Capitalismo papa frita

– Publicado el 12 de enero de 2015 en el Correo del Orinoco –

Por: Alberto Aranguibel B.

A mediados de los años sesentas del siglo pasado, el ingenio de don Tito Martínez del Box, creador y director de Radio Rochela, presentaba entre los sketches de su programa a un personaje ruinoso y deschavetado al que denominó el “papa frita”, porque la gracia del mismo (una parodia de soldado raso de la Legión Extranjera que enredaba siempre a su superior invirtiendo el sentido de las órdenes que éste le daba) era que usaba esa frase (papa frita) como verdadera muletilla de obstinación, que repetía sin ton ni son hasta el cansancio cualquiera fuese la situación en que se encontrara.

Un personaje que vuelve hoy a la vida en las filas del antichavismo con un evento que no puede ser calificado sino de monumental imbecilidad opositora, como lo es el de la alarma que ha cundido en las filas de ese sector a partir del disparatado rumor regado por las redes sociales según el cual la transnacional de comida rápida McDonald’s retiraría de su menú las papas fritas en virtud de una supuesta crisis económica nacional.

Un alcalde opositor escribe en su cuenta twitter que “Después de las papas fritas se irán las hamburguesas, y con ellas McDonalds y sus puestos de trabajo. Consecuencias del modelo fracasado…” De acuerdo a este enfoque (escueto y lastimoso como todos los del liderazgo opositor), la papa frita es la razón de ser de un buen gobierno. Para él, muchacho al fin, la empresa transnacional es la necesaria y no la iniciativa empresarial criolla. Ni el trabajo de esclavos a los que son sometidos los jóvenes en esa empresa resulta indignante en modo alguno.

Los caminos del capitalismo, como los del Señor, son insondables. Para ningún mortal será jamás comprensible cómo es que puede terminar siendo una crisis que un aditamento completamente insignificante como lo es un paquetico de papa frita deje de ser vendido supuestamente por falta de divisas para su importación, cuando la hamburguesa (importada con muchos más dólares preferenciales otorgados por el Estado que los que se requieren para importar las papitas) continúa vendiéndose regularmente. Una lectura resumida de esta disparatada lógica sería: “No hay dólares, pero sí hay muchos dólares”.

La competencia de McDonald’s, la cadena norteamericana Burguer King, no ha tenido problema alguno en el país con sus papas fritas, lo que deja a la empresa del payaso amarillo al descubierto en su burdo apoyo al golpismo, tal como han venido quedando al descubierto Procter & Gamble, Bayer, Unilever y otras grandes corporaciones norteamericanas que sacan productos del mercado aduciendo también falta de divisas pero que siguen haciendo negocios gigantescos comercializando miles de otras mercancías.

La existencia misma de la hamburguesa derriba por completo el estúpido argumento de la mala política económica que esgrime la oposición como causante de la crisis de las papitas y pone además en evidencia el robo en descampado del cual está siendo objeto el consumidor de esa comida chatarra, al que mediante una grotesca estratagema mercadotécnica le siguen cobrando el precio de una comida completa con papas, pero sin papas. Exactamente la lógica del soldado papa frita, pero con visos inocultables de una nueva arremetida desestabilizadora que busca provocar un estallido social a como de lugar, sin importar la insensatez o incoherencia de los argumentos, haciendo a la vez un excelente y muy rentable negocio.

El 18 de octubre de 2013, declarado Día Mundial Anti-McDonald’s en más de 150 países del mundo entero, fue un llamado de conciencia ante el peligro que representa para la salud, en especial de los niños, el alto grado de contaminación que contienen los productos que en esa cadena se expenden. Pero en nuestro país ese sector irracional de los venezolanos que hoy constituye la oposición implora al cielo en favor de la transnacional y en contra del gobierno revolucionario porque ve en la empresa gringa un aliado en su obsesión contrarevolucionaria.

La horrenda lista de elementos contaminantes que contiene la carne de la hamburguesa de McDonald’s es infinita, incluyendo: las bacterias que infectan la carne cruda durante exposición al aire desde que el animal es sacrificado hasta que la hamburguesa es servida; la Escherichia.Coli, generada por las heces fecales de la res al mezclarse con la carne en el proceso de molido de todas las partes intestinas del animal consideradas comestibles por la empresa; las drogas, pesticidas y detergentes, con los que se riegan los pastos y que son asimilados por el animal; así como los antibióticos y otros medicamentos con los que son tratadas las reses y que son ingeridos por el ser humano en cada hamburguesa.

Tal como lo reveló en marzo del 2010 el reconocido chef británico Jamie Oliver en su programa de televisión, el proceso de desinfección con amonio que sufre la carne con las cuales McDonald’s prepara sus hamburguesas es altamente tóxico para el ser humano. Aún cuando su denuncia (considerada entonces por los analistas como una verdadera lucha de David contra Goliat) obtuvo el resultado de la modificación de dicho proceso para eliminar el amonio, los productos de la firma siguen siendo objeto de cuestionamientos y denuncias por su alto grado de toxicidad. Según un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de California, en los Estados Unidos, un camión tendría que recorrer 230 kilómetros para producir la misma contaminación que produce el asado de una sola hamburguesa. Sin contar las emisiones de CO2 que genera la carne desde que el animal es llevado al matadero hasta que, luego de un largo viaje, es procesada para finalmente llegar al plato del consumidor.

Sumadas a las cientos de investigaciones, pruebas e informes que confirman a diario lo que el mundo entero sospecha pero que muy pocos se atreven a aceptar como realidad en cuanto a lo insalubre de las hamburguesas de esa empresa, están los cientos de estudios que revelan el carácter desencadenante del incremento de la obesidad al que las mismas inducen, en particular en los Estados Unidos, donde el fenómeno es considerado ya toda una pandemia.

Quizás por eso los bolivianos no aceptaron jamás el extraño sabor de una comida que ni le aportaba las calorías necesarias ni respondía al gusto de su cultura milenaria, y terminó haciéndole ver a McDonald’s que en Bolivia no tenía nada que buscar. Fue el primer caso en el mundo en el que un país hace correr al gigante de comida norteamericana.

Lo que expresa el escándalo de la oposición ante la eventualidad de no contar más con la que dice es su comida preferida, es sin lugar a dudas una bochornosa sumisión a un absurdo discurso de odio contra todo lo que tenga que ver con la revolución bolivariana y con el chavismo en particular, que le lleva al extremo de poner en riesgo su salud en nombre de lo que considera una posición política.

Independientemente de si las papas no llegan por falta de divisas sino por un percance laboral en los puertos de origen en Norteamérica, o si simplemente se trata de una guerra psicológica más (como intentó hacerse con la heladería merideña que cerró sus puertas en diciembre en razón del asueto y no por falta de leche, como habían dicho para una vez más hacer el ridículo ante el mundo entero), el problema de fondo no es la economía, sino la lamentable vaciedad intelectual del militante opositor venezolano y el rastacuerismo tan repugnante que deja ver esa vocación alabardera del imperio de la que tanto se ufanan burlándose del Comandante Chávez, del presidente Maduro y de la Patria.

Aborrecer la yuca como plato autóctono de gran valor nutritivo solo por reafirmar su condición pro imperialista, es la más viva expresión de una estupidez enfermiza. Más aún cuando se sabe que, como parte de su estrategia de mercadeo en todas partes del mundo, McDonalds adecúa siempre su menú para incorporar ingredientes o platos típicos de cada nación o cultura, tal como hace hoy en Venezuela con el emblema de nuestra cocina aborigen.

Queda claro que tanto la corporación norteamericana como el irracional sector antichavista nacional son hermanos de sangre en un mismo propósito contrarevolucionario, que hoy se expresa en su guerra común contra el control de cambios para intentar imponer en el país el derrotado modelo del ALCA, pero esta vez por los caminos verdes de unas papas fritas sedientas ya no solo de su grasiento colesterol sino de dólares y de guerra entre los venezolanos.

@SoyAranguibel

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s