Pasión por el fracaso

capriles imbécil

Por: Alberto Aranguibel B. / noticiasbarquisimeto.com / 10 de septiembre de 2014

Cuando se es tan recurrente en el fracaso, como lo es el Mariscal de la Derrota como lo llama el pueblo, se pierde con facilidad la perspectiva del desacierto y se incurre en barbaridades en el accionar político que alejan a la masa, al común de la gente, al elector en definitiva, y se reducen progresivamente las posibilidades de éxito alguno que eventualmente puedan alcanzarse con un discurso cualquiera.

Una persistencia en el fracaso, como la de Capriles Radonski, no puede ser entonces sino intencional, enfermiza. Más aún cuando se constata la facilidad con la que el inveterado ex-candidato se apresura siempre a tomar la delantera con propuestas insensatas que hasta los más incautos o neófitos en política considerarían descabelladas, por inadecuadas, inoportunas o simplemente erradas.

Es proverbial aquella infeliz ocurrencia de burlarse en un mitin de cierre de campaña, frente a las cámaras de todas las televisoras del país, del entonces candidato Maduro porque éste tenía esposa. Harto conocidas son las andanzas y correrías de solterón inquieto por parte de este conspicuo dirigente de derecha, por lo cual llamó de inmediato la atención que no se percatara de la inconveniencia para él mismo de tomar ese riesgoso camino discursivo en aquel momento. No era por supuesto esa una salida ni inteligente ni aceptable. Pero a él le pareció una idea conveniente para la ocasión y la lanzó a los cuatro vientos con toda la fuerza de su frágil humanidad (sus propios seguidores lo llaman “el flaquito”).

En esa misma ocasión, luego de una larga lista de disparates nacionales, como aquello de la “suapara” en Ciudad Bolívar, o de las empanadas con “carne por dentro” en Margarita, o de saludar al pueblo de San Félix en Yaritagua, el inefable opositor intentó una suerte de mofa contra los chavistas, acusándoles de ser amigos de un vulgar personaje de moda por aquellos días y que se hiciera famoso con el remoquete de “Cabeza de Caja”, que tanto diera que hablar en el recodo acuático del Parque Nacional Morrocoy denominado “Los Juanes”, cuando la gente de su comando de campaña le alertó en desespero, con señas y gritos de angustia desde el fondo de la tarima, que no se metiera con ese asunto porque el famoso bonchón, que ya había sido identificado plenamente por las autoridades, era cuñado nada más y nada menos que de su Jefe de Campaña, el Gobernador Henry Falcón. El incauto atendió rápidamente las señas y, probablemente sin saber todavía por qué lo apuraban a hablar de otro tema, cambió de rumbo y siguió con sus insultos destemplados por otro camino.

Ahora el eterno fracasante, movido quizás por su incontenible pasión por la derrota, declara envalentonado a través de su cuenta en tuiter (como cada vez que se asoma al barranco por donde inevitablemente siempre se despeña) que él va a hacer con su verbo prodigioso que el país rechace el sistema biométrico anunciado por el gobierno para evitar el fraude que los poderosos sectores privados que él muy solidariamente respalda vienen haciendo con los alimentos de los venezolanos mediante el acaparamiento y el contrabando de extracción.

Como lo reseña el diario El Nacional en su emisión del 30 de agosto de 2014, “el Gobernador de Miranda, Henrique Capriles, dijo que el sistema biométrico que planea implementar el gobierno es inconstitucional y no será acatado.”

Una declaración tan infeliz como inoportuna, cuando se examina aunque sea con una tímida mirada el panorama internacional y se constata el creciente avance de la tecnología biométrica para controlar fraudes en organismos e instituciones del mundo entero, empezando por la empresa privada que Capriles tanto valora. Hoy mismo, la empresa Apple lanza oficialmente al mercado el más deslumbrante de sus productos, un modelo de celular, el Iphone 6, que incluye entre sus avanzadas novedades un sistema biométrico ya no solo para garantizar la seguridad del equipo, sino para permitirle al usuario hacer compras de todo tipo en millones de tiendas en el mundo entero prescindiendo de la ya antigua tarjeta de crédito y hasta del dinero en efectivo.

El prestigioso banco británico Berclays, por su parte, anuncia igualmente esta semana que incorporará en todas sus operaciones la identificación mediante captahuellas para evitar el fraude del que suelen ser víctimas con el uso de las claves alfanuméricas que se vienen utilizando hasta ahora. El gigante Google, la empresa Sony, Hitachi, Yahoo, y muchas otras grandes corporaciones del mundo, anuncian que dentro de muy poco se incorporarán al nuevo estándar biométrico para evitar suplantaciones de personalidad mediante el jaqueo de cuentas electrónicas. Incluso el Congreso Norteamericano ha empezado a estudiar la posibilidad de empezar a debatir la necesidad de implantar sistemas biométricos avanzados para reforzar la seguridad nacional, tal como lo estipula la polémica Ley Patriota que en medio de una muy particular coyuntura se viera obligado a poner en práctica los Estados Unidos para enfrentar el terrorismo.

La lógica del opositor de a pie, inculto y desinformado como más nadie en el mundo, es que allá en el imperio sí son perfectamente aceptables todas estas tecnologías que hoy son de uso común y corriente en aeropuertos, institutos y organismos públicos y privados, así como en comercios y restaurantes de todo tipo en el mundo entero, a los que esos mismos opositores se someten con fervorosa y creciente frecuencia gracias a su extraordinaria capacidad para recorrer el mundo en viajes de placer, no solo una sino dos y tres veces al año, porque la diferencia que perciben con el sistema que se propone el Gobierno Bolivariano es que en nuestro caso se trataría de una absurda tarjeta de racionamiento (tal como se la vendieron durante décadas las campañas anticomunistas de la derecha) dejando de lado el pequeño detalle de que la tarjeta de racionamiento cubana a la que hacen referencia no fue un invento del socialismo sino producto del criminal y arbitrario bloqueo imperialista contra la isla, que respondió con inteligencia y sentido patrio a la brutalidad genocida que perseguía matarles de hambre durante lo que los revolucionarios denominaron el “periodo especial”.

En ello se basa el mariscal Capriles para salir adelante con la que seguramente piensa es su idea más ingeniosa de los últimos tiempos. Se queda de nuevo atrás en la historia, justamente donde van quedando los ignorantes que se asustan con las nuevas y cada vez más avanzadas tecnologías. Y se queda solo, sin pueblo, ni seguidores, porque el país entero sabe que el enemigo hoy es el contrabando y que la lucha contra ese flagelo será otro triunfo más de Nicolás Maduro en la construcción de la Venezuela de justicia, igualdad social y bienestar que Chávez soñó.

@SoyAranguibel

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