¡Peligro, ahí viene la democracia gringa!

–  Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 28 de marzo de 2016 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Sin lugar a dudas el domingo 20 de marzo de 2016 pasará a la historia cubana como el día en que se produjeron dos de los acontecimientos más inusuales en la isla.

El primero, el arribo del primer presidente norteamericano a suelo cubano en casi noventa años.

El segundo, el cierre al libre tránsito del paseo de la playa en La Habana, conocido mundialmente como “El malecón”.

Desde hace dieciséis años, exactamente cuando el pueblo cubano exigía en manifestaciones masivas la liberación del niño Elián González secuestrado en Miami por el anticastrismo radicado en los Estados Unidos, no se cerraba el paso por la avenida más importante y famosa de la ciudad. El Malecón se restringe solamente para el desfile de las carrozas durante el carnaval pero apenas en dos de sus cuatro canales y solo en algunos tramos de su largo trayecto.

En esta ocasión se impidió el acceso a los miles de cubanos que a diario transitan por esa vía, para ceder el paso a “la bestia”, que es como se le conoce a la fortaleza rodante que transporta al autoerigido “líder del mundo libre”.

Rara paradoja la de restringir de esa una manera la libertad de un pueblo para garantizar la seguridad de quién supuestamente es líder mundial en la materia. La seguridad nacional de los Estados Unidos impone el sometimiento de los pueblos del mundo.

Con su visita Obama expresaba esa repugnante y proverbial manía gringa de deleitarse con la pobreza que a su paso va dejando el capitalismo. Pasear el vehículo más sofisticado que jamás haya conocido la humanidad por calles por donde transitan a diario miles de carros que datan de hace más de medio siglo en perfecto estado de funcionamiento, es el crudo contraste que demuestra el triunfo de la perseverancia del pueblo cubano por sobrevivir al bloqueo genocida al que ha sido sometido durante tanto tiempo. Pero los imperialistas lo ven como la ilustración del fracaso socialista y con ello se regodean.

En el Teatro La Habana, Obama dice a voz en cuello: “Yo creo que cada persona debería tener la libertad de practicar su fe de forma pacífica y pública. Y, si, yo creo que los votantes deberían de elegir sus gobiernos en elecciones libres y democráticas”.

Pero no explica por qué si ese particularísimo modelo de libertad que promueve el imperio norteamericano es tan preciado por la gente como ellos sostienen hay que defenderlo de tantas amenazas como dice su presidente que existen en su contra hasta en el último rincón del planeta y gastar tanto dinero como gastan en las guerras que contra el mundo entero desatan desde siempre para garantizar su sobrevivencia.

En esa, que era la alocución más importante del mandatario en la isla, el presidente Obama hizo gala de una grosería sin precedentes en la diplomacia internacional, al violentar el debido respeto a la libre determinación del pueblo cubano en la forma insultante en que lo hizo, invitando abierta y groseramente no una ni dos sino varias veces a levantarse en contra del gobierno.

Apelando a vetustos recursos estilísticos en su discurso, Obama imprimía un falso tono de familiaridad con ese heroico pueblo, incluyendo soterrada o abiertamente además de una inmensa cantidad de mentiras, imprecisiones, infamias y manipulaciones, frases supuestamente extraídas al común de la gente no se sabe mediante cuál mecanismo de consulta para esa particular ocasión.

Miren a Papito Valladares –dice- un barbero, cuyo éxito le permitió mejorar las condiciones en su vecindario. “Me doy cuenta de que no voy a resolver todos los problemas del mundo […] Pero si puedo resolver los problemas en el pequeño pedazo de mundo en el que vivo, puede expandirse por La Habana”.

La insolencia no es solo intentar hacer ver que un barbero cubano, probablemente los mejor ilustrados del mundo, sea capaz de construir una idea política tan pobremente estructurada, sino pretender además hacer pensar a la gente que los cubanos resienten el sometimiento a algún tipo de yugo ideológico que les obligaría a practicar el adoctrinamiento comunista del planeta (que es la caricatura grotesca y burda que sobre el pensamiento de izquierda ha difundido el anticomunismo) y que en virtud de ello su mejor anhelo sería el exterminio de la revolución.

En un giro deslumbrante que habla maravillas de las decenas de “think tanks” de la Casa Blanca que deben haber trabajado en ese discurso, el mandatario norteamericano reparte el irrespeto a la soberanía del país que tan cordialmente lo acoge, con segmentos autocríticos muy bien estudiados para cumplir cabalmente el objetivo propagandístico de su visita. En una suerte de toma y dame que intercalaba milimétricamente calculados dos discursos contrapuestos en uno solo, Obama hilvanó como todo un experto en manipulación el fracaso de la política norteamericana hacia la isla durante medio siglo con el persistente llamado al pueblo a sublevarse contra la revolución, argumentando la necesidad de hacerlo con el valor que deben tener para la gente la idea de libertad y de democracia por encima del derecho a la justicia social y hasta a la vida misma.

“Les puedo decir, como amigo, que la prosperidad sustentable en el siglo XXI depende de la educación, la sanidad y la protección del medio ambiente. Pero también depende del intercambio libre y abierto de ideas. Si no pueden acceder a información en Internet; si no pueden estar expuestos a diferentes puntos de vista; entonces no alcanzarán su pleno potencial.”

Con el mayor cinismo dejaba de lado el tema de la persecución de su gobierno contra el joven investigador norteamericano Edward Snowden, por ejemplo, por el simple hecho de dar a conocer al público una información vital para la sociedad, mientras que una bloguera cubana como Johani Sánchez recorre el mundo financiada por la CIA para difundir toda clase de infundios contra la revolución, con la notable diferencia de que ella entra y sale cada vez que lo desea de su país sin que nadie la persiga o la reprima. Bajo la excusa de la defensa de la “seguridad nacional”, Snowden está amenazado de ser llevado a la silla eléctrica en esa nación que dice defender la idea de la libertad de expresión como ningún otro país del mundo.

Evade intencionalmente Obama que el problema con el imperio que él preside no es exclusivamente ideológico; que lo que más repudian los pueblos del mundo desde mucho antes incluso del surgimiento del comunismo es la vocación saqueadora con la que ese país ha sometido al planeta para hacerse cada vez más poderoso a costa del hambre de millones de seres humanos a los que los Estados Unidos les negó desde siempre su derecho a la libertad y a la autodeterminación para imponer una democracia de la que solo se beneficia el 1% de la población que acumula hoy más del 80% de la riqueza mundial.

Una vocación que expone impúdicamente en sus palabras cuando sostiene que “Aunque levantáramos el embargo mañana, los cubanos no podrían alcanzar su potencial sin hacer los cambios necesarios aquí, en Cuba. Debería de ser más fácil abrir un negocio aquí, en Cuba. Un trabajador debería de poder conseguir trabajo directamente con las compañías que inviertan aquí”. Pero, por supuesto, solo si esas compañías inversoras son norteamericanas.

Bill Clinton en su discurso ante la convención demócrata que designó candidato a Obama en 2008, lo preconizaba: “El sueño americano está en estado de sitio en el país, y el liderazgo de Estados Unidos en el mundo se ha debilitado. La clase media y de bajos ingresos estadounidenses están sufriendo, con la disminución de los ingresos; la pérdida de empleo, pobreza y desigualdad creciente; ejecuciones de hipotecas y deuda de tarjeta de crédito cada vez mayor; cobertura de salud desapareciendo; y un gran aumento en el costo de los alimentos, servicios públicos, y la gasolina. Nuestra posición en el mundo se ha visto debilitada por el exceso de unilateralismo y demasiado poca cooperación; una dependencia peligrosa del petróleo importado; la negativa a llevar sobre el calentamiento global; un endeudamiento creciente y una dependencia de los prestamistas extranjeros; un aparato militar gravemente lastrado; un retroceso en los acuerdos globales de no proliferación y control de armamentos; y la incapacidad de usar constantemente el poder de la diplomacia, de Oriente Medio a África a América Latina a Europa central y oriental. Es evidente que el trabajo del próximo presidente es reconstruir el sueño americano y restaurar la imagen de Estados Unidos en el mundo”.

Vaya precariedad la de un modelo como el capitalista cuyo único objetivo histórico es la necesidad perpetua de exterminar al socialismo para poder sobrevivir.

 

@Soyaranguibel

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Un comentario sobre “¡Peligro, ahí viene la democracia gringa!

  1. Muy claro y preciso, le sugiero un articulo sobre el desarrollo del bloque historico para qe enriquezca el debate en las asambleas patrióticas de la patria, saludoa de uno de sus lectores permanentes de fisici y redes. Chavez vive.

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