Inseguridad, periodismo y poder popular

Por: Alberto Aranguibel B.

Uno de los argumentos predilectos de la derecha contra quienes defendemos el esfuerzo del gobierno revolucionario por instaurar en el país un modelo de justicia y de igualdad que erradique de nuestra sociedad la exclusión y la miseria que genera el capitalismo, es la acusación de “fantasiosos” que se nos atribuye, quedándose siempre en el epíteto, el insulto y la descalificación, sin aportar jamás razonamiento alguno que contraríe de manera sustantiva nuestras consideraciones.

En lo personal, cada vez que aparezco en televisión exponiendo mi visión de la realidad nacional, soy objeto del más brutal ataque por parte de verdaderas hordas falangistas de tuiteros de la oposición, porque no me refiero al gobierno en el tono cuestionador que a los militantes de la oposición les agradaría sino que, muy por el contrario, en mi disertación procuro en todo momento ser lo más profuso que pueda en la fundamentación y constatabilidad lógica de cuanto sostengo.

Un ataque de naturaleza fascista que raya en la imbecilidad cuando pretende que si eres chavista no estás calificado para hacer un análisis político de ninguna naturaleza, y que no repara incluso en la insolencia contra el entrevistador, quienquiera que sea, al que por lo general le recriminan en la forma más desconsiderada el solo hecho de invitar a su programa a un revolucionario. La derecha asume que el medio de comunicación debe estar exclusivamente al servicio del capitalismo. Todo lo demás, dijera MacArthur, es un atentado contra la libertad y la democracia. Conceptos con los cuales, según esa derecha reaccionaria, no hay problema alguno en ser complaciente, sumiso y hasta arrastrado.

Amparado en la grotesca y arbitraria manipulación del concepto de “objetividad” que supuestamente rige al periodismo (y en general al medio de comunicación capitalista) la prensa neoliberal impone matrices en la sociedad de manera completamente antojadiza, sin respetar en lo más mínimo la naturaleza veraz de los acontecimientos. A esa matriz, urdida y orientada por el interés particular del poder hegemónico mediático al servicio del capitalismo, esas facciones de la derecha pretenden que todo analista se someta, acatándola a pie juntillas, so pena de terminar siendo víctima de la más cruel y destructiva descalificación.

Se busca así intimidar y someter al pensamiento revolucionario mediante la fuerza del poder mediático, para inhibir su capacidad argumentativa con la amenaza que representa la posibilidad de volcar sobre él el peso de una opinión pública que le desapruebe y le censure. Lo cual en muchos casos, lamentablemente, surte su efecto en forma de un mediocre y falso equilibrio o pose de supuesta autocrítica, que a la larga no es sino un abono muy oportuno para el discurso contrarrevolucionario.

El tema de la inseguridad, por ejemplo, es uno de esos que la manipulación mediática ha logrado convertir en tabú incluso para muchos de los más esclarecidos voceros del pensamiento revolucionario en los medios de comunicación, que por temor al repudio de la audiencia aceptan como única realidad el apocalíptico escenario impuesto por los medios de la derecha que habla del desbordamiento y la impunidad de la violencia como resultado de una supuesta indiferencia del gobierno frente a ese flagelo.

Un repaso aleatorio por los portales de los más importantes medios de comunicación, ofrece una visión completamente opuesta a la de la matriz por ellos mismos fomentada con su tratamiento sensacionalista y tergiversado de las estadísticas sobre decesos violentos en el país.

En la página web de Globovisión de un día cualquiera, aparecen en la sección de sucesos los siguientes titulares: “Policaracas capturó a secuestradores que se hacían pasar por funcionarios”; “Desmantelan banda de extorsionadores en el Zulia”; “3 detenidos y un fallecido dejó enfrentamiento con el Cicpc en Carabobo”; “Condenan a un hombre por violación a un menor de edad”; “Desarticulan banda de extorsionadores en Barinas”; “Alcalde de Río Chico sufrió accidente de tránsito en Higuerote”; “Localizan cadáver en el bulevar de Sabana Grande”; “Colisión deja 7 fallecidos en el eje vial de Barquisimeto”;” Detienen a catorce sujetos por delitos en el Recreo, Catia y en el centro de Caracas”; “15 personas detenidas tras siniestro de avioneta en el sur del lago”; “ Militares incautaron 53 envoltorios de marihuana en población de Anzoáteguí”; “MP condena a mujer vinculada al homicidio frustrado de su hija”; “MP supervisó la incineración de 640 kilos de droga”; “Acusan a 3 personas por traficar 105 panelas de droga en Amazonas”; “Privan de libertad a colombiano por múltiple asesinato en Portuguesa”; “Detienen a pareja venezolana que planeaba enviar muñecos con droga a EEUU”; “Privan de libertad a 2 sujetos por contrabando de combustible”; “Aprenden a alias “El Yefre” en Guatire”; “Policarabobo detuvo a 2 sujetos con armas de fuego artesanales”; “Privan de libertad a joven por muerte de su padre y dos hermanos en Caracas”; “Un fallecido y 2 detenidos tras secuestro frustrado en autopista Francisco Fajardo” (http://globovision.com/sucesos, viernes 03/02/2017).

El mismo día, en el portal de la emisora YVKE Mundial (http://www.radiomunidial.com.ve), emisora adscrita al sistema nacional de medios públicos, se lee: “Realizado despliegue en la Pastora con 393 funcionarios”; “180 efectivos militares resguardan a habitantes de Caricuao”; “280 efectivos de la GNB desplegados en la parroquia El Recreo”; “3 detenidos y un fallecido durante enfrentamiento con el Cicpc”, entre otros.

Sin que jamás haya sido negada por el gobierno (y mucho menos por los voceros o analistas que lo apoyamos) la fuerte presencia de la criminalidad y la violencia en las principales ciudades del país es una realidad inocultable. Pero convertirla en sinónimo de impunidad como pretende ese periodismo mercenario que convierte todo fallecimiento, ya sea producto de la violencia o por causas estrictamente naturales o accidentales, en una perversa estadística de holocausto, es otra cosa.

Existe impunidad no porque el hecho delictivo se produzca, sino cuando el mismo no sea investigado o resuelto policialmente por desinterés o dejadez de las autoridades. La acción punitiva debe producirse posterior al delito cometido, porque antes de cometerse no existe violación de la Ley. De ahí que lo máximo que pueden hacer las autoridades para prevenir los delitos sean acciones de carácter persuasivo, mediante la vigilancia policial fundamentalmente.

Pero en Venezuela la prensa de la derecha invisibiliza sistemáticamente tanto la acción persuasiva como la acción punitiva, es decir; la solución policial de los crímenes y la captura o exterminio de los delincuentes, que en el país tiene una de las tasas más altas del continente.

El portal La Patilla, de orientación abiertamente golpista, no reseña ni una sola nota de las anteriores referidas a la contundente acción del gobierno contra el hampa. Hasta entrada la medianoche del viernes solamente destacaba notas de líderes opositores acusando al gobierno con los infundios más disparatados y diversos. Tres notas en la sección principal eran declaraciones de un mismo vocero, Henrique Capriles, difamando al ciudadano Presidente de la República.

El Nacional, por su parte, extrañamente, colocaba en su parte más inferior una tímida nota que registraba el trabajo de la GNB por combatir el contrabando de combustible hacia Colombia. De resto todas las notas eran referidas a hipótesis contrarrevolucionarias tanto en el ámbito nacional como en el internacional.

Se le vende a la sociedad con esa manipulación, una realidad distorsionada que en nada favorece la búsqueda de soluciones efectivas a ese grave problema que hoy ciertamente aqueja a la población. Su sobredimensionamiento y falseamiento arbitrario, en función de una parcialidad política y no del país, es el verdadero atentado contra la paz social que la mayoría reclama.

De ahí que una primera conclusión al respecto sea la que aborde el tema de la democratización del medio de comunicación para que en efecto responda a los intereses del pueblo y no de las élites burguesas que se benefician con los efectos perniciosos de una criminalidad en la que el más interesado es el mayor vendedor de armas del mundo, como lo es los Estados Unidos, que hoy inunda a toda Suramérica con su infernal mercancía bélica.

Solo el poder popular organizado, contando con el apoyo de sus cuerpos de seguridad y de medios verdaderamente ceñidos a la veracidad que ordena nuestra Constitución, podrá erradicar de nuestras calles una violencia que hoy pretende instaurarse en el país gracias al respaldo del que ella, la violencia, dispone por parte de la derecha, los medios privados de comunicación y el imperio norteamericano, cada uno de acuerdo a sus muy particulares y siniestros intereses.

@SoyAranguibel

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