El viejo camuflaje de la derecha y el discurso de un presidente verdaderamente revolucionario

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 18 de enero de 2016 –

Por: Alberto Aranguibel B.

La democracia deja de funcionar cuando la gente siente que el sistema está al servicio de los ricos, de los poderosos, o de algún interés específico” Barack Obama

En la modesta tumba de Carlos Marx en el cementerio de Highgate, en la ciudad de Londres, los huesos del creador del socialismo científico tal como lo conocemos hoy deben haber estallado entre una polvareda de células petrificadas y desvencijados ropajes sepulcrales, en el instante mismo en que la betancuriana voz del secretario general de Acción Democrática tronaba amenazadora en la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, proclamando: “Yo no soy neoliberal… ¡Y tengo obra escrita!”.

Sin permitir ni un instante la necesaria recuperación del aliento de la concurrencia y del mundo entero que presenciaba estupefacto por radio y televisión el desafuero del veterano parlamentario luego del mensaje a la nación ofrecido por el primer mandatario, Nicolás Maduro Moros, Ramos Allup (completamente de polizón en la cadena nacional presidencial) remataba su pueril perorata de tartamuda y nerviosa pero divertida egolatría con el apotegma “¡Obra escrita que muchos académicos de izquierda consultan!”

Apenas cuatro días antes, el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica (y máximo exponente del neoliberalismo en el mundo) presentaba su saludo anual al congreso de esa nación, en el que exponía a cabalidad la que perfectamente pudiera denominarse la doctrina Obama de la impudicia y el caradurismo, apoyada en el mismo recurso al que apela el presidente de la Asamblea Nacional de usar un esquema discursivo de izquierda que le permita lograr algún nivel de credibilidad y resonancia entre la audiencia.

Atónita, la humanidad escuchó en boca del primer presidente negro del imperio norteamericano, la grotesca arrogancia de un emperador insolente y desalmado como nunca antes ha conocido la humanidad. A las desconcertantes preguntas de tono claramente socialistoides con las que iniciaba su discurso (“¿Cómo le damos a cada uno una posibilidad justa de tener oportunidades y seguridad en esta nueva economía?¿Cómo haremos para que la tecnología juegue a nuestro favor y no en nuestra contra, especialmente cuando se trata de resolver los desafíos más urgentes como el cambio climático?¿Cómo haremos para garantizar la seguridad de Estados Unidos y liderar el mundo sin convertirnos en la policía mundial? Y por último, ¿Cómo haremos para que nuestra política refleje nuestras mejores virtudes en vez de nuestros peores defectos?”) el mismo mandatario respondía sin ambages de ninguna naturaleza cosas como: “En la economía global, las empresas pueden radicarse en cualquier lugar y están sujetas a una competencia más dura. Como consecuencia, los trabajadores tienen menos influencia para conseguir aumentos de sueldo. Las compañías tienen menos lealtad hacia sus comunidades. Y los ingresos y la riqueza se concentran cada vez más en las capas más altas de la sociedad. Debemos procurar que los trabajadores sean accionistas de las empresas.”

En franco reconocimiento del fracaso del capitalismo, Obama no tiene escrúpulo alguno en afirmar que “A una familia trabajadora se le ha hecho más difícil salir de la pobreza, se le ha hecho más difícil a los jóvenes comenzar sus carreras y más duro para los trabajadores poder jubilarse cuando lo desean.” Exactamente igual a lo dicho por Hugo Chávez durante más de quince años y por lo cual fue proscrito por el imperio hasta conducirle al deceso.

Una tras otra, las consignas de inspiración eminentemente comunistas salpicaban a la incrédula audiencia que no comprendía cómo el más poderoso hombre del imperio más neoliberal de la historia se atrevía a retar al capitalismo con enunciados como “Tenemos que hacer que la universidad sea asequible para todos los estadounidenses. Porque ningún estudiante que trabaje duro debería estar endeudado.” ¿Qué habrá pasado en ese instante por la mente del expresidente de Chile, Sebastián Piñera, que a tanto estudiante reprimió por muchísimo menos que eso?

Con un cinismo sin precedentes en la historia, Obama invita a “sacar el dinero de la política”, pero no explica qué pasará entonces con el descomunal presupuesto armamentista del que él mismo se jacta (“Gastamos más en nuestras fuerzas militares que las siguientes ocho naciones juntas. Nuestras tropas son las mejores fuerzas de combate de la historia del mundo”) ni cómo va a hacer para sostener su política exterior injerencista sin el financiamiento cada vez más cuantioso que su Departamento de Estado hace en desestabilización de gobiernos y regímenes a lo largo y ancho del planeta a través de organismos como la NED y la USAID, por citar solo dos de los más importantes.

El farsante se desgañita en esa misma comparecencia ante el congreso con una delirante exaltación de la guerra y del uso dispendioso de ese presupuesto militar, incluso sin autorización de los senadores y representantes, porque en definitiva su naturaleza imperialista no puede ocultarse. “Estamos entrenando, armando y apoyando a las fuerzas que poco a poco están reclamando territorios en Irak y en Siria […] el pueblo estadounidense debería saber que con o sin la intervención del Congreso, ISIS aprenderá las mismas lecciones que los terroristas que vinieron antes que ellos. Si dudan del compromiso de Estados Unidos —o del mío— para vigilar que se haga justicia pregunten a Osama bin Laden.” El rey Felipe II solía decir que “En España nunca se pone el sol” para referirse a la extensión de su imperio, que en su mayor auge llegó a abarcar hasta los cinco continentes, expresando su poderío con dignidad y estatura pero sin la repulsiva soberbia y la insolente desfachatez del demagogo de la Casa Blanca.

A través del engaño y la usurpación es como la derecha ha pretendido captar el favor del pueblo. En ello la demagogia no es un simple recurso discursivo sino un vulgar camuflaje.

El presidente Maduro lo sabe y por eso lo advirtió en su mensaje al país esta semana, al atajar la previsible cantinela del diputado Ramos y el desatino de toda la bancada opositora que pretende hoy asaltar las conquistas revolucionarias con malabarismos legislativos de seducción mercadotécnica, cuando denunciaba la estrategia de recomposición del discurso de la reacción en Latinoamérica (a la que le reconoce con gallardía que ha tomado un nuevo aire), en los mismos términos en que lo hizo el Comandante Chávez, quien alertó en todo momento sobre la impostura de una oposición inmoral y sin escrúpulos que de manera calculada ofrecía el relanzamiento de las Misiones y el logro del bienestar social alcanzado en revolución como una promesa del modelo neoliberal hacia los pobres, en un claro intento de esconder tras el sofisma del lenguaje izquierdoso la perversión del capitalismo.

Llamar a la paz verdadera (que no la “pax romana”, como dice Ramos) no es concebible sin justicia social ni invocando a los ejércitos para acabar con naciones y civilizaciones enteras que no se arrodillen a los designios de los imperios.

Llamar a la paz es hacer lo que ha hecho el actual gobierno desde el primer día, convocando al país a una auténtica cruzada en pro de la concordia y la armonía entre los venezolanos, sin intervencionismos ni guerras mediáticas o corporativas de por medio que promuevan el odio o el estallido social, y sin falsos discursos populistas que reivindiquen politiqueramente como suyos los grandes logros revolucionarios de un pueblo al que han agredido y humillado con la mayor indolencia durante tanto tiempo.

Frente a la hipocresía y al oportunismo de la derecha, Maduro enrostra la verdad revolucionaria y persiste sin titubeos en la inflexibilidad del proyecto chavista. Con admirable coraje y sentido autocrítico asume el inmenso reto de las dificultades para dejar clara su persistencia en el proyecto chavista de justicia e igualdad más allá de cualquier circunstancia, enarbolando orgulloso el Plan de la Patria y el compromiso irreductible de su gobierno en función de los pobres.

El hijo de Chávez puede hacerlo con la frente en alto porque, tal como lo ha dicho, no usurpa el discurso de nadie. “Los revolucionarios nos caracterizamos por la objetividad, por la fuerza, el optimismo.”

Es la diferencia entre un modelo humanista, fundamentado en la verdad histórica de los pueblos, y la falsedad y la impostura oportunista de un neoliberalismo mentiroso, desvergonzado y sin pudor.

 

@SoyAranguibel

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Un comentario sobre “El viejo camuflaje de la derecha y el discurso de un presidente verdaderamente revolucionario

  1. Estimado Aranguibel, podría resumir que el poder mediático de la avaricia nos ha ganado (Por ahora), espero que esta coyuntura nos permita comprender que en la actualidad las Guerras las gana el poder mediático que es el que “concientiza” a los pueblos, es el que hace ver al gobierno malo por las colas, ver mal al que te da casa, carro, salud, etc. y Apoyar al que te explota.
    Aun nosotros no hemos podido ensamblar una estructura comunicacional eficiente, una estructura que presente los logros de la revolución, la maldad del capitalismo y la canalización de las denuncias del pueblo.
    Por cada twiter revolucionario hay 100 contrarrevolucionario, por cada Facebook revolucionarios hay 100 contrarrevolucionario y ni se diga por cada programa de opinión de la revolución hay 100 en contra. ¿Cómo se puede educar a un pueblo sin estos medios? Es triste sintonizar YVKE, RNV, etc. y solo se escucha música, hasta tu programa en TV y RADIO y tantos otros concientizadores del pueblo revolucionario ¿Dónde están?, tantos intelectuales revolucionarios sin micrófono. Estimado NO hay Guerra que le gane a la conciencia de un pueblo, pero nuestro pueblo está invadido de información de la derecha y esa es la que consume.
    Ojala nuestro nuevo ministro comprenda este mensaje y podamos comprender que tenemos que hacer lo contrario de lo que venimos haciendo a nivel comunicacional porque como lo hemos hecho está demostrado que no es lo correcto. Un Abrazo Estimado.

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