La muerte que requiere el capitalismo sin importar quién muera

Por: Alberto Aranguibel B.

Desde mucho antes de la masacre de Puente Llaguno, en 2002, un grupo de altos oficiales de la Fuerza Armada (no bolivariana) ensayaba en una oficina de lujo al este de la ciudad, una declaración pública ante las cámaras en la cual se daba por confirmado un número de muertos que no se habían producido aún. Eso lo dio a conocer meses después (obviamente sin percatarse de su exabrupto) un periodista de la cadena norteamericana de noticias CNN.

Por primera vez a lo largo de casi un siglo de vigencia masiva del medio de comunicación, el venezolano podía constatar que para la derecha lo importante no era ya la noticia de los acontecimientos, tal como hasta ese momento se creía, sino la certidumbre de la muerte como elemento esencial del discurso.

En el mundo entero la realidad se construye a partir de esa imperiosa necesidad del medio de comunicación capitalista por elevar su audiencia utilizando el efecto desencadenante de las noticias en cascada, que convierten a la política en prisionera ya no de sus obligaciones doctrinarias sino de los titulares del día a día que tienen en la muerte a su protagonista más estelar.

Ese afán por la muerte como amuleto discursivo de la derecha en el mundo, conduce hoy a la humanidad al borde de una conflagración mundial (que para los más entendidos en la materia pudiera llegar a ser la última en la historia por el poder de devastación que sin lugar a dudas desataría) en la cual los actores principales son movidos por la más intensa y desmedida manipulación mediática de todos los tiempos, articulada precisamente en la búsqueda de esas cifras de muerte que ayuden a elevar la facturación publicitaria de los medios de comunicación.

Bajo ese esquema, la muerte debe ser presentada como un espectáculo impactante de grandes proporciones, en la que el fenómeno del fallecimiento de los seres humanos por causas naturales no merece ni el más mínimo interés.

La muerte que interesa al medio de comunicación capitalista es la que deriva de la violencia, porque es la que más conmoción y terror puede llegar a causar en la sociedad, ya que es una muerte imprevisible, que por lo general deriva de agresiones intempestivas,  irracionales y fuera de control, que injustamente pueden alcanzar a cualquiera. Por eso, siendo un fenómeno tan perfectamente natural e inevitable hacia el cual nos dirigimos todos en la vida, la muerte, cuando es producto de la violencia, resulta siempre alarmante y aterradora.

La derecha venezolana sabe perfectamente todo eso, porque quienes dirigen el accionar opositor en el país son los mismos que desde las esferas del poder imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica pretenden adueñarse del mundo para imponer el modelo económico que sirva a sus intereses, y que tienen a su disposición la más grande y poderosa estructura comunicacional que jamás haya conocido el ser humano.

Para esa derecha criminal y sanguinaria, no importa quien muera porque en definitiva su orientación no es en absoluto ideológica sino mediática. Y lo que el medio de comunicación exige (particularmente las cadenas de noticias internacionales de la derecha) es cualquier tipo de muerte violenta, preferiblemente si se trata de aquellas que sean achacadas por esa derecha infamante a gobiernos progresistas o de izquierda.

Es así como puede entenderse el disparate persistente de la oposición venezolana de denunciar a gritos ante el mundo los muertos que ella misma provoca con su accionar terrorista, sostenido de manera recurrente como único comportamiento desde hace más de dieciocho años de antichavismo visceral.

Fue así como Lilian Tintori (quien se atrevió a afirmar públicamente con entera frialdad que no importaban los muertos que quedaran en el camino en la lucha por liberar a su marido) recorrió los escenarios políticos del planeta denunciando los 43 muertos que supuestamente había dejado la represión del gobierno venezolano en 2014, cuando fue perfectamente claro para el país y para el mundo a través de infinidad de fotos y videos inobjetables que quienes dispararon a mansalva desde edificios contra la población indefensa, quienes pusieron guayas para degollar motorizados, quienes armaron barricadas donde se asesinaba sin contemplación a quien pretendiera trasponerlas, fueron los seguidores de su propio marido, para el que ella pide libertad de la manera más impúdica en nombre de esos muertos que él mismo mandó a asesinar.

Por eso para nadie fue un hecho extraño que, luego de dieciocho años de necrofilia sistemática por parte de la derecha venezolana en su afán de ser noticia, el pasado 19 de Abril, cuando se esperaban las concentraciones más grandes tanto de la oposición como del chavismo, las redes sociales amanecieran desde las más tempranas horas del día excitadas por la novedad de un muerto que se habría producido en una urbanización del centro de la ciudad (distante por completo a los lugares señalados por las convocatorias para ese día) en condiciones totalmente confusas que a la larga resultaron ser solo parte de un atraco, pero que sin embargo fueron de inmediato ventiladas por los opositores como “la primera muerte causada por la represión del régimen” ese día.

Esperaban lascivos “las muertes que le dieran vida” a su pretensión de derrocar al gobierno, para lo cual usarían una marcha como detonante del genocidio que “casualmente” una periodista opositora había vaticinado el día anterior por las redes sociales, casi exactamente como aquellos militares del 2002.

El furor frenético desatado por la noticia sin fundamento, difundida como candela por las redes sociales ese día, era solo comparable al de las jaurías salvajes sedientas de cualquier sorbo de sangre en su camino.

Los videos de las primeras horas mostraron sin la más mínima posibilidad de duda, por una parte, al máximo dirigente de la organización terrorista Voluntad Popular dirigiendo a un grupo de encapuchados que a su lado marchaba con la más entera naturalidad, sin que nadie se contrariara en lo absoluto con la atrocidad que significa que esos eran exactamente los mismos encapuchados que durante años han causado la destrucción y la muerte que ha padecido el país y que la oposición ha negado persistente y fogosamente como integrantes de su militancia.

Ahí estaba la evidencia más clara e irrefutable de que en efecto todo lo que se ha dicho desde el gobierno nacional ha sido siempre la más completa e innegable verdad en cuanto al falso carácter pacífico de las manifestaciones de la derecha en el país.

Y mostraban también esos videos, sin ninguna posibilidad de equívoco, la brutal salvajada de opositores criminales que, agrediendo con botellas de hielo a un grupo de pacíficos chavistas que caminaban por una calle, le destrozaron sin piedad el cráneo a una humilde señora que sin perturbar a nadie se dirigía a su trabajo.

Al final de la jornada, la lista de muertos y heridos que contabilizaban las noticias como resultado del violento accionar de la derecha, dejaba un saldo doloroso de agentes que caían cumpliendo con su deber de resguardar la paz y la seguridad de los venezolanos, así como de gente del pueblo que moría sin importarle a sus asesinos de la derecha quiénes eran, pero con los cuales las grandes corporaciones mediáticas al servicio de los intereses contrarrevolucionarios del imperio y de sus lacayos nacionales e internacionales, lograban una vez más los más sensacionales e impactantes titulares que culpabilizaban al gobierno.

La sed de muerte en la que esos criminales dirigentes de la derecha venezolana están tratando irresponsablemente de “educar” a la gente, tendrá a la larga un solo destinatario. Y ese destinatario no es otro que el propio estamento irracional que pretende llegar al poder sin ideología ni propuesta de país alguna, sino basando su posibilidad de sobrevivencia en el odio y la anarquía inoculados a su propia sociedad.

¿Creerá acaso esa dirigencia que, llegada la hora del holocausto al que convoca, podrá sobrevivir a un pueblo adoctrinado en la fórmula del asesinato a mansalva como instrumento de expresión política?

¿Por qué resulta siempre imposible restablecer la paz en los países que son destruidos por los mismos intereses imperialistas que hoy están tratando de destruir la gobernabilidad y la democracia en Venezuela con base en el mismo odio y la sed de muerte que en esos países generaron?

Suponer que el odio es solo posible cuando es contra el chavismo, es tan estúpido como pensar que los cataclismos puedan direccionarse a voluntad solo porque se cuente para ello con el relativo poder del dinero.

Los ruandeses conocieron en 1994 el infierno sin retorno al que conduce esa insensatez.

@SoyAranguibel

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2 comentarios sobre “La muerte que requiere el capitalismo sin importar quién muera

  1. Excelente reflexiones camarada! AYER le escribí en twitter a Mario, durante su programa La Hojilla. De verdad, YA BASTA de tanta IMPUNIDAD. Somos MILLONES los que clamamos por JUSTICIA. No se entiende que la revolución en el PODER se vea INCAPAZ de parar contundentemente a los mismos golpistas impunes del 2002-2017! No se nos ESCUCHA! Vemos IMPOTENCIA en el Presidente. Lo sentimos igualito. Desgasta. La carga se hace demasiado pesada. Desmoraliza. !ALERTA!

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  2. Compatriota muy buen analisis, mas sin embargo siendo ud. parte de los dirigentes politicos de nuestra revolucion bolivariana yo le pregunto: Si sabemos quienes son los que persiguen una cambio de gobierno por la fuerza por vias para nada DEMOCRATICAS, existen pruebas y todos los elementos de ley para poder encarcelar a ciertos personajes “”REINCIDENETES EN MUCHOS CASOS”” en actividades delictivas y/o terroristas, porque aun NUESTRO GOBIERNO NO ACTUA DE CONCECUENCIA!? HASTA CUANDO VAMOS A PERMITIR QUE esos delincuentes destruyan el patrimonio publico y privado!? porque aquellos QUE SON CAPTURADOS INFRAGANTIS EN HECHO PUNIBLE no son castigados con el rigor de LEY!? PORQUE NO SE LES HACE PAGAR PECUNIARIAMENTE LOS DANOS CAUSADOS!? porque se demuestra tanta debilidad ante ciertos paises y no se denuncia ya ABIERTAMENTE LA INGERENCIA CONSIDERANDO TODOS LOS ELEMENTOS LEGALES INTERNACIONALES!? que se espera!?, que verdaderamente se instaure una “”””DICTADURA”””” genosida peor que de la pinochet!?? Saludos compatriota para su reflexion y que llegue a quien debe llegar.

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