber sido muy poco rentable intentar alcanzar el respaldo popular ofreciéndole de manera abierta al electorado la infernal fórmula del capitalismo que en verdad promueve la derecha. De no haberse disfrazado de cordero, la derrota de la que fue objeto hubiera sido con toda seguridad infinitamente más aplastante de lo que fue, porque ni siquiera el más urticante antichavista aceptará jamás someterse hoy a las penurias que el nefasto modelo neoliberal genera.

De ahí que la reciente actuación de la oposición desconociendo la legalidad e institucionalidad del Estado, actuación plagada de irracionalidad e irrespeto a la democracia, termine siendo comprensible. Colocarse contra el Gobierno legítimamente electo mediante la votación más alta que haya obtenido jamás gobierno alguno en nuestra historia, atentar contra el Estado desconociendo las decisiones del máximo tribunal, al que acusan temerariamente de guarida de forajidos, como dicen, es sin lugar a dudas una forma inequívoca de lucha contra el pueblo. Pero que se comprende cuando se considera que al no estar ya en campaña, su interés no es en modo alguno la necesidad de establecer la más mínima identificación con las aspiraciones de la gente, sino alcanzar el poder a como de lugar.

Abandonar la sesión solemne de presentación de memoria y cuenta del gobierno ante la Asamblea Nacional, tal como lo hizo de manera insolente un grupo de diputados opositores aduciendo la supuesta usurpación del Vicepresidente, exactamente el mismo día en que una prestigiosa empresa consultora de opinión presenta un informe que da cuenta del casi absoluto respaldo de la opinión pública del país al gobierno bolivariano en el marco de la actual coyuntura política, es por lo menos un disparate, que se explica por el empeño de ese sector contra revolucionario de trabajar en procura de la reinstalación del viejo y desgastado modelo burgués capitalista en el país, pero que pone en evidencia su profundo desprecio a la voluntad popular.

Nada nuevo. Simplemente se comportan como lo que en verdad son.

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