Aranguibel en Supuesto Negado

ARANGUIBEL: EXISTEN OTRAS POTENCIAS Y OTROS FACTORES EN JUEGO PARA SUPERAR SANCIONES

Para el constituyente y analista político Alberto Aranguibel en este escenario electoral el chavismo está más sólido que nunca, mientras que la oposición se enfrenta el escenario más comprometido de los últimos años.

En entrevista con Supuesto Negado, Aranguibel explicó cómo los efectos de las sanciones económicas de EEUU podrían tener un peso significativo en el ánimo del electorado.

¿De qué manera las sanciones impuestas por EEUU a Venezuela podrían tener impacto en las elecciones regionales de octubre?

​La Orden Ejecutiva tiene un impacto en la vida toda del país, no solo en las elecciones, porque ella influencia la animosidad del venezolano como elector pero también como consumidor de bienes y servicios en general.

Es decir, hay un daño real que se le hace a todo el país con medidas arbitrarias y unilaterales como esa, mucho más allá de la absurda diferenciación que pretende hacer ver la derecha que podría existir entre el chavismo y la oposición a la hora de aplicarse sanciones de ese tipo contra nuestro país; las sanciones no operan de manera práctica contra nadie en particular en el país porque Venezuela es un territorio soberano que se rige por una Constitución y unas leyes propias. Pero ellas inhiben, por ejemplo, la confianza o la operatividad de los inversionistas y proveedores internacionales, con lo cual se afectan todas y todos los venezolanos por igual. Como digo, independientemente de por quién vote cada quien.

Ahora, si la pregunta está referida a de qué lado se colocará el elector, es decir, si buscará apoyar o castigar con su voto a los amigos o a los enemigos de Trump en la elección, creo que eso será algo que estará determinado por la capacidad de cada uno de los sectores o de los candidatos de hacerle ver con claridad su punto de vista a los electores.

En lo personal, creo que al día de hoy en esa contienda va ganando el chavismo por mucho, pero por mucho margen. Particularmente por la cohesión popular que ha logrado el presidente Maduro con su propuesta de la necesaria defensa de la Patria por encima del interés partidista.     ​

Precisamente a eso nos referimos, a un eventual resultado electoral. ¿Piensa que la agudización de la crisis económica podría tener implicaciones en los resultados electorales de 2017 y 2018?

​El tema económico siempre ha tenido un peso determinante en toda elección, no solo en nuestro país sino en el mundo entero. El dilema es cómo logran los actores políticos ubicarse frente al electorado con ese tema.

La demagogia ha sido el recurso de salvación al que más han apelado los políticos a lo largo de la historia para salir airosos en la superación de ese obstáculo y seguramente aquí veremos una vez más mucha demagogia en el discurso de la campaña electoral.

En la elección para escoger los diputados a la Asamblea Nacional en 2010 (cuando la oposición rectificó su anterior posición abstencionista) la candidata María Corina Machado, por ejemplo, ofrecía de manera casi desquiciada que con la sola elección de ella como diputada se iba a acabar el desempleo, la inseguridad, el alto costo de la vida, y creo que hasta con el problema de la calvicie, si mal no recuerdo.

El factor diferenciador en esta oportunidad en particular, es que el elector tiene un alto nivel de conciencia de la relación que tiene lo económico con el tema de la violencia. Una violencia que aterrorizó a todo el país sin excepción y que dejó secuelas no solo en lo emocional sino en lo económico también en la mayoría de los casos, porque además de la gente que perdió sus pertenencias o sus propiedades por la acción de esa violencia irracional que desató el sector de la oposición en el país, existe hoy mucha gente que está convencida de que el alto costo de la vida fue acelerado de manera muy determinante por esa violencia. Es decir, la gente sabe que la peor medida económica es la desestabilización y la guerra. Y que la mejor es la paz que permita recomponer y corregir las distorsiones sin el peso del terror encima de la cabeza.

Yo creo que no habrá tal agudización sino todo lo contrario. En la medida en que logremos preservar esa paz que hoy todas y todos los venezolanos sabemos que ha sido solo posible a partir del llamado a Constituyente hecho por el Presidente Maduro, vamos a poder retomar la senda de bienestar que desde que somos República de Venezuela alcanzó solamente durante la revolución bolivariana y que fue perturbada con la actuación desestabilizadora de la oposición cada vez que ha decidido desatar su furia contra el aparato económico del país.   ​

Quizás para octubre aún no se perciban del todo las consecuencias de las sanciones económicas, sin embargo, ¿para las elecciones Presidenciales del 2018, qué impacto podría tener?

​La arbitraria sanción del gobierno norteamericano no es lo único que existe en el panorama económico venezolano. Eso lo ven así quienes creen que de verdad es el imperio norteamericano quien determina el curso de la economía en el planeta.

Pero quienes vemos el mapa de manera integral, sabemos que existen otras potencias y otros factores en juego (como por ejemplo nuestras infinitas riquezas en recursos naturales renovables y no renovables), y que la forma en que se hagan las jugadas en ese tablero será lo que en verdad decida el resultado.

Es como está haciendo el Presidente Maduro. Su reciente gira internacional, así como todo el trabajo que él ha adelantado desde hace años en su política internacional, nos permiten visualizar que no solo para estas elecciones o para las presidenciales, sino para mucho más allá en términos de la perspectiva económica futura para el país, la realidad será mucho más provechosa que negativa.

¿Cómo observa el escenario electoral para la oposición, que ahora luce desmovilizada?

​Es posible que sea el más comprometido para ese sector desde el punto de vista de su capacidad de convocatoria real. En toda elección el poder de convocatoria es fundamental, y la oposición se ha caracterizado mucho por la desestimación de ese elemento tan importante y esencial en una elección.

A lo largo de todo el periodo revolucionario, la oposición (una vez Coordinadora Democrática, otra Mesa de la Unidad, etc.) ha capitalizado el voto de un amplio sector de venezolanos que no son militantes de la oposición (ni quiere serlo) pero que tampoco está con el chavismo. Ese secuestro del “voto ajeno” es lo que le ha permitido venderse como una opción de gran tamaño en términos numéricos.

Pero eso no es el voto de una militancia real de la oposición, construida digamos a punta de trabajo político en el barrio, en las comunidades, y fortaleciendo una maquinaria partidista sólida y poderosa. Es un secuestro, como digo.

Ahora, desde un principio la oposición ha estado clara en que no existe el más mínimo espíritu unitario entre sus integrantes. Ellos mismos saben más que nadie que lo que los une (si es que hay algo que pueda unirlos) es el odio a Chávez y todo cuanto tenga que ver con Chávez. Ese odio a Chávez permite que puedan alcanzar un mínimo nivel de consenso cuando la elección es entre un candidato nacional chavista frente a un candidato nacional antichavista.

Pero cuando hay veintitrés elecciones en las que no tienen tantos líderes con capacidad de convocatoria como cargos están en juego, enfrentarse al liderazgo chavista que sí ha cultivado una cultura de fortalecimiento de la militancia de base y de formación de cuadros, se le pone cuesta arriba.

Hoy creo que el chavismo está más sólido que nunca antes, porque si ganó las cuatro elecciones que ganó en menos de un año entre 2012 y 2013 en medio del inmenso dolor que significaba la pérdida de su máximo líder y cuando no se confiaba en las capacidades de Maduro para asumir el compromiso que tenía por delante, ahora, cuando acaba de demostrar la fortaleza que demostró con ese logro excepcional que significó sobreponerse con la ANC por encima de la guerra económica, mediática y política desatada desde tantos flancos de manera simultánea, reavivando como lo hizo un partido que el mundo entero pensaba que desaparecería con la muerte de Chávez, desmantelando como lo hizo a la MUD (a la que derrotó en la guerra de las guarimbas con el solo hecho de no lanzar sobre ellas el poder represor del Estado), veo que es muy difícil en verdad el panorama para lo que queda de aquella combativa MUD de otros tiempos.  ​

¿Cómo interviene el diálogo en ese escenario electoral?

​Creo que el escenario del diálogo está siendo capitalizado ampliamente por el Gobierno del Presidente Maduro. Esa ha sido su propuesta más persistente desde antes incluso de iniciado formalmente su mandato, me refiero a que ha sido una propuesta histórica de la Revolución desde que Chávez era Presidente. De ahí la reticencia de la oposición a dejarse ver en ese escenario. Para la oposición el diálogo es un cadalso, porque el diálogo es la negación del totalitarismo. Si ella tiene meses diciendo que en Venezuela lo que hay es una dictadura, aparecer dialogando con el supuesto dictador es un sin sentido. Eso desmorona todo el discurso no solo de la oposición sino del mismo Secretario General de la OEA, Luis Almagro, que habría “comprado” plenamente la especie de la “dictadura” en su campaña internacional contra Venezuela. Además que le deja en evidencia frente a sus propios seguidores como unos vulgares oportunistas, cuyo interés no tiene nada que ver con lo que les han venido diciendo a sus militantes, sino con la sed de poder y de negocios que ellos ven en el poder. En la medida en que eso se mantenga así, lo más probable es que el presidente Maduro lo capitalice también electoralmente. Pero ahí parece que todavía falta mucha agua por correr debajo de los puentes. Es decir, el diálogo no es un escenario estático sino más bien dinámico, y de ahí su naturaleza imprevisible.

La ANC constituyó una victoria importante para chavismo, sin embargo, ¿cree que esa victoria se repita en octubre?

​Si la ANC le explica con la más perfecta claridad al país los verdaderos alcances de ella en cuanto al aseguramiento del clima de gobernabilidad que es imprescindible para poder avanzar en la solución efectiva de los problemas económicos que padece la población, entonces ese logro será cada vez más perdurable. Es un gran reto el que tiene por delante la ANC porque lo que hay en Venezuela no es solo un problema económico o político nada más, sino que también es comunicacional y social a la vez.

Es decir, si a la gente le han metido en la cabeza que las soluciones económicas existen pero que lo que pasa es que el Presidente no ha querido o no sabe tomarlas, entonces hay que hacer un esfuerzo titánico porque la gente entienda que las medidas hay que construirlas, y que eso es algo para lo cual se hacía indispensable una Constituyente, porque la “construcción” de las medidas que nos permitan resolver definitivamente las distorsiones económicas, empezando por el aseguramiento del clima de paz que haga propicia la actividad económica, es solo posible mediante el debate nacional que puede hacerse única y exclusivamente en una Asamblea Nacional Constituyente.

A la gente le han dicho, por ejemplo, que el problema es que Maduro no mete preso a los especuladores. Y puede haber algo de razón en eso, pero la solución definitiva de las distorsiones económicas no es meter preso a los trescientos setenta mil empresarios privados que hoy operan en el país. Entonces, como digo, el reto es muy grande, porque se trata de ir corrigiendo, pero a la vez ir actuando. En todo eso, el apoyo y la cohesión del pueblo en torno a su ANC será lo más esencial y determinante.

Si se genera de nuevo el virus de la autodestrucción que contaminó al chavismo en las elecciones parlamentarias de 2015, que algunos escondieron bajo el sofisma contrarrevolucionario de la “autocrítica” antimadurista, y le desmovilizó casi dos millones de votos, lo que abrió el espacio para el envalentonamiento de la oposición que desató la locura incendiaria que nos hizo tanto daño a todos los venezolanos por igual, entonces será el mismo pueblo quien ponga la daga sobre su propio pescuezo. El pueblo ya hoy sabe que el bienestar que le trajo el socialismo no se alcanza con más capitalismo sino con más socialismo. Que toda regresión al modelo neoliberal es suicida. Por eso, por la madurez y el alto nivel de conciencia que ha adquirido el pueblo con las traumáticas experiencias padecidas en los últimos meses con el terror de la violencia, creo que esta victoria política del chavismo con la ANC será un logro sólido y perdurable.

______________

Por Miranda Rojas / Supuesto Negado

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s