OEA: ¿Diplomacia fracasada o campañas inservibles?

– Publicado en el Correo del Orinoco el lunes 06 de junio de 2016 –

Por: Alberto Aranguibel B.

Los acontecimientos de la semana pasada en la Organización de Estados Americanos (OEA), en los que Venezuela recibió el respaldo de más de un 97% de los miembros de la asamblea convocada por la derecha internacional para promover una emboscada diplomática contra nuestro país, dejaron al descubierto una vez más las profundas inconsistencias comunicacionales de un modelo como el capitalista, empeñado en convertir en realidad las mentiras que con sus medios urde para sostener su decadente sistema.

La crisis económica que padecen hoy los venezolanos, desatada por el afán usurero y contrarrevolucionario de un sector privado impúdico y parasitario como el que aquí se ha desarrollado a lo largo de más de un siglo, es presentada al mundo por esa mediática farisaica como una suerte de Apocalipsis pavoroso cuya solución insoslayable sería el derribamiento del gobierno legítimamente electo del presidente Nicolás Maduro.

Pero la realidad es otra completamente distinta y los gobiernos Suramericanos y del Caribe así lo han asumido. Aún en aquellos países de vocación abiertamente neoliberal se sabe que en la región existe hoy una noción de soberanía que dista mucho de aquella concepción entreguista a la que se habituó la OEA en el pasado. Que ya no es tan fácil engañar a los pueblos con los fantasiosos discursos de demagogia capitalista que les permitieron en otros tiempos la instauración de regímenes fascistas a través de los cuales podían controlar a su antojo las economías del continente.

Es precisamente el discurso distorsionador y embustero de esas corporaciones comunicacionales lo que más ha perturbado las posibilidades de desarrollo de la mayoría de nuestros países, alentando a sectores antidemocráticos de ultraderecha en la región que añoran el vetusto esquema de privilegios que disfrutaron bajo el dominio de las economías rendidas a los intereses del imperio norteamericano y sus trasnacionales, y a los que hoy les resulta cada vez más cuesta arriba retornar al poder por la vía electoral precisamente por su condición de élites movidas solo por la codicia y la sed de acumulación de riqueza.

Tres personajes hasta la semana pasada completamente anónimos se han convertido en auténticas notoriedades a raíz de sus muy particulares relatos en las redes sociales sobre lo que ellos ven en realidad en Venezuela y en otras partes del mundo, y que dan cuenta de cómo ese discurso manipulador ya no tiene el poder de convencimiento que antes tuvo.

El desgarrador llamado de una maestra española lanzada a la calle por el Ministerio de Educación de España con dos hijos pequeños y un hogar que mantener, es quizás el más dramático de esos relatos. En el video que ella misma cuelga en Youtube como forma de protesta y de súplica a la vez, se evidencia la rabia que genera en la gente de a pie la intensa campaña contra Venezuela, usada a todas luces como pote de humo para esconder las terribles carencias de un pueblo como el español que hoy padece la brutal represión de un Estado neoliberal que está generando en ese país índices de desocupación, desahucios y hambruna nunca antes registrados.

El llanto contenido a fuerza de coraje y reciedumbre por la educadora Yolanda García es un violento golpe a la conciencia humana que obliga a aceptar la crudeza de una realidad que definitivamente es inocultable y que los medios no pueden tapar con sus guerras de distracción y falsedad usando a la Patria de Bolívar en su vil despropósito. “¿Venezuela?.. A mi que no me hablen de Venezuela” dice. “…que dejen de hablar de Venezuela”.

Un vasco, Agustín Oxotorena, residenciado en el país desde hace casi dos décadas, sufre hoy el rigor de la más brutal intolerancia al haber sido amenazado de muerte e incluso de ser calcinado tan solo por haber colocado en su muro de Facebook su visión de cuán falsa y perversa es la guerra mediática desatada contra Venezuela en los medios de comunicación, junto a una serie de impactantes fotografías que revelan de forma inobjetable la realidad inversa de todo lo que dicen esas campañas perniciosas acerca de la supuesta crisis humanitaria que estaría padeciendo nuestro país.

Su reflexión no es compleja. Al contrario, más bien es escueta desde un punto de vista ideológico, pero demoledora frente a la canalla que pretende hacernos ver como un país devastado por el hambre y la miseria. “Hay una gente que no sufre la crisis, pero que seguramente es la que más se queja y que tanto cacarea afuera sobre la libertad de expresión y la libertad personal, y sin embargo aquí practican la exclusión y la violencia contra quien piense un poco diferente a ellos. Todo el que vive en esos sectores del Este de Caracas tiene posibilidades […] con casas que valen como mínimo medio millón de dólares, con clubs privados, colegios privados, con todo tipo de servicios, con centros comerciales exclusivos donde no faltan las cosas. Yo no estoy diciendo que no hay gente que la esté pasando mal. El que no tiene dinero lo pasa mal aquí, en Colombia, en Brasil y en cualquier parte del mundo”, dice Oxotorena con perfecto sentido común.

Otro texto, bajo el esclarecedor título “Otra mirada” es el que colocó hace ya algunos meses en las redes la Hermana del Sagrado Corazón en Venezuela, Jacquelin Jiménez, y que también esta semana se convirtió en viral.

En él la hermana hace una disección magistral y reveladora, como probablemente no lo hayan hecho ni siquiera los más iluminados economistas, sobre lo que en verdad sucede en nuestro país, dejando ver con meridiana claridad la forma en que los medios de comunicación pueden llegar a hacerle creer a la sociedad en escenarios completamente virtuales que no se corresponden con lo que a simple vista es innegable.

Con sabiduría y acertado criterio va enumerando una a una las contradicciones e infamias que a diario vemos entre lo que dicen los medios y lo que en verdad existe en la calle. En ningún caso (como tampoco es ni ha sido nunca nuestro propósito) sostiene la religiosa y educadora, que en el país no existen hoy los problemas que agobian a los venezolanos. Por el contrario, sin eximir en modo alguno de responsabilidades al gobierno, su intención es la de la precisión de quienes son los verdaderos responsables de esas penurias.

“Todo esto que hoy falta en este maravilloso país no es producido por este gobierno, ni por ningún gobierno de antes ni de los que vendrán después. Es producido por una industria capitalista, burguesa, manipuladora en sus precios y ganancias, empecinada en tumbar este gobierno legítimamente elegido, con los métodos electorales reconocidos en el mundo entero”, dice la hermana.

En su humilde disertación, sostiene verdades tan lapidarias como la piedra de Cristo sobre la cual se fundó la iglesia: “Hay gente gobernando en algunos países del mundo que no han sido elegidos por sus pueblos. No es nuestro caso. Y aunque no guste a algunos los resultados de unas elecciones, ese es el resultado electoral. Si no nos gustan los resultados cambiemos el mecanismo, las formas organizativas de elección, cambiemos el sistema pero no injuriemos al elegido […] Se cuestiona la gestión de Maduro, pero no se cuestiona la manipulación de la empresa privada, el acaparamiento de los alimentos en grandes almacenes, la disminución de la producción para hastiar al pueblo. No se cuestiona la dictadura financiera que nos somete a las y los venezolanos a estar en las amenazas del hambre todos los días […] porque les duele que el gobierno haya producido educación, autoestima, sentido patrio, sistemas de salud gratuitos, derechos laborales, salariales y sociales; este gobierno produjo la mayor cantidad de dignidad y sentido de vida para las mayorías pobres de este país y eso no se olvida fácilmente”.

El objetivo del vendepatria de Almagro y sus capataces del Departamento de Estado norteamericano, no es otro que el de facilitar aquí un gobierno de derecha apoyándose en esa realidad virtual que los medios de comunicación privados le venden a diario al mundo sobre Venezuela. Su intención es destruir la democracia participativa y protagónica verdaderamente popular que Venezuela ha contrapuesto desde el inicio de la revolución bolivariana al elitesco y destartalado modelo representativo que promueve la OEA.

Ha sido derrotado porque esa vieja diplomacia proimperialista es un adefesio retrógrado frente a avanzadas propuestas integracionistas que promueven hoy el desarrollo de la región a partir de una nueva noción de soberanía e independencia, como la UNASUR y la CELAC, instancias progresistas ambas surgidas de la conciencia rebelde y contestataria de nuestros pueblos.

@SoyAranguibel

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