¿Cuánto valdrá ese show?

– Publicado en Últimas Noticias el 31 de enero de 2015 –

Por: Alberto Aranguibel B.

En el capitalismo no hay inversión alguna que no sea calculada en función de su rentabilidad o retorno. El súmmum de su filosofía es la bolsa de valores, instancia en la que los capitales juegan para intentar cumplir con ese propósito de la máxima rentabilidad bajo la lógica de toda una ciencia que pone a la especulación como el arte más elevado del conocimiento humano.

La obsolescencia programada, probablemente el más acabado concepto de inmoralidad que haya conocido la humanidad, es sin lugar a dudas la expresión más perfecta de esa filosofía de la codicia que en el ámbito del neoliberalismo denominan “emprendedor”. Su contraparte: el inventor del yunque.

Mientras el capitalista concibe el desarrollo a partir del engaño y de la estafa al consumidor con la fabricación de productos diseñados para desgastarse en el menor tiempo posible y hacer de sus compradores unos esclavos perpetuos, el fabricante de yunques trabaja para no ver más nunca a su clientela, simplemente porque su producto es indestructible y por lo tanto imperecedero. Es el único caso en el capitalismo de un empresario honesto que procura la satisfacción de su cliente.

De ahí que las decenas de empresarios que apuestan hoy al triunfo de la guerra económica contra nuestro pueblo jugando a la especulación, al acaparamiento, al bachaqueo y al contrabando, están haciendo el que seguramente será el peor negocio de su vida.

¿Cuánto puede resultar rentable el sobreprecio cuando existen leyes que penalizan con cárcel la especulación? ¿Cuán seguro es invertir en acaparamiento si en todo momento hay riesgo de que su mercancía sea decomisada?

Calcular como rentable la salida de sus propios mercados durante meses con el descabellado propósito de alterar el sistema político que de manera legítima se ha dado el pueblo venezolano es probablemente la más insensata idea que un sector empresarial pueda plantearse. Ello, además de una loca incursión en un área como la política en la que el empresario no posee ninguna experticia, demuestra una gran irresponsabilidad en el manejo de sus propios negocios.

Pero mucho más todavía evidencia una total ineptitud para visualizar el factor riesgo, porque la guerra contra la revolución es una inversión a pérdida.

¿Cuánto vale ese show?

@SoyAranguibel

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