Balbas: ¿Cómo se vive en un país, que no es Cuba, sancionado por U.S.A.?

Por: Nazareth Balbás

Estas son solo algunas de las consecuencias del bloqueo económico que sufren hoy los ciudadanos en la República Bolivariana de Venezuela en su vida diaria:

– Falta de alimentos.
– Escasez de medicinas.
– Limitación severa del dinero efectivo.
– Hiperinflación inducida y desbandada especulativa.
– Deterioro de su calidad de vida.
– La idea recurrente de irse del país.

¿Cuáles son las causas de esta terrible situación?

Los taxistas de Caracas, la capital venezolana hace tiempo que no saben qué es un pago en efectivo porque nadie tiene tanto dinero en el bolsillo para pagar una carrera corta: puede costar 100.000 bolívares, o lo que es lo mismo, los billetes reunidos después de 10 días de visita al cajero automático (ATM) para retirar el monto máximo de 10.000 bolívares diarios. “Mire, mándeme primero el comprobante de transferencia al WhatsApp y después la busco”, dice un taxista caraqueño por teléfono celular a su potencial cliente.

Los kioscos, puestos de buhoneros y hasta los vendedores callejeros de chicha (popular bebida venezolana a base de arroz o pasta) aceptan transferencias bancarias o tarjetas de débito para transar productos que, hace 2 o 3 años, podían comprarse fácilmente con el remanente de la cartera, con un ‘sencillo’, como se dice en la República Bolivariana de Venezuela. La historia se repite a mayor o menor escala en todo el comercio.

La crisis económica que atraviesa el país suramericano se palpa en todas partes: anaqueles vacíos, carros desvencijados, farmacias sin dotación, tiendas con escasísimos inventarios, precios trepidantes. En la calle, las culpas se reparten al mayoreo, casi siempre al gobierno nacional y, en menor medida, a la oposición. Sin embargo, poca gente habla del responsable silencioso y externo que ha impuesto sanciones severas al país bajo el argumento de que solo afectarían a “funcionarios corruptos” del gobierno del Presidente Constitucional Nicolás Maduro Moros. Pero, ¿En realidad es así?

La “ayuda” del imperio yanqui

En 2015, el decreto del ex Presidente gringo Barack Husein Obama, que calificó al país de “amenaza inusual y extraordinaria” para la seguridad de U.S.A., sentó un precedente de política frontal contra la República Bolivariana de Venezuela que ha sido continuado por Donald Trump en la Casa Blanca de Washington.

Después de ese decreto empezó la inclusión de funcionarios venezolanos de alto nivel -incluido el Presidente Nicolás Maduro- en listas de negras y grises del Gobierno gringo e instituciones multilaterales con el objetivo de sentar las bases para un “bloqueo” financiero. ¿El mecanismo? Usar esos datos como medida de coerción a las empresas internacionales para obligarles a rescindir o no firmar contratos de ningún tipo con la República Bolivariana de Venezuela.

La acción de Washington contó con el respaldo de la oposición venezolana y de sus líderes, en especial del diputado opositor Julio Borges, quien emprendió una gira internacional que lo llevó a reunirse con el mismísimo vicepresidente de U.S.A., Mike Pence, para solicitarle sanciones y el aislamiento total de la economía venezolana. La acción del líder del antichavismo incluyó el envío de 14 cartas a organismos financieros para pedirles que no prestaran dinero a Caracas, aunque la crisis económica empezaba a agravarse.

Esa acción de contra patria de Julio Borges, desató la debacle de las finanzas del país petrolero. A los correos de las instituciones públicas empezaron a llegar notificaciones de la cancelación unilateral de contratos de corresponsalía bancaria e interrupción de las operaciones en bancos internacionales, los ‘peros’ de carácter legal y administrativos de empresas internacionales para retrasar o impedir el pago de membresías a organismos multilaterales, así como el “bloqueo de activos financieros”.

Un informe del Ministerio de Finanzas venezolano, al que tuvo acceso RT, revela que hoy día persisten las limitaciones y negativas para transacciones financieras de bancos internacionales desde y hacia la República Bolivariana de Venezuela, que son frecuentes las demoras en operaciones, y que el exceso de rigor en la documentación y millonarios incrementos de costos por servicios de intermediación están a la orden del día.

El cierre del cerco

El 14/04/2016, la banca internacional comunicó a las instituciones venezolanas que tenían prohibido hacerles pagos en dólares, a menos que mantuvieran cuentas en los grandes bancos de U.S.A.

El banco alemán Commerzbank fue el primero en cerrar las cuentas que tenían los principales bancos venezolanos del Estado: el Banco de Desarrollo (BANDES); Banco de Venezuela (universal) y Banco del Tesoro (fiduciario), así como las de Petróleos de Venezuela (PDVSA).

El 10/07/2016, la medida fue imitada por el Citibank, que cesó de manera unilateral el servicio de corresponsalía y solo dejó activas las cuentas utilizadas para pagos del servicio de Deuda que se tienen con la Oficina Nacional del Tesoro de U.S.A., una decisión que ha restringido severamente la capacidad de la República Bolivariana de Venezuela de hacer pagos en la divisa gringa.

Para ensombrecer la situación, el 27/08/2016 el portugués Novo Banco notificó a la República Bolivariana de Venezuela que no podría realizar operaciones en dólares por presiones externas de los bancos corresponsales.

Así como la sencilla operación de pagar un taxi con billetes en Caracas es casi imposible para la mayoría de los venezolanos, la opción de que la República Bolivariana de Venezuela haga sus compras con normalidad o cumpla con sus acreedores a tiempo resulta inimaginable. Las sanciones limitan no solo la capacidad de la respuesta del país en el exterior, sino que afectan severamente la calidad de vida de los venezolanos porque impiden al gobierno nacional adquirir alimentos, medicinas o materias primas para cubrir su consumo interno.

Amenaza a aliados

Si en 2016, el imperio yanqui se dedicó a cercar a la República Bolivariana de Venezuela en el exterior con sus acciones unilaterales, el gobierno del “chiflado” Donald Trump en 2017 arreció la estrategia con medidas destinadas a presionar a los aliados de Caracas.

Las regulaciones del Departamento del Tesoro de U.S.A. y las presiones del Gobierno de Panamá hicieron que el Bank of China (BOC), con sede en el país centroamericano, informara el 01/08/2017, que no podría hacer ninguna operación en divisas a BANDES o a favor de la República Bolivariana de Venezuela.

Esas mismas restricciones impidieron la concreción de transacciones entre bancos venezolanos y rusos en agosto del año pasado. Tiempo después, Caracas intentó hacer un retiro de sus cuentas colectoras en el Banco de Desarrollo de China, pero la corresponsalía del banco en Nueva York no procesó la operación porque se encontraba en “revisión” y tardó más de tres semanas en hacerla efectiva.

En octubre de 2017, el Deutsche Bank cerró las cuentas de corresponsalía del banco Citic Bank de China por haber tramitado pagos a PDVSA, la industria que genera más del 90% de las divisas que recibe Venezuela.

Asfixia a PDVSA

Aunque el tono diplomático entre Caracas y Washington siempre ha sido cáustico, hasta la llegada de Donald Trump la posibilidad de que U.S.A. atacara frontalmente a la economía venezolana parecía lejana. No obstante, el 20/08/2017 ese umbral se cruzó: el presidente gringo restringió la transabilidad de los bonos de la República y de PDVSA en los mercados internacionales.

La medida tenía como claro propósito, impedir que el Gobierno venezolano recurriera a la petrolera para obtener liquidez y así paralizar las negociaciones que había adelantado el país con instituciones financieras para buscar alternativas de crédito. La decisión de la Casa Blanca se tomó justo después de que Nicolás Maduro lograra el triunfo electoral sobre la oposición con el proceso del 30/07/2017, con la Asamblea Nacional Constituyente.

El argumento de Washington para justificar la asfixia financiera a PDVSA, en un momento en que los precios del petróleo empezaban a recuperarse, era que la “dictadura” de Nicolás Maduro privaba a los venezolanos de “alimentos y medicinas” y por eso el gobierno de Donald Trump prefería aplicar medidas “cuidadosamente calibradas para privar” al Gobierno venezolano “de una fuente fundamental de financiamiento” y “evitar ser cómplice de la corrupción en la República Bolivariana de Venezuela y del empobrecimiento de su población; y permitir la asistencia con fines humanitarios”. En ese comunicado, retórica de por medio, U.S.A. admitía abiertamente que iba a impedirle a Venezuela usar sus propios recursos y después, claro, pretendía ofrecerle un “rescate”.

Garrote y zanahoria

El ataque a PDVSA por parte de U.S.A. ocurrió casi a la par con una movida de Euroclear, la empresa encargada de custodiar los bonos de la República. El 25/08/2917, esa firma decidió retener más de 1.200 millones de dólares de la República Bolivariana de Venezuela, sin permitir la movilización de esos activos, para afectar la disponibilidad de recursos a Caracas. ¿La razón? Presiones de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) gringa.

“El Departamento del Tesoro de la administración de Donald Trump le ha dicho a todas estas instituciones, que son una manera de dictadura del sistema capitalista mundial, que busquen la forma de ahogar a Venezuela”, denunció el 28/12/2017, Jorge Rodríguez, Ministro de Comunicación venezolano. El Presidente Constitucional Nicolás Maduro calificó la acción de Euroclear como un “secuestro”.

¿Cómo afecta a los venezolanos?

Importaciones de materias primas como torta de soya, indispensable para la elaboración de alimento balanceado para animales, se han paralizado en los últimos meses con el único argumento de que han sido realizadas por la República Bolivariana de Venezuela. Las sanciones de U.S.A. han sido efectivas en infundir temor a los empresarios que desean vender algún producto al país.

El miedo tiene asidero, pues entre el 15/12/2017 y el 28/12/2017, 29.700.000 de dólares fueron paralizados por bancos en Europa porque eran destinados al pago a proveedores de alimentos. A finales de 2017 también se devolvieron 23 operaciones, que sumaban 39.000.000 de dólares, porque los bancos intermediarios no querían recibir recursos de la República Bolivariana de Venezuela. Por su parte, el banco gringo J.P. Morgan, retuvo 28.100.000 de dólares que serían destinados a pagar un buque con alimentos.

El resultado está a la vista: las largas filas en la República Bolivariana de Venezuela para conseguir los productos de la cesta básica son cada vez más largas y las alternativas para llenar la despensa más inaccesible; los rubros de la canasta se expenden a precios especulativos, basados en el “dólar paralelo” de Dólar Today que se transa un 700% por encima de la tasa oficial DICOM.

El panorama en materia de salud no es más alentador. La empresa Euroclear ha retenido más de 1.300 millones de dólares, de los cuales 450.000.000 de dólares eran para el pago de alimentos y otros 40.000.000 de dólares para medicamentos.

En el caso particular de la importación de insulina, ha sido imposible para la República Bolivariana de Venezuela cumplir el cronograma de pago porque el banco gringo Citibank se niega a recibir fondos de Venezuela. La situación se repite en el deporte, con la negativa de los bancos de procesar dinero proveniente del país para los atletas de su selección nacional; en la agricultura, al imposibilitar la compra de semillas para el plan de siembra; y, en resumidas cuentas, se traduce en la inestabilidad financiera de la nación: si el país no puede honrar a tiempo sus compromisos por trabas del sistema bancario, incurre en un impago inducido.

Por ejemplo, el 05/11/2017, la República Bolivariana de Venezuela hizo una transferencia de 27.600.000e dólares al Citibank para pagar un bono de una de sus empresas públicas, pero la operación se hizo efectiva una semana después: un retraso del banco que implicó la declaración de ‘impago’ a pesar de que el dinero estaba allí.

Como el mercado es implacable, aunque la demora en el pago de ese bono haya sido por causas imputables a la institución financiera y no a la nación, la banca no pierde: la acción termina por castigar a la República Bolivariana de Venezuela con el aumento del riesgo país y el incremento de las tasas de interés para que sea inviable pedir financiamiento.

La promesa de la Casa Blanca gringa “de aislar económicamente” a Nicolás Maduro se ha cumplido a cabalidad. “No nos quedaremos quietos mientras Venezuela se desmorona”, reza el comunicado del 28/08/2017, en el que Washington asegura que su único deseo es que en el país se celebren “elecciones libres y justas”. Lo curioso es que minutos después que el gobierno anunciara los comicios presidenciales para el próximo 22/04/2018, el ‘Tío Sam’ fue el primero en oponerse con una clara amenaza: “Continuaremos presionando al régimen”.

Los venezolanos saben de qué habla el imperio yanqui cuando amenaza con ejercer más “presiones” porque son los primeros en sufrir las consecuencias del bloqueo financiero:

– La falta de alimentos.
– La escasez de medicinas.
– El deterioro de su calidad de vida.
– La desbandada especulativa.
– La idea recurrente de irse del país.

En fin, hasta el taxista, que no puede comprar los repuestos para su vehículo porque ya no le alcanza el dinero o ni siquiera los consigue, sabe lo que se avecina. Lo sabe aunque su nombre no figure ni por error en las ‘selectas’ listas de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) gringa.

Nazareth Balbás.jpg Nazareth Balbás

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2 comentarios sobre “Balbas: ¿Cómo se vive en un país, que no es Cuba, sancionado por U.S.A.?

  1. saludos, muy buen documento, aunque en realidad, a veces no sabemos que tan cierto son todos los argumentos del gobierno, o de la oposicion, o de Estados Unidos.. para las personas de a pie, a veces no nos interesan las excusas, cuando la situacion es tan critica.. se puede intentar entender las politicas. Pero cuando ya han pasado años agravandose cada dia. Es tiempo de negociar de manera sincera, y que los politicos hagan su parte de sacrificio, y no los venezolanos

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  2. Reblogueó esto en Jimmy Olanoy comentado:
    Bien describe esta entrada de Nazareth Balbás la situación actual de nuestra Patria y cómo llegamos a ella. No nos arrodillamos y eso los enfurece aúnmás, mucho más. Ya somos varios en el mundo y más temprano que tarde le llegará el turno del imperio contra los más poderosos: Reino Unido, Francia, Italia, Turquía y por último Alemania.

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