Herrera: Los hijos del show business

Por: Earle Herera

A Hollywood no lo conmueven los niños que mueren en el Mediterráneo, aventados por las guerras de invasión del Medio Oriente: son la materia prima de su próximo film.

En Nueva York y Miami, el show business monta su espectáculo con los chiquillos de Venezuela, lanzando un “SOS” de marketing que saca lágrimas de utilería a bandas mexicanas que ignoran a los 43 de Ayotzinapa o a cantantes españoles indiferentes a los chavales del último desahucio cotidiano.

Los medios hispanos y gringos vetan a los niños de la Franja de Gaza, pulverizados por misiles con bombas de fósforo. En Venezuela, damas de la derecha tuitean fotos de pequeños desnutridos de otros países que hacen pasar como de Catia o Petare.

No importa, la maquinaria mediática del PP hace lo mismo con imágenes de Bangladés o Sierra Leona. En los albores del amarillismo, después de la explosión del Maine, Hearst (Ciudadano Kane) ordenaba a su dibujante en Cuba: “Usted ponga los dibujos, que yo pongo la guerra”.

Así obran.

El amarillismo parlamentario hace lo mismo en la Asamblea Nacional. Lleva gente pobre a llorar en los micrófonos y, al día siguiente, sus diputados salen de gira para Roma, Berlín o Fort Lauderdale, convirtiendo aquellas lágrimas en boarding pass.

Más allá, en medio de la crisis, guerra económica y show business, siguen llegando a los niños de la patria las misiones Vivienda, Alimentación, Milagro o Hijos de Venezuela, apostrofada por un jerarca episcopal “Misión abre las piernas”.

Así son.

Tanta miseria la resume el cantante Marc Anthony en una foto suya frente a cajas de una supuesta donación. Luego difunde la gráfica de un niño rubio rodeado de productos que escasearían en Venezuela y arremete contra el presidente Maduro, para euforia de la banal farándula mayamera.

Lástima que ese súbito amor por los niños no haya aflorado en 2014, en la corte donde su ex esposa, Dayanara Torres, lo hizo citar por incumplir con el monto de la pensión que ella considera deben recibir sus menores hijos.

Curioso que este cantante reclame para los niños ajenos lo que, según su ex cónyuge, niega a los suyos propios.

¡Corten!

Profesor UCV

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