¿Lenguaje revolucionario o lo contrario?

Por: Alberto Aranguibel B.

La sensación de avance de la contrarrevolución que tiene la derecha nacional e internacional, así como también mucha gente en las filas revolucionarias, no deriva exclusivamente del circunstancial triunfo electoral de las pasadas elecciones parlamentarias.

Como es perfectamente innegable para cualquiera, esas elecciones no fueron ganadas por la oposición sino por los bachaqueros, que son quienes han desatado la furia especulativa que ha puesto a la mayoría de los venezolanos a sufrir el infernal martirio del desabastecimiento y de las colas para tratar de obtener los productos de primera necesidad.

La absurda idea de que la revolución estaría en una suerte de postrimería política frente a la cada vez más precaria, desorganizada e irresponsable oposición venezolana, está determinada fundamentalmente por la guerra comunicacional que desde hace casi dos décadas se ha desatado de la manera más inclemente contra los gobiernos revolucionarios del comandante Chávez y ahora del presidente Maduro.

Por supuesto que la televisión siembra ideas y posiciona mensajes en la sociedad. De no ser así, no existiría la publicidad, cuyo único propósito es precisamente el de alienar a la gente en función de un discurso determinado ya sea comercial o político.

La burguesía cuenta con esa poderosa herramienta y su labor no puede ser otra que la de utilizarla para imponer un pensamiento que convenga a sus intereses. Eso está claro.

El problema es qué hace la revolución reforzando ese discurso y esos valores contrarrevolucionarios de manera tan sistemática como hace no solo el Minci y el sistemas de medios públicos, sino la totalidad de la dirigencia chavista y los articulistas revolucionarios, que todos, sin excepción, le hacen el favor a la oposición de convertir una consulta popular de carácter eminentemente consultivo en un acto oficial de suspensión del mandato del presidente.

Para todo revolucionario el evento al que aspira la oposición en su intento por derrocar al gobierno debe ser un “eventual referéndum consultivo”. Seguir hablando de “revocatorio” es hacerle creer a la gente que el mismo es solo una simple formalización de un negado triunfo de la derecha.

O aprendemos a hacer comunicación revolucionaria o nos jodemos. Así de simple.

@SoyAranguibel

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