País electrocutado

colas epa(colas interminables de gente en las tiendas EPA para adquirir electrodomésticos a precio justo)

Publicado en Últimas Noticias el 16/11/2013

¿Cómo no va a haber problemas con el servicio eléctrico en el país si en menos de una década la sociedad ha pasado, de ser el conjunto de la ciudadanía trabajadora preocupada por su bienestar en los términos sensatos en los que incluso la teoría social resumió desde siempre en el modelo de Maslow, conocido como la pirámide de las necesidades sociales, y que el socialismo propuesto por Chávez planteó bajo la máxima filosófica de “De cada quien según su capacidad y a cada cual según su necesidad”, a este desconcertante y absurdo escenario de realismo mágico en el que nos encontramos hoy, donde la población toda se vuelca frenética sobre los centros comerciales a hacerse a como de lugar de un aparato eléctrico cualquiera, la mayoría de las veces sin necesitarlo?

Se oyen en la calle con inquietante frecuencia expresiones referidas a la supuesta responsabilidad del gobierno en la situación de crisis que se vino acumulando en la medida en que esos productos fueron aumentando de precio de manera injustificada y exorbitante, pero muy rara vez se concluye que el responsable verdadero es quien ha estado acudiendo a comprar compulsivamente desde hace meses cuanto artefacto se le pusiera por enfrente, al precio que le viniera en gana al dueño del establecimiento comercial, sin que nadie se percatara de ello en lo más mínimo.  Sin la fiebre consumista no hay producto que se venda solamente por antojo sino por verdadera necesidad. Y eso en sí mismo es exactamente la base del mercado, ya no en el socialismo, sino en el propio capitalismo.

Cada vez es más la gente que no concibe, no digamos ir al cine, sino ni siquiera ir a comer, sin considerar hacerlo en el medio del centenar de tiendas que tiene que atravesar para lograrlo en cualquier centro comercial, convertidos hoy en verdaderos templos de la vida para la mayoría de la gente, con lo cual lo primero a lo que se expone de manera inevitable es a la seducción de esas cientos de vitrinas que se le enfrentan a su paso.

El furor por el aparato eléctrico de cualquier tipo, incluso si no se sabe para que sirve, es la verdadera crisis. La económica, si es que así pudiera denominarse a esa distorsión inducida que tanto le conviene al gran capital, no es sino el resultado de ese delirio electrónico.

 

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