Dólar Today… la criminal excusa de los malandros

Por: Alberto Aranguibel B.

Jamás una página de internet había causado tanta conmoción como la que esta semana ha causado Dólar Today en nuestro país. Ni siquiera cuando ella misma destapó el desagüe que desangró a la economía nacional desde hace tres años y medio, estimulando el mercado negro, el contrabando de extracción y la usura cambiaria a partir de su perversa manipulación de la tasa de convertibilidad del bolívar frente al dólar norteamericano.

Los analistas no dan pie con bola en la precisión del fenómeno, determinante fundamental de la destrucción del poder adquisitivo del venezolano y de la solidez de nuestro signo monetario.

Los economistas, tanto los de derecha como los de izquierda, se devanan los sesos en cálculos interminables y enrevesados que ponderan variables técnicas de toda índole, que por muy bien formuladas o visualizadas que ellas sean no logran ilustrar al grueso de la población, ni mucho menos convencerla, de las razones por las cuales una tragedia como la que padecen hoy los venezolanos pueda deberse a la simple manipulación electrónica de un indicador no oficial de la moneda.

La explicación simple es que ello se debe a una guerra desatada por los sectores neoliberales contra la revolución bolivariana.

No es mentira. Pero es demasiado escueta como respuesta al clamor del país.

Más sensato sería decir que es un fenómeno multifactorial determinado por una serie de distorsiones generadas en el marco de esa guerra y en virtud de una caída sustancial del ingreso petrolero, que han colocado al venezolano en una situación de neurosis colectiva que desata los demonios de la especulación, la anarquía y el paroxismo en todos los niveles del sistema, haciendo cada vez más complejas las posibilidades del gobierno para establecer políticas integrales de control y regulación que erradiquen eficazmente su efecto pernicioso.

Esa sería la más aterradora de las explicaciones, pero es la más responsable.

Ciertamente no es una sola la distorsión que resume Dólar Today con su manipulación arbitraria de nuestro signo monetario. Son muchas y todas desencadenan nuevas y peores distorsiones en procura del mismo objetivo de asaltar la economía para hacer a los ricos cada vez más ricos y a los pobres cada vez más pobres.

Que el bachaquerismo introducido hace diez años en la economía nacional por Guillermo Zuloaga (importar barato con el subsidio del Estado para vender bien caro bajo la mentira de que no disponía de dólar preferencial) corrió como candela en la llanura convirtiéndose en cultura del comercio en el país hasta alcanzar al buhonero común, que decidió ejercer la misma práctica pero ya no desde una mansión en el Country Club sino desde la redoma de Petare, es cierto. Un eslabón apenas de una misma cadena.

Que la banca se activó desde hace tres años y medio en la búsqueda desaforada del circulante que gracias a las políticas inclusivas de la revolución el trabajador venezolano tenía por primera vez en su bolsillo, con entregas masivas de tarjetas de crédito a los pobres y elevando exorbitantemente las líneas de crédito a los tarjetahabientes, para recalentar la economía incrementando el consumo en forma desmedida, y que con ello haya logrado desatar la furia del raspacupismo en el exterior y dentro país, también es cierto. Pero ese es solo otro eslabón.

Que la empresa privada encontró por fin en el mercado venezolano la forma de vender toda la producción (o la importación) casi al instante, gracias a la neurosis causada por una inclemente guerra mediática que puso a la gente a comprar lo que necesitaba y lo que no necesitaba, en las cantidades que encontrara, por el temor a no encontrar mañana lo que quisiera comprar, presionando así el alza en los precios, generando en consecuencia el desabastecimiento y las colas que padece el pueblo, y reduciendo a la vez el inmenso costo del desperdicio estructural, es completamente cierto.

A esa reducción se le conoce como “Producción Bajo Demanda”, que es la modalidad bajo la cual opera ahora la empresa privada en Venezuela, que solamente produce lo que a ella le interesa vender y en la forma en que le interesa vender. Con lo cual, a la vez que gana más con la inflación por ella misma inducida, reduce los costos de producción y distribución excedentaria que antes se pudría en los anaqueles esperando compradores.

Pero esa tampoco es la razón fundamental de la conmoción que causa hoy Dólar Today.

Ese portal ha sido la excusa fácil para los codiciosos que han venido atacando a nuestra economía buscando derribarla para hacer el negocio de sus miserables vidas. Un portal que le sirve por igual al avaro dueño de la gran empresa o al usurero del pequeño abasto para inflar a diario los precios argumentando una necesidad de reposición de inventarios dictada de manera fraudulenta por una tasa ilegal y ficticia.

Hasta los chicheros la usan hoy como excusa para vender más caro. Es la prostitución total del mercado.

Ese solo factor de la anarquía especuladora acabó en nuestro país con uno de los elementos esenciales para los mercados del mundo, como lo es la llamada “Sensibilidad al precio”, es decir; la capacidad del comprador de reaccionar contra aquel precio que por diversas razones considera elevado (generalmente por reducida capacidad adquisitiva), por las cuales el vendedor no puede elevarlo más allá de cierto nivel.

Si algo ha sucedido en la cultura del comprador venezolano como resultado de la neurotización a la que han sido sometidos principalmente los pobres, ha sido el hecho de que ya nadie le reclama al bodeguero o al panadero que a diario eleva de manera injustificada los precios sino que automáticamente, y casi por acto reflejo, el comprador le achaca la culpa de tal arbitrariedad al gobierno. Definitivamente un gran logro comunicacional de esa guerra.

Dólar Today, que nació como un vulgar marcador para todos esos sectores especuladores, juega un papel determinante en todo eso.

Su apoteosis empezó cuando apenas se estableció como referencia del mercado negro para que la tasa de cambio no surgiera de un simple boca a boca como hasta entonces era.

Su esplendor se produjo con el gran impulso que le dio el gobierno colombiano a la dualidad cambiaria diseñada para saquear descaradamente a nuestro país desde Cúcuta, mediante una norma criminal como la Resolución 8, apoyada también en la ilegal tasa Dólar Today.

Pero marca también a otro importante sector.

Un sector parasitario que no invirtió jamás en el país pero que esperó con ansias desde hace casi un siglo la posibilidad de que los dólares que sustrajo desde siempre a la renta petrolera se convirtieran en algún momento en la herramienta de captación del circulante nacional, para lograr que fuera el capital privado y no el Estado quien controlara la economía.

Eso explica el contrabando de extracción del papel moneda hacia Colombia y el ataque cibernético de esta semana al sistema de pagos electrónicos.

Bajo esa premisa nació la descomunal operación de triangulación y legitimación de capitales que ese inmoral sector instaló a lo largo de todo este periodo desde Venezuela hasta Miami, pasando por Colombia y Panamá, a través de la cual legaliza los millones de dólares que por décadas ha fugado ilegalmente hacia el exterior, y de lo cual existe infinidad de pruebas y hechos verificables que los deja al descubierto, como los “Panamá Papers” y las silenciadas cuentas en los bancos suizos, españoles y norteamericanos, entre muchos otros.

Ahora, cuando el ingreso se ve mermado sustancialmente por la caída del mercado petrolero, el propósito de Dólar Today es multiplicar artificialmente esas fortunas expatriadas, para hacer atractivo su reingreso al sistema económico del país y presionar con su elevado costo a una macro devaluación del bolívar que limite la capacidad operacional del Estado y lo obligue a revertir las políticas sociales, paralice la economía y, en definitiva, provoque el estallido social que les ayude a derrocar al gobierno para acabar así con el modelo socialista de justicia e igualdad que nos trajo el Comandante Chávez.

Ese sí es el verdadero peligro hoy.

Solamente un factor en la ecuación no ha sido considerado por esa burguesía filibustera y apátrida; ese factor es el pueblo.

Mientras exista un gobierno revolucionario como el que preside el hijo de Chávez, Nicolás Maduro Moros, todas las emboscadas de la derecha serán derrotadas, porque contra un pueblo movilizado, trabajando activamente junto a su gobierno en el combate a las perversas pretensiones de quienes hoy atentan contra nuestra economía y contra nuestro sueño de paz y de prosperidad, no habrá fuerza oligarca que pueda alcanzar jamás su vil propósito.

@SoyAranguibel

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