El carro que sí servía

Por: Alberto Aranguibel B.

El primer carro que tuve en mi vida fue un Volkswagen semi-destartalado que un tío me regaló después de meses de comentarle lo ilógico que era tener ese vehículo arrumado en el garaje de su casa simplemente por no invertir en la reparación del carburador, que era lo único que en verdad necesitaba para funcionar.

Su argumento era que para qué iba a invertir dinero en un carro que no servía.

Apegado como era a la certidumbre de las cosas ciertas, no era muy dado a especulaciones sobre hipótesis diferentes a lo que para él resultaba evidente. El carro no servía.

Aún después de reparado siempre habrá alguien que te diga “Es verdad, rueda, pero no sirve”, como me tocó escucharle a mi tío durante mucho tiempo.

Comprendí entonces que las cosas de la vida obedecían a simples diferencias en los puntos de vista de la gente. Si no hubiera yo insistido, probablemente el carro habría terminado a la larga en alguna chivera de mala muerte.

Se me vino a la mente ese cuento esta semana con el comentario de mi apreciado y respetado Eleazar Díaz Rangel en su columna de los domingos en este mismo diario.

A propósito de la medida que busca destinar el 50% de los productos en existencia en el mercado a los Claps, Díaz Rangel se pregunta: “¿cómo es posible que se destine 50% de la producción nacional, que no solo incluye alimentos, para solo 20% de la población? Y al mismo tiempo, se supone que se destinaría el otro 50% de la producción para el 80% de los venezolanos.”

Las cifras citadas son correctas y la pregunta absolutamente pertinente.

Pero, pregunto yo, ¿Esos porcentajes son estáticos? ¿No están determinados (20% de beneficiarios actuales de los Claps, 80% no beneficiados) precisamente por no disponer ese programa hasta ahora de la suficiente dotación de alimentos y productos como para lograr equilibrar de mejor manera esas proporciones?

Si la intención definitiva del programa (que entiendo es coyuntural) es el combate al proceso especulativo instalado en el mercado con la guerra económica, ¿se mantendrán con su perfeccionamiento los mismos niveles de inflación que afectan a la porción de venezolanos no beneficiarios de los Claps?

¿No será mejor invertir en la optimización de ese programa que quedar a merced del neoliberalismo?

Por eso me acordé de mi Volkswagen.

@SoyAranguibel

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