Clodovaldo Hernández: “Situación irregular” en Globovisión

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Por: Clodovaldo Hernández / aporrea.org

La venta de Globovisión es una de las cosas más raras que ha pasado últimamente en este mundo raro. Si fuese una de las “noticias” que gusta transmitir este canal debería llevar ese cartelito tan característico de su pantalla: “Situación irregular en La Florida”, con música incidental incluida.

Todo era muy sospechoso desde que los presuntos compradores dejaron que los viejos dueños se quedaran “viviendo en el apartamento” durante un tiempito, que además no fue cualquier tiempito, sino el del proceso electoral. Rarísimo.

Si nos fijamos bien, los supuestos nuevos dueños, en sí mismos, son raros. Sus currículos contienen datos que uno esperaría encontrar más en un expediente policíaco que en el archivo de un departamento de Recursos Humanos. Pero, bueno, esa parte tampoco es tan escandalosa, pues se están metiendo en Globovisión, no en un convento de la Madre Teresa. Si uno tiene, por decir algo, un negocio de líneas calientes, el día que quiera venderlo no va a salir de zalamero a pedirle al comprador una carta de buena conducta. Se pasaría de ridículo.

Más allá de si los señores son o no ejemplares ciudadanos, la rareza los envuelve en lo que respecta a su presunta cojera política. Horrorizados, muchos fans de la televisora aseguran que son boliburgueses o testaferros de la derecha endógena. Regularmente, cuando estos fans sufren ese tipo de horrores, acuden a la palabra orientadora de Leopoldo Castillo, pero en este caso -por causas obvias- el autodenominado “Ciudadano” tiene que hablar en clave, como cuando era embajador y había guerra de baja intensidad en Centroamérica. ¡Huy!

El colmo de los detalles extravagantes fue la designación de Vladimir Villegas como director. El hecho hubiese sido sospechoso en cualquier época, pero más en ésta, cuando su hermano Ernesto es ministro de Comunicación e Información. Y si a alguien no le había parecido estrafalaria la designación, resulta que el ya citado “Ciudadano” sería subdirector. Era algo así como ser director de El Rodeo, pero supervisado por el pran más mascaclavo (perdón, ministra Varela, quise decir “el líder negativo”). Incomprensible.

Ya nos estábamos acostumbrando a la idea de una pareja tan dispareja (periodística y hasta moralmente hablando), cuando llegó la corona del episodio de las mil rarezas. Villegas (el nombrado director, no el ministro) renunció antes de encargarse, batiendo para siempre el récord de brevedad de gestión de Carmona Estanga.

Y los recién llegados dueños, demostrando por qué tienen los expedientes (o currículos, pues) que tienen, aparecieron diciendo que en Globovisión todo va a cambiar para que nada cambie. ¿Dígame si no es una “situación irregular”? Sube la musiquita.

clodoher@yahoo.com

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