Dos visiones, un mismo país…

El poeta venezolano Rafael Cadenas fue galardonado con el Premio García Lorca “por su refinada experiencia para la escritura poética”, tal como lo dictaminó el jurado. En sus palabras de agradecimiento, el escritor se orientó hacia el ejercicio de la politiquería barata que jamás ha dominado, a través de la cual se descargó en vómito pestilente de infundios y de odio al país y al pueblo venezolano, más bien en busca de un fácil aplauso por parte de la audiencia española cuyo regocijo contemporáneo es la repulsa contra la Revolución Bolivariana, que ninguna otra cosa. La impostura fue respondida de manera brillante por el camarada Eduardo Viloria Daboín, cuyo texto colocamos a continuación del asqueroso discurso de Cadenas que aquí transcribimos.

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Rafael Cadenas:

¿Dónde está Venezuela? Si me preguntaran dónde queda Venezuela, tendría que decir que queda en México, en Miami y otras zonas más internas de Estados Unidos. Queda en Colombia, Ecuador, España. En Panamá, Chile, en los Emiratos Árabes, Singapur, Tailandia… y hasta en Australia, Nueva Zelanda y Suráfrica. Venezuela queda entre cualquier meridiano y paralelo del mundo a donde se tuvieron que ir a vivir los venezolanos de bien en busca de procurarse de la mejor calidad de vida, persiguiendo un poco de tranquilidad y seguridad, aunque sea, un poquito de futuro para ellos y los suyos. Venezuela hoy es un país desperdigado por el mundo. Donde esté radicado el talento, la inteligencia y el trabajo de los venezolanos, ahí queda Venezuela. Venezuela está en cada petrolera del mundo que ha visto aumentar su producción y mejorar su actividad, gracias al talento y trabajo de los venezolanos que contrataron. Venezuela queda donde hay una televisora, un periódico, una radio cuyas programaciones y producciones se han visto mejoradas e incrementadas gracias al trabajo creativo de venezolanos que ayudan a crecer medios libres en otras tierras. En países que no son el suyo. Donde las editoriales sacan provecho de la imaginación y capacidad de creación de venezolanos ingeniosos y originales con historias formidables, muchas veces impregnadas de la nostalgia y la desazón del exilio. Allí está Venezuela. Venezuela estará en esos países a donde cada día lleguen venezolanos de bien para entregar en tierras lejanas y extrañas todo su esfuerzo y trabajo para hacer de este mundo un sitio mejor. Quedará Venezuela donde vayan a vivir todos esos jóvenes que hoy están buscando la mejor manera de irse a una tierra que les ofrezca algo más que un certero tiro, una ominosa discriminación, un insulto en cadena. Lo que queda aquí, rodeado por Colombia, Brasil y Guyana, frente a ese hermoso e imponente Mar Caribe. Este corral al norte de la América del Sur. Esta republiqueta de vivos, sicarios y malhechores. Esto que ya no es un país, sino una parodia de República Bananera. Esto no es Venezuela. Este pozo de plomo y sangre, este luto en gerundio, este llanto que no cesa, no es el país del que nos canta el Gloria al Bravo Pueblo. Esto, este solar de mansas colas de hambruna no es la tierra que parió a héroes independentistas. Esto no es más que la república bolivariana de venezuela. Así, con minúsculas. Disminuida y empobrecida. Ensombrecida, envilecida y triste, como nos la legó un Chávez megalómano que se creyó líder intergaláctico e inmortal. Un resentido ser a quien ahora pretenden convertir en deidad. M.S.

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Eduardo Viloria Daboín:

Extraviado, ciego Rafael, después de su intento de borrar a Venezuela del mapa, desaparecerla como país al ubicarla en México, Colombia y Miami, volverla diáspora en Panamá, Ecuador, Emiratos Árabes o Chile, le digo que Venezuela está aquí, aquí, aunque muy lejos de usted, es cierto, a mucha distancia de su nariz y de su biblioteca y de su cómodo paseo matinal hasta el quiosco para comprar El Nacional, El Universal y El Nuevo País; Venezuela está aquí, muy adentro de su propio ser, palpitando, pariéndose a sí misma, gestando para sí aquella flor sorprendente que un día usted deseó para ella, aunque pretendan evitar su nuevo nacimiento los poderosos del mundo junto a quienes usted repite las consignas de la infamia, ahora desperdigadas sumisa y piramidalmente bajo el amparo del decreto imperial según el cual somos una jaula amenazante, y repetidas, multiplicadas, taladradas por el orwelliano tejido multinacional de antenas, satélites, prensas, ondas hertzianas, páginas web, redes sociales con que el Poder Mundial mantiene adormecidas las mentes y corazones de sus súbditos del orbe entre los cuales, ahora, lo descubro a usted, Rafael, numerado, raso, confundible.

Cuando usted, extraviado, ciego Rafael, dice corral del norte de América del Sur, yo digo tierra libre rescatada al latifundio, digo horizontes desalambrados y cultivados por las manos y esperanzas de hombres y mujeres otrora sin tierra, hombres y mujeres que siempre fueron exiliados adentro de su propio país, ni siquiera con la posibilidad de dar su talento y fuerza de trabajo en otro país, hombres y mujeres que no pudieron irse por el mundo porque los retenía y encarcelaba la verdadera pobreza y caían aquí, uno tras otro, de hambre y miseria y disentería y diarrea y represión policial sistemática; y digo -además y emocionado-, Aula Más Grande del Mundo, digo cuatro millones de niños y niñas estudiando en educación básica, casi seis millones en educación universitaria y otros cuatro millones más en bachillerato, es decir, millones y millones de ojos y corazones despiertos, con ganas de crecer y sembrarse fértiles entre nosotros.

Cuando usted, extraviado, desatinado y triste Rafael dice republiqueta de vivos, sicarios y malechores, yo digo doce millones quinientos mil trabajadores dando su vida en las fábricas, construyendo viviendas, puentes, carreteras, haciendo posible el servicio eléctrico, telefónico, de agua potable que usted disfruta en su apartamento de La Boyera; digo cientos de miles de mujeres explotadas como servicio doméstico y también miles y miles de jardineros y vigilantes de esos que trabajan en edificios como en los que usted vive, y digo, por si acaso, más de 350 mil maestras y maestros en las aulas escolares de todo el país, y digo millones de seres, y digo manos callosas pescando, y sembrando y cosechando el pescado y las hortalizas y frutas que jamás faltan en los mercados y con cuya venta se enriquecen otros que no trabajan pero que tienen dinero para multiplicarlo comprando, transportando y revendiendo lo que no producen ni han producido ni producirán jamás.

Cuando usted, extraviado y ciego Rafael, dice mansas colas de hambruna, yo digo cuatro millones de niños y niñas comiendo tres comidas diarias en sus escuelas públicas, digo aumento de la talla general de nuestros niños y niñas, y digo con la ONU-FAO: Venezuela es el país que más ha hecho en el mundo por combatir el hambre; y digo, además, tres millones de pensionados(as) y digo guerra popular contra el capitalismo voraz que disminuye y esconde y desvía la producción de alimentos para mantener sus oprobiosos márgenes de ganancia por la vía del contrabando y la usura; y digo floreciente agricultura urbana y mercados comunales autogestionados y de vínculo directo entre comunidades urbanas y comunas agrícolas, y digo iniciativas populares de consumo organizado y solidario.

Cuando usted, extraviado, ciego Rafael, dice que Venezuela ya no es un país sino una parodia de República Bananera, yo digo REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA, así, toda en mayúsculas, sin las minúsculas indignas con que usted la escribe con pretendida ironía, y digo por fin verdadera libertad y poder y soberanía para explotar, administrar y distribuir nuestras riquezas, las de nuestra tierra, las que son nuestras por derecho y que siempre fueron entregadas, regaladas sumisamente por los poderosos venezolanos a sus amos del extranjero a cambio de su servil, parásito y obeso enriquecimiento dependiente, y digo también, denuncio, mejor dicho, la guerra internacional contra Venezuela que, enmarcada en la guerra mundial por los recursos, los mercados y la mano de obra del planeta, pretende devolver Venezuela a manos de la ilegítima y mezquina clase dominante que siempre la oprimió, para seguirla explotando a su gusto.

Y cuando usted, extraviado, ciego Rafael, dice venezolanos ayudando al crecimiento de petroleras del mundo y aportando en medios de comunicación en el mundo, porque tuvieron que irse, pobrecillos, de su país, yo digo que hubiera sido más honesto hablar sin maquillajes y directamente de Gente del Petróleo, es decir, aquellos amigos suyos que intentaron derrocar a Hugo Chávez saboteando PDVSA generándole al país más de diez mil millones de dólares en pérdidas, o que hubiera dicho, también de frente y sin ambigüedades, Viva RCTV, Viva Marcel Granier, Viva la S.I.P.

Cuando usted, extraviado, ciego Rafael, cuando usted dice pozo de sangre y plomo, y luto en gerundio, yo digo prohibido olvidar el 27 de febrero de 1989 en el que, no en gerundio sino en el más atroz presente concreto, el plomo de la fuerza armada y policial acabó con la vida de miles de venezolanos y venezolanas en sólo días, y digo que nunca morirá el pretérito perfecto del martirio, es decir, que será memoria viva para siempre en la brasa de nuestro corazón popular, y digo prohibido olvidar los diez mil torturados y desaparecidos durante la Mascarada de Democracia que usted añora y extraña cuando dice que extraña a Venezuela, y digo también prohibido olvidar El Amparo y Yumare y Cantaura y Tazón, y digo prohibido olvidar la masacre cotidiana del hambre y la enfermedad que diezmó nuestra Patria por más de cien años sin que ni usted ni ninguno como usted dijeran esta boca es mía para denunciarlo y gritarlo ante el país y el mundo, claro, si era preferible leer y traducir poesía inglesa o estudiar el budismo Zen o gozar de becas Gugenhheim para traducir a Withman y después, con la autoridad del claustro tras de sí, sentarse sin decir nada durante noventa minutos ante inocentes estudiantes que admiraban obnubilados el místico silencio académico del renombrado profesor-poeta.

Donde usted, extraviado y ciego Rafael, dice megalómano que se creyó líder intergaláctico e inmortal y dicetambién resentido ser, no sólo yo sino Venezuela completa dice Hugo Rafael Chávez Frías, hermano, amigo, padre, libertador contemporáneo, brote retumbante del pueblo, soldado verdadero, abridor de cauce para que la voz popular, silenciada desde siempre, entrara a resonar en toda la Patria y con ella la reivindicación de sus derechos y el renacer de su esperanza y la posibilidad de comenzar finalmente a construir su propio destino, su propio futuro, su propio país, con Poder real, expresado en leyes e instituciones y acciones de su gobierno; y no sólo lo dice Venezuela entera sino también el hermano pueblo latinoamericano que se leyó en él y lo apoyó y ayudó en la construcción de la más contundente prueba en contra de las palabras que usted usa al referirse a él, es decir, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe, la Unión de Naciones Suramericanas, la Alternativa Bolivariana para Las Américas, Petrocaribe, creaciones colectivas lideradas por la fuerza de Chávez e impulsadas por aquél sabio atisbo suyo de que el mundo o era pluricéntrico y multipolar o no era, y que todo comenzaba por no permitir el ALCA, aquella venta masiva de América Latina con que ya nos tenían atenazados para siempre cuando llegó Chávez a decir las verdades que siempre dijo y a remover nuestras fibras.

En fin, Rafael, aquí está Venezuela. Aquí y no en ninguna otra parte. Aquí, en quienes integran y construyen con su tesón y compromiso, a lo largo y ancho de todo el territorio venezolano, esa nueva y hermosa forma de vida en colectivo que es La Comuna, basada en nuevas relaciones de solidaridad, intercambio, respeto y cuidado mutuo, en nuevas relaciones económicas y de producción, allí, donde el pueblo venezolano debate y decide sobre sus asuntos cotidianos, sobre sus recursos y necesidades, sobre sus procesos de construcción de la vida; aquí, en quienes construyen sus viviendas y las de sus compañeros con sus propias manos, con materiales puestos por el Estado, sin mediación alguna de dinero y sin entrar en el mercado inmobiliario excluyente y usurero. Todo esto ocurre muy lejos de usted, es cierto, pero aquí está Venezuela y pregunta: ¿qué hace usted detrás de sus ojos, Rafael? ¿qué hace allí que ya no le permite a sus ojos ver?

Y aquí está Venezuela, Rafael, no sólo para juzgarlo sino también para perdonarlo. Usted vendrá a Venezuela después de recibir su premio, su diploma y sus 30.000 euros, y después de dar su discurso de fácil contextualización electoral, y aquí nada le pasará, nadie lo perseguirá ni encarcelará ni torturará, como sí sucede en Colombia o en Panamá o en Chile o en México o en EEUU, es decir, allá donde en su alucinación cree ver usted a Venezuela.

Fuente: La Célula Cooperativa Audiovisual

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4 comentarios sobre “Dos visiones, un mismo país…

  1. EXCELENTE ARTICULO DE ESTE HOMBRE VALIENTE QUE LE DA EN EL MINI”’ CEREBRO Y ATROFIADA VISION A ESE PITI YANKY!! VIVA NUESTRA REVOLUCION BOLIVARIANA Y A TI ARANGUIBEL MUCHAS GRACIAS POR MANTENERNOS INFORMADOS FIEL Y DE PRIMERA PLANA…

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  2. Hola buenas tardes amigo que paso contigo que no saliste mas por yvemundial, ni siquiera diste una explicación que no ibas a salir más o por lo menos yo no la escuche, haces mucha falta con tu manera particular de analizar , aconsejar y decir la verdad sobre  el acontecer diario y sobre todo lo que hace el escualidismo.  Espero que regreses muy pronto. chao gracias silvia

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  3. Buenas tardes, sr Aranguibel, maravilloso articulo, muy bien respondido, ese discurso lo que provoca es mucha indignación, hasta cuando tanta falta de respeto?

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