El dueño del circo

EL DUEÑO DEL CIRCO

Por: José Vicente Rangel / Question, Abril de 2014

A medida que languidece el guarimbeo la situación tiende a aclararse. Se puede decir que la conspiración de los EEUU y de la derecha, fracasó -claro, por ahora, porque la amenaza sigue en pie-. Luego de casi dos meses de intensa violencia protagonizada por grupos de choque apoyados, descaradamente, por alcaldes de oposición; de la ofensiva contra la economía y la bestial campaña mediática montada en el exterior, el gobierno de Maduro no sólo sobrevivió sino que, como lo indican las encuestas, aumentó su apoyo popular en tanto que la oposición se desplomó. El dato confirma la calidad democrática del pueblo venezolano, su rechazo a la aventura golpista, la lealtad de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y la capacidad de conducción del liderazgo chavista que asumió la difícil tarea de suceder a Chávez y de ejecutar su legado.

Lo sucedido en el lapso febrero/ marzo, cuya característica ha sido la crispación, augurios terribles e insólitas provocaciones, confirma la irresponsabilidad opositora. En una coyuntura compleja fue incapaz de actuar con sindéresis. Pretendió, como siempre lo hace, nadar en dos aguas al mismo tiempo, la legalidad y la subversión. ¿Resultado? Fracasó en el intento, como quedó en evidencia. De nuevo la oposición se embarcó en la temeraria aventura de mezclar actividad cívica y violencia, y como suele suceder en tales circunstancias cosechó derrotas. Las dos líneas hicieron crisis, la violenta en su versión guarimba y la pacífica en su expresión más acabada, la MUD.

Pero los poderes fácticos que se trazaron la meta de derrocar al gobierno constitucional de Venezuela, reaccionaron con rapidez ante la hecatombe. Están convencidos de que es el momento de acabar con el proceso bolivariano ahora. Que la decisión no puede ser diferida. Porque hacerlo equivale a dejar que Maduro se consolide. El imperio y la derecha tuvieron que calarse a Chávez -tascando el freno-, pero no están dispuestos a hacer lo mismo con la sucesión. Por eso estoy convencido que el binomio gobierno EEUU/derecha venezolana intenta, con motivo de lo que ocurrió en el país durante las últimas semanas, un importante cambio. Los organismos que en EEUU tienen a su cargo la carpeta Venezuela -Departamento de Estado, Pentágono-; los que apoyan a la oposición y están involucrados en los planes desestabilizadores -CIA y otros- , arribaron a la conclusión que tienen que asumir la conducción de la conjura en territorio venezolano.

Es decir, la ejecución práctica de los operativos previstos, a partir del convencimiento de que la oposición interior no acierta. Que carece de política. Que está minada por las contradicciones. Las sucesivas derrotas electorales son reveladoras de su debilidad para competir con el chavismo, y lo que acaba de suceder con el fracaso del golpe guarimbero, en el que cifraban esperanzas, confirma que esa oposición, su liderazgo, no tiene capacidad para derrocar a Maduro.

La MUD está casi desaparecida. Capriles está por el piso. López sufrió un rudo golpe con su detención. Ledezma y Machado restan en vez de sumar, y las encuestas lo confirman. La guarimba abrió una brecha entre sectores de clase media -los más afectados por la violencia- y la cúpula.

En tanto, el gobierno de Maduro se fortalece con el dinamismo de su gestión administrativa, su mensaje a favor del diálogo y la ofensiva por la paz que logró incorporar a personajes del mundo económico, empresarial, profesional, político, cultural. ¿Qué hacer?, se plantean en Washington. La presión de los halcones sobre Obama, del lobby cubano de Miami, de los senadores de la ultraderecha y de algunas corporaciones, obliga a reajustar la línea de acción. Ejemplo: asumir, de una vez por todas, el mando de la política hacia Venezuela. O sincerarlo. Por consiguiente, relegar a un segundo plano el papel que hasta ahora cumplen la MUD y otros factores.

El sello que se le imprimiría al viraje está delineado en las declaraciones del Vicepresidente Joe Biden contra Maduro en Santiago -con ocasión de su asistencia a la toma de posesión de Michel Bachelet-; en las reiteradas provocaciones del Secretario de Esta- do, John Kerry, y en las sibilinas afirmaciones del Jefe del Comando Sur, general John Kelly. Todas cargadas de amenazas, abiertas y veladas.

Reveladoras de que ahora el problema de Venezuela es directamente con el gobierno de los EEUU y no con quienes conducen la oposición al interior del país. O sea, que la cosa es con el dueño del circo y no con los subordinados. Maduro lo entendió así. Lo intuía. Manejaba buena información. Por eso los pasos que está dando: la alerta al pueblo y a la Fanb, así como la movilización de los amplios y leales apoyos con que cuenta Venezuela en el exterior. En síntesis: la pelea es peleando. Pero, eso sí, con inteligencia. Sin dejarse provocar.

Fuente: http://www.surysur.net/site/uploads/2012/02/Question-118-abril-de-2014.pdf

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