El voto robado

Por: Alberto Aranguibel B.

Si algún factor ha distorsionado el debate político en Venezuela para hacerlo cada vez más insustancial y pendenciero, ha sido la persistente negativa de la oposición venezolana a asumir su papel como contrapeso del Estado. En vez de ello, ha optado por el camino fácil del tirapiedrismo y el sabotaje a la gestión de gobierno.

Su proverbial incapacidad de convocatoria ha estado puesta en evidencia hasta en los procesos eleccionarios internos de esa juntura de siglas en que se convirtió el estamento político opositor al chavismo desde hace más de una década y media, precisamente por su falta de poder de convencimiento y de motivación de las masas a través de un discurso fundamentado en ideas medianamente atrayentes y propositivas.

La idea del enorme respaldo popular que dice tener como activo político ese depauperado sector surge de uno de los más gigantescos asaltos a la voluntad de los electores que se haya conocido jamás en la historia de la democracia moderna.

Cuando se revisa la votación que obtienen de manera individual los partidos opositores en cada proceso electoral, se ve con perfecta claridad que no cuentan en promedio ni con el cinco por ciento del respaldo popular.

Con ese acuerdo de cúpulas se le ha secuestrado el poder de decisión al elector de derecha obligándolo a entubar su voto por una opción sin alternativas que no sean las que la MUD arbitraria y antidemocráticamente plantea, atropellando así el libre derecho a elegir que el modelo participativo y protagónico permite.

Una sumatoria de voluntades bajo un mismo proyecto político, como lo propone el Gran Polo Patriótico, es completamente diferente a la disparatada ensalada ideológica que representa la MUD, en la que partidos de ultraderecha se abrazan impúdicamente con ultraizquierdistas y socialcristianos sin ton ni son y solamente guiados por el odio como único elemento cohesionador. El chavismo propone el modelo chavista… ¿Cuál modelo ofrece la derecha?

Por eso, mientras más habla uno con el elector opositor de a pie, más se percata del desprecio que entre ellos mismos le tienen a su dirigencia. De ahí que casi nadie les atienda sus convocatorias a movilizarse en las calles.

Atribuir automáticamente a la engañosa oferta de la derecha todo voto emitido por los electores que no opten por la propuesta revolucionaria, es un asalto electoral de proporciones descomunales.

@SoyAranguibel

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2 comentarios sobre “El voto robado

  1. Cada artículo que leo de tu creación me devuelve la esperanza de que, más temprano que tarde, la humanidad entera tendrá que abrir sus ojos a la verdad y plegarse por fin a las cosas sinceras y bellas de la vida. Gracias por tu sabio y desinteresado apoyo a nuestra Venezuela y a la humanidad entera Aranguibel! Te respeto incondicional y trascendentalmente.
    Oscar

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