La insólita pantomima capitalista del hacker malo y el hacker bueno

Por: Alberto Aranguibel B.

EL BUENO

Mark Zuckemberg, dueño de la red social Facebook, considerada por muchos de los más importantes analistas de medios, especialistas en marketing, directores de campañas políticas, sociólogos, y expertos internacionales en tecnologías de la información, como el medio de comunicación más poderoso de todos los tiempos, acaba de comparecer este mes ante una comisión del congreso norteamericano que investiga los posibles delitos informáticos cometidos por el joven empresario norteamericano.

La investigación se basa en las acusaciones hechas por el partido demócrata contra el presidente Donald Trump, por haberse valido durante la campaña electoral de 2016 que lo llevó a la presidencia, de la información personal de más de cincuenta millones de norteamericanos a los que la consultora británica Cambridge Analitycs, especializada en mercadeo político, habría direccionado mensajes electorales personalizados usando la tecnología de la empresa Facebook para el levantamiento de la extensa data privada de los usuarios de la red social, lo cual, según los acusadores, violaría el derecho a la privacidad y pondría incluso en riesgo la seguridad de la gente.

Durante el interrogatorio, uno de los más espectaculares desde la interpelación de Al Capone en 1931, los parlamentarios le hicieron a Zuckemberg una infinidad de preguntas que evidenciaban mucho más la ignorancia que todos ellos tenían sobre la naturaleza del negocio informático que supuestamente pretendían investigar que lo que en efecto pudieran hacer aparecer como un eventual expediente, con información sustentada y debidamente ordenada, como se supone que debe hacer una instancia de ese tan alto nivel político en la más poderosa nación del planeta.

La respuesta más importante de todas fue aquella donde Zuckemberg reconoce frente a la comisión que es responsable de haber violado la privacidad de casi un tercio de la población mundial que hoy está suscrita a sus servicios en la red, y de haber compartido toda esa información para obtener beneficios económicos que incrementaron su ya descomunal fortuna personal, que lo ha colocado desde hace casi una década como uno de los más acaudalados archimillonarios del mundo. “No tuvimos en cuenta el alcance de nuestra responsabilidad y eso fue un grave error. Fue mi error y lo lamento”, dijo en esa comparecencia, dejando perfectamente claro que es absolutamente culpable de los delitos que se le imputan y por los cuales ha sido interpelado. La sala se llena de complacencia y aceptación por parte de todos los asistentes y el interpelado es exonerado de toda culpa.

EL MALO

Julian Assange, periodista y programador informático australiano (nacionalizado ecuatoriano), está recluido desde hace más de siete años en la embajada de Ecuador en el Reino Unido en calidad de asilado, es el fundador y director principal del sitio web WikiLeaks, que ha difundido documentos reveladores sobre una serie de acciones del ejército norteamericano en el Medio Oriente consideradas delitos de guerra por las leyes internacionales, pero que el Departamento de Justicia de los Estados Unidos considera “información clasificada”, a tenor de los establecido en la Ley de Espionaje vigente desde 1917 en ese país.

Dichas filtraciones, en las que se documentan, entre muchos otros eventos protagonizados por el ejército norteamericano contra civiles desarmados, la llamada “masacre de Bagdad”, en la que cuatro helicópteros estadounidenses abrieron fuego contra un grupo de iraquíes, asesinando a una docena de ellos, incluyendo a dos periodistas de la agencia Reuters, así como una gran cantidad de informes secretos en los que se registran cientos de operaciones militares en Afganistán, Irak, y la base militar de Guantánamo que Estados Unidos utiliza como prisión extraterritorial en suelo cubano, fueron entregadas por Assange a los prestigiosos diarios The Guardian, The New York Times, Der Spiegel, Al-Jazeera, RT, Reuters, Washington Post, CNN, y El Mundo, entre muchos otros, pero ninguno de esos medios de comunicación ha sido perseguido o sancionado por la causa que se le sigue al editor de origen australiano, así como ninguno de los que aparecen involucrados en los crímenes de guerra que WikiLeaks ha dejado al descubierto. Para el Departamento de Justicia norteamericano, en este caso el delincuente ha sido el mensajero.

Para Assange varias importantes figuras de la vida pública norteamericana han pedido que se aplique todo el peso de la Ley, incluyendo la pena de muerte, tal como lo han solicitado expresamente en declaraciones públicas Bill O’Reilly, presentador de la cadena Fox, Sarah Palin, excandidata presidencial y exgobernadora del estado de Alaska, y Tom Flanagan, ex asesor del Primer Ministro de Canadá. Ante la certeza de que tal solicitud será respondida afirmativamente por los Estados Unidos, Julian Assange se ha visto en la obligación de recurrir al asilo diplomático en resguardo de su vida.

EL FEO

En su afán de expandir su dominio hegemónico sobre el planeta, los Estados Unidos violenta las barreras de soberanía de naciones a miles de kilómetros de sus fronteras, sin importarle en lo más mínimo ni el derecho internacional ni la normativa de organismos como la Organización de las Naciones Unidas que prohíben expresamente el uso extraterritorial de acciones armadas o penales no autorizadas por el organismo, para ir tras aquellos que considera sus enemigos, o contrarios, al menos, a la seguridad nacional norteamericana, así no sea delincuente sino más bien su única “culpabilidad” haya sido publicar documentos que ponen en evidencia graves delitos de lesa humanidad cometidos por otros. Pero exonera de toda responsabilidad delictual a aquel que reconoce ante una comisión investigadora del parlamento y ante las cámaras de decenas de medios de comunicación, que efectivamente sí ha cometido el más gigantesco delito informático de la historia; nada más y nada menos que el de exponer y arriesgar la vida de más de dos mil millones de personas en el mundo que usan la red social Facebook hoy en día.

Así como un día EEUU acusa a China de ser un régimen totalitario por no permitir el libre uso de medios de comunicación norteamericanos en su territorio, y al día siguiente acusa a Rusia de amenazar la seguridad nacional precisamente por el uso de esa misma internet, y prohíbe, además, las transmisiones en el país de las cadenas informativas RT y Telesur, de la misma manera persigue un día a un periodista a través del mundo para intentar llevarlo a la silla eléctrica por el delito de hackear información privada recopilada por su empresa y al otro día aplaude y celebra la astucia para hacer dinero de otro individuo que se ha convertido en multimillonario hackeando información privada a la gente, también a través de su empresa.

Deja una vez más al descubierto el imperio con su doble rasero, no solo la inmoralidad y falsedad de su discurso en pro de las supuestas libertades que dice defender, sino también su empeño por imponer su hegemonía a como dé lugar, lo que sin lugar a dudas tendría que ser una nueva demostración para las venezolanas y los venezolanos de los despropósitos de aquellos que desde una posición de derecha han promovido la entrega de la Patria a los oscuros intereses de esa potencia del norte que a cada paso deja ver su insolente desprecio por las leyes de las naciones, por los derechos del ser humano, y por la verdad.

EPÍLOGO

La agresión contra el noble pueblo nicaragüense desatada esta semana por ese mismo imperio, es otra corroboración de que efectivamente la violencia de los últimos años con la que se quiso desestabilizar al gobierno bolivariano y derrocar al presidente legítimo de la República, no ha sido ninguna otra cosa que parte de ese plan de dominación global puesto en marcha por los Estados Unidos contra el mundo, y jamás una búsqueda honesta de algún sector de la sociedad venezolana por alcanzar su bienestar. Solo un intento más del imperio por extender su domino amenazando nuestras soberanías.

Frente a esa amenaza, nuestra única opción de triunfo será siempre la unidad del pueblo por la que tanto clamó el comandante Chávez a lo largo de su vida. Votar por Nicolás Maduro el próximo 20 de mayo, es la forma de expresar y asegurar la invencibilidad de esa unidad.

@SoyAranguibel

 

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