Cierre de Campaña

Por: Alberto Aranguibel B.

Parte del empeño de los sectores de oposición que pretenden reinstaurar en Venezuela el modelo neoliberal que causa estragos en las economías del mundo y que causó tanta hambre y padecimiento en nuestro país durante la cuarta república, es hacerle creer al pueblo que la elección de este domingo es una suerte de plebiscito en el que se confrontarán únicamente las preferencias partidistas de los electores.

De manera fría y perversamente calculada, dejan por fuera que se trata de un brutal engaño. Que es completamente imposible esperar un resultado plebiscitario en esta oportunidad, porque las elecciones parlamentarias no son una sola elección sino ochenta y siete. Es decir, tantas elecciones como circuitos electorales hay en el país para un evento de esta naturaleza. En virtud de lo cual, de lo que se trata es de quién gana más diputados en más circuitos y no de quién saca más votos (que sería la única manera de someter al electorado al desiderátum forzado entre un sí o un no).

Para obtener una mayoría de votos en todos y cada uno de los circuitos, se necesita tener músculo electoral, es decir fuerza partidista, y la oposición ha demostrado de manera irrefutable que no la tiene. Sus dos únicas elecciones primarias se han llevado a cabo en apenas un tercio de esos circuitos, precisamente porque reconocen que solo tienen presencia significativa en aquellos donde se concentran los sectores de mayor poder adquisitivo. Pero eso no es todo el país. Es apenas una parte.

La batalla no es solo partidista porque además de candidatos al parlamento aquí se confrontan de nuevo las fuerzas del bien contra el mal. Un modelo humanista, que no es solo económico sino de justicia e igualdad social, frente a la perversión del neoliberalismo hambreador.

Es de nuevo Florentino al combate.

“Mucho gusto en conocerlo / tengo, señor Satanás / Zamuros de la Barrosa / salgan del Arcornocal / que al Diablo lo cogió el día / queriéndome atropellar / Sácame de aquí con Dios / Virgen de la Soledá, / Virgen del Carmen bendita, / sagrada Virgen del Real, / tierna Virgen del Socorro, / dulce Virgen de la Paz, / Virgen de la Coromoto, / Virgen de Chiquinquirá, / piadosa Virgen del Valle, / santa Virgen del Pilar, / fiel Madre de los Dolores / dame el fulgor que tú das, / ¡San Miguel!, dame tu escudo, / tu rejón y tu puñal, / Niño de Atocha bendito, / Santísima Trinidá.”

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