El bolero de la MUD

solo triste

A diferencia del canto épico, que relata en prosa combativa y mediante marchas triunfales las glorias de los pueblos, el bolero es el himno de la tragedia humana en el que se describe en forma cruda el calvario de los no correspondidos.

El desdén, el olvido, la traición, el engaño, la trapisonda cruel y desalmada, son los temas recurrentes de ese arte del dolor, en el que el autor denuncia siempre en forma patética la culpabilidad de los demás en su tragedia. Su inocencia es inobjetable y el llanto profundo su argumento. “Los demás” son recurrentemente los responsables del desamor, del extravío y de la ingratitud del alma. Jamás una autocrítica profunda y sostenible será el planteamiento de un buen bolero.

Sólo, rodando por el mundo, con un dolor profundo y sin poder llorar” más que la desgarradora revelación del bolerista, es más bien la descripción perfecta del drama existencial de un sector huérfano de ideas y desbordante de fracasos, como lo es la MUD, que añora cada vez más nostálgico el reconocimiento que alguna vez tuvo en el pasado en aquellos escenarios pródigos en elogios a su persistencia en la lucha por la democracia y la libertad de nuestro pueblo.

Aquellas prominencias de la política mundial, como Aznar, de las letras universales, como Vargas Llosa, o de la diplomacia internacional, como el insulso Insulsa, ya no portan por ahí vociferando estridentes sus loas solidarias a los muchachos de Primero Justicia, ni a Aveledo, ni al venerable Ledezma. Las ratas, dice el habla popular desde el castellano antiguo, son las primeras en abandonar el barco en medio del naufragio. Ni Juanes ni Bossé hablan ya mal de Chávez.

Ni siquiera los aliados históricos de esa derecha reaccionaria que se preció de su rol como lacayos del imperio en la agresión a la Cuba revolucionaria durante más de medio siglo, voltean ya a mirar a ese ruinoso espectro de la política criolla que es la MUD después de las contundentes derrotas propinadas por Chávez. Todos ellos reconocen y elogian hoy el papel de Cuba en la CELAC.

Una tragedia así, en la que todos te dan la espalda, necesita urgente no un himno sino un bolero. La ventaja para la MUD es que el suyo ya está escrito:“Soledad, soledad y tristeza, y unas ganas inmensas de ponerme a llorar.”

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