El cambio no va

– Publicado en el diario Últimas Noticias el miércoles 23 de marzo de 2016 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Rafael Caldera basó su campaña electoral en 1968 en la promesa “El cambio va”, pero una vez que ganó las elecciones el cambio no fue nunca.

Una inflación indetenible acabó con el sueño de la gente que votó esperanzado por quien decía que cambiar era solo cosa de proponérselo y que si el país se llenaba de miseria, hambre y exclusión social, era porque nadie había emprendido el cambio como tenía que hacerse.

Pero ganó las elecciones y solo eso bastó para que de ahí en adelante todos los candidatos de la derecha ofrezcan en cada elección el cambio como panacea para alcanzar el bienestar y el progreso al que la gente aspira.

Ninguno presenta jamás planes o programas de gobierno consistentes que expliquen cómo pretenden convertir en realidad esa idílica promesa. Y todos, como Caldera, fracasan cuando llegan al poder fundamentalmente porque el cambio no es una cosa que se decrete y listo.

Ejemplo de ello fue la frustración de los electores que votaron por María Machado para elegirla diputada a la Asamblea Nacional en 2010. Su campaña fue un derroche dispendioso de propaganda en la que ofrecía textualmente que si era electa diputada se acabarían la inseguridad, la corrupción y el hambre. El cambio pleno, pues.

Al final, su paso por el parlamento fue el más gris e improductivo de todos aquellos que desde la derecha hicieron ofertas igual de engañosas.

Hoy la frustración de los que votaron el 6-D por la fórmula opositora, es probablemente el sentimiento que más crece entre los venezolanos. La convicción de haber perdido su voto es tan profunda que ya hay importantes trabajos de investigación de opinión que están reflejando un descontento de esas bases opositoras contra su propio liderazgo, que con toda seguridad rebasará de un momento a otro la propia capacidad de reacción de esa derecha farsante habituada a mentirle a sus electores por su solo afán de alcanzar el poder a como dé lugar.

Ahora, cuando esa inmensa cantidad de compatriotas a los que se les ofreció el cambio, y que hoy ya expresan con contundencia su indignación por la estafa de la que están siendo víctimas, voltee a ver el esfuerzo auténtico que en función de los venezolanos lleva a cabo la revolución bolivariana, las aguas volverán a su cauce y la euforia opositora será solo un mal recuerdo.

@Soyaranguibel

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