Rodolfo Porras: ¡Señor Rubén Blades!

RUBEN BLADES 2

Por Rodolfo Porras

En principio quiero agradecerle que le duela Venezuela.

Tengo esperanzas de que en el siguiente párrafo haya un problema de redacción.

Entiendo perfectamente que la posición por mí expresada no ha de satisfacer a algunos, pero eso no es de extrañar. Es precisamente la intransigencia, lo que define a los grupos en pugna, gobierno y oposición

Si no hay problemas de redacción usted estaría acusando de intransigente a todo aquel que no le satisfaga la posición por usted expresada. Y entonces sería usted una persona muy intransigente. Por ejemplo, si usted llega a leer esta carta y no le gusta, es más la aborrece, yo no voy a pensar que usted, por ello sea un intransigente. Pensaré que no estamos de acuerdo. Y, expresaré, como dice Serrat en una canción “Sería fantástico que coincidiéramos” pero como la libertad de pensamiento y de opinión es un derecho sagrado, asumo la diferencia con mucho respeto.

En todo caso, a mi no me satisface lo expresado en su escrito, fundamentalmente porque carece de información incluso elemental y por supuesto de fondo para poder tener una posición objetiva de lo que ocurre en el país.

Usted afirma refiriéndose a el conflicto entre el sector oficial y el de oposición que

Ninguno de los dos posee realmente el apoyo mayoritario, de allí la parálisis

Primero que todo la única manera probada de saber quien tiene un apoyo mayoritario es el proceso electoral. Hasta ahora las elecciones (18 en 15 años) han demostrado fehacientemente que el sector oficial tiene el apoyo mayoritario. Lo demás son afirmaciones imposibles de probar por un método objetivo.

Segundo, en Venezuela no hay una parálisis. Si se fija bien los conflictos que tanto propagan los medios internacionales, están focalizados en algunas calles de cinco ciudades de los Estados que están bajo el gobierno local de la oposición y, fundamentalmente, en las alcaldías bajo el mando opositor de la Gran Caracas. Y lo que realmente está paralizado son tres estaciones del metro, y tres o cuatro cuadras de la Avenida Francisco de Miranda, cosa muy distinta a un país. Por cierto en esas ciudades, siguen funcionando perfecta y pacíficamente a tres cuadras a la redonda de los conflictos, en donde los infiltrados, según los mismos grupos estudiantiles afirman, lanzan botellas y piedras. Si no lo cree, venga a Venezuela, lo invito a comerse un cachito y tomarse un jugo de naranja, a tres cuadras de la plaza Altamira cuando los infiltrados estén en su apogeo.

Si usted se pregunta por qué los conflictos se desarrollan justamente en los sectores bajo mandato de la oposición, yo le diría que es una excelente pregunta. No deje de hacérsela.

Con respecto a que “ambos argumentos poseen un pedazo de verdad” prefiero no comentar mucho, sólo que difícilmente no haya habido un pedazo de verdad en los argumentos de Hitler, Reagan, Bush, Gengis Khan, Atila, Jack el destripador. O cualquier otro tiburón que se acerque a la orilla. Un “pedazo de verdad” en un argumento nos puede llevar al infierno o al paraíso o a la nada. Un pedazo de verdad es un pedazo de verdad, más nada. Y toda la verdad en un argumento es, también, algo… difícil si no imposible. Toda la verdad de los argumentos de Gandhi, se relativizan con el tiempo, la geografía, las circunstancias y la cultura. En fin eso de “pedazos de verdades” “que deberían unirse”, suena bonito para una canción, pero aplicado a la realidad política es baladí o, como le gusta a usted decir, es una afirmación demagógica.

Usted confiesa:

A estas alturas, me resulta verdaderamente incomprensible cómo ha ocurrido que un país con tanto recurso natural y humano, con tanta calidad, nobleza y talento, se encuentre hoy sumido en una situación tan precaria

No estamos en una situación precaria. Hay una irregularidad en el abastecimiento de algunos rubros. Porque si escucha bien la queja, se dará cuenta que dicen que no hay tal producto, pero luego se agrega que hay que hacer largas colas para comprarlo. Le repito largas colas. Es decir, es desagradable, incomodo, es un desperdicio de tiempo, pero no es precariedad. Las largas colas son casi siempre satisfechas, y generalmente son “de a cuatro por persona”. En todo caso coincido con usted, en que hay que solventar esa situación. Pero le aseguro que aunque inundemos los mercados, los anaqueles van a estar vacíos por un tiempo. En lo que llegan los productos codiciados, la gente se lleva de a cuatro, y vuelve a hacer la cola y se lleva cuatro más, hasta que no queda ni uno en los anaqueles. Venga y verá que lo que digo es exacto.

La situación descrita en el párrafo anterior es a todas luces circunstancial. Y es posible que su adjetivo, esté tratando de abarcar situaciones más complejas que las del “papel tualé”, (que se ha convertido, por cierto, en una de las banderas que la oposición, esgrime contra el concepto de patria). Si la precariedad en su texto significa que el conflicto cuya expresión violenta se visibiliza el día doce y los días subsiguientes, déjeme repetirle que la estructura política, económica y social del país no se ha precarizado, ni por esta contingencia de violencia ni por la dinámica de los tres últimos lustros. Más allá de CNN y las ong´s, busque los numeritos de los organismos internacionales como la ONU, UNESCO, OEA y verá que tan precaria no está la cosa. Ojo. No quiero decirle que la situación del país es perfecta, no lo ha sido nunca; recuerde los saqueos de 1989, recuerde la herencia de un 80% de pobreza crítica para 1999. Compare con la actualidad, y dígame cómo podemos llegar usted y yo a un concepto de precariedad. Digo tratando de unir su pedazo de verdad con el mío.

Usted manda una carta que propone que ambos lados se escuchen pero usted afirma que el gobierno ha fallado monumentalmente. Pareciera que usted no escucha a ambas partes. Dígame usted si esa no es una adjetivación parcializada. ¿Usted de verdad maneja los análisis económicos, los procesos de inversión, los proyectos a corto, mediato y largo plazo, como para saber que ha fallado? No lo creo. Pero, de todos modos, si tuviera esos datos, el término “monumental” es más dramático que analítico. Luego afirma que en Venezuela se censura a quienes no opinan a favor del gobierno o no acatan sus disposiciones. ¿Podría explicar en que consiste esa censura? Porque su carta salió en el periódico “El Universal”, que circula libremente por todo el territorio nacional, cuyos titulares de primera página no son noticiosos sino consignas oposicionistas. Y la mayoría, si no todas las páginas de opinión, son artículos que cuestionan duramente cualquier cosa que haga el gobierno. Y hay periódicos más radicales aún, que también circulan libremente a nivel nacional y regional. En Tv hay canales que, aunque han moderado los ataques, son abiertamente de la oposición. Leopoldo López se entregó y montado en la tanqueta que lo trasladaba se lanzó un discurso megáfono en mano. Volvamos a unir nuestros pedazos de verdades y lleguemos a un concepto de censura.

Por último, a la calle está saliendo a protestar un grupo que pertenece a un segmento del movimiento estudiantil. Es decir los estudiantes que están con la oposición, que repiten las consignas de la oposición, que militan en los grupos de oposición. No salen todos, sale un grupo de ellos. Y luego tenemos a otro segmento de estudiantes que apoya el proceso revolucionario, que no acompaña estas protestas, más bien las rechaza. Así que lo que usted ve por las cadenas de televisión no es el movimiento estudiantil venezolano. Es un pedazo del movimiento estudiantil y los infiltrados.

Por si no se acuerda o no lo sabe, el presidente Nicolás Maduro ganó unas elecciones. No fue puesto a dedo, fue puesto por la voluntad popular.

Yo agradezco mucho su cariño y respeto por Venezuela y toda la buena intención. Pero creo que a su preocupación le hace falta información. Parece que ve a este país, que tanto quiere, por los ojos de los noticieros internacionales. Y creo que comprando toda esa parcialidad no hay manera de ver ni siquiera, “pedazos de verdades” y eso es como dicen aquí “un amor de lejos…”.

¡Qué viva Panamá!

Un saludo latinoamericanista.

PD. “El Guajiro” es un pequeño municipio del estado Lara. Tal vez quiso decir “desde la Guajira hasta Cumaná”. Que abarca un poco más de nuestro territorio. Pero igual se le agradece el esfuerzo toponímico.

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