La vitrina Venezuela

Por: Alberto Aranguibel B.

En el capitalismo los discursos de toma de posesión presidencial (inauguración, le dicen en Estados unidos) están signados por la estructura recurrente de la denuncia contra los siempre alarmante niveles de pobreza, de hambre y de miseria, que reina en cada una de esas naciones.

Las consignas ofreciendo el rescate de una quimérica senda del bienestar mediante programas económicos que se anuncian vigorosos, es la constante más persistente en todos ellos, tal como acabamos de escucharle al nuevo presidente de los Estados Unidos en su fastuosa juramentación.

Sale uno y entra otro, pero ninguno promete ni la más mínima modificación del modelo que genera esa miseria que en cada caso denuncian, porque son siempre el mismo musiú pero con diferente cachimbo.

Por eso una revolución como la Bolivariana le viene como anillo al dedo a la derecha internacional para verter sobre ella toda clase de acusaciones por las imperfecciones económicas que por lo general derivan del viejo capitalismo profundamente enraizado en nuestras sociedades.

Es perfecta para las grandes corporaciones mediáticas, porque acusando a países como Venezuela se desvía la atención del mundo sobre la crisis de un modelo como el capitalista, que no deja de hacer agua por todos lados a lo largo y ancho del planeta.

Se esconde persistentemente en esa guerra de desinformación internacional contra nuestro país, que Venezuela ha alcanzado metas que la mayoría de los países desarrollados no están ni cerca de alcanzar en cuanto a superación de la exclusión social, democratización de la enseñanza gratuita, en programas de vivienda de carácter social, de salud pública y con servicios con las tarifas más bajas del mundo.

Se obvia que esos logros se alcanzaron en el mismo lapso de la mayor crisis capitalista que ha habido desde hace casi un siglo. Así como se obvia que es en el ámbito del capitalismo donde existe hoy la peor hambre que haya padecido la humanidad a lo largo de la historia.

El problema en nuestro país no es solo la guerra económica y política desatada por la derecha nacional e internacional que pretende hacerse de nuestras riquezas por vía de la violencia y el atajo político, sino que se nos usa como vitrina para taparle a la opinión pública esa descomunal crisis capitalista.

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