¿Antichavismo sin Chávez?

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Por: Alberto Aranguibel B. / Últimas Noticias 19 de junio de 2014

Si en algo fue persistente el comandante Chávez, fue en clamar por una oposición seria (“con moto propia”, decía) que planteara su confrontación en el terreno de las ideas y no de las acusaciones y los infundios, a los que se acostumbró desde un primer momento el sector de la derecha en el país con el surgimiento de la revolución bolivariana.

Su llamado era al debate político de altura, que le permitiera a los venezolanos contrastar con claridad las diferencias entre las propuestas del libre mercado que promueve la oposición y la del modelo humanista, incluyente y participativo, que propugna el socialismo venezolano que Chávez le presentó al país. Pero el antichavismo decidió aferrarse a la estrategia de la descalificación y el insulto para generar una cultura de odio entre sus seguidores que exonerara a la derecha del inmenso compromiso de verse obligada a desarrollar una oferta política propia que le permitiera rebatir la propuesta socialista desde un punto de vista teórico y que le resultara a la vez rentable en lo electoral sin correr los riesgos de la derrota en el debate de las ideas.

La primera de esas infamias fue la de acusar de insania mental al Presidente de la República ante el Tribunal Supremo de Justicia. De ahí en adelante le acusaron incrementalmente de arbitrario, de militarista, de dictador, de asesino, de ladrón, de violador de la Constitución, y de cuanto adjetivo peyorativo pudieran hacerse.

Hoy, cuando en la revolución se adelanta una profunda y enriquecedora discusión de ideas sobre cómo continuar profundizando el chavismo sin Chávez, entendido ya no como la búsqueda de desplazarle del sitial de líder imperecedero que el pueblo le otorgó desde siempre, sino como el empeño de los revolucionarios a enaltecer cada vez más el ideario chavista en la construcción del modelo de justicia y de igualdad social que el comandante nos legó, la oposición queda al descubierto en su escasez de ideas políticas sobre las cuales sostenerse.

Ahora, ante un tercer congreso del Psuv, que convoca a más de siete millones de venezolanos en torno a un mismo proyecto de patria y frente a una oposición incapaz de superar sus insalvables deficiencias, va a quedar claro que el chavismo sin Chávez es posible, pero que el antichavismo sin Chávez no.

@SoyAranguibel

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