Raro era el otro

Por: Alberto Aranguibel B.

Un estado de conmoción generalizada recorre el planeta con una elección presidencial que es vista como todo un cataclismo. Como si el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica hubiese estado hasta ahora en manos de estadistas juiciosos que aseguraran el perfecto equilibrio del mundo.

Predicciones apocalípticas sobre la inmigración, la economía, la geopolítica internacional y hasta sobre la suerte del cambio climático, se desmenuzan en textos de elucubración infinita, tratando de hacernos entender que en ese país son los gobernantes y no las grandes corporaciones quienes en verdad gobiernan.

Que si Trump le ganó con su astucia particular a los medios de comunicación. Que si las redes sociales se impusieron sobre las maquinarias políticas. Que si los latinos votaron contra los latinos para asegurarse el trabajo precario que tienen en el imperio. Que si la derecha ahora es más derecha que antes. Todo se ha explorado como explicación a la derrota de la política en esa nación.

La argumentación más sensata es la que ve en el triunfo del magnate una demostración más de la decadencia del modelo neoliberal capitalista. El presidente Maduro lo advirtió con sorprendente antelación, cuando en la VII Cumbre Iberoamericana en Panamá alertaba sobre el cambio de sistema que estaba seguro que anhelaba el pueblo norteamericano.

Pero, que un acaudalado ricachón sea presidente de un país donde más de la mitad del parlamento está integrado por multimillonarios que controlan la economía de casi las tres cuartas partes del planeta a través del complejo entramado corporativo sobre el cual se asienta hoy el imperio, no puede ser extraño.

Pareciera olvidar el mundo que inaudito es que un afrodescendiente haya alcanzado la primera magistratura en el país donde el racismo brota con la misma profusión con que sus ejércitos lanzan bombas sobre los pueblos indefensos de la tierra.

Un catire con billete, dueño de casinos y burdeles, racista, misógino, y tarambana, es el presidente perfecto para esa gente.

Raro era el otro, que ni el sistema de salud que prometió, ni el cierre de Guantánamo del que tanto habló, ni nada de lo que juró que haría pudo hacer, porque en ese país negro no es gente y mucho menos presidente.

Por eso ni su propio Decreto ha podido derogar.

@SoyAranguibel

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s