Controles que salvan

Por: Alberto Aranguibel B.

Por supuesto que hay una serie de factores eminentemente económicos que inciden en el incremento en los precios de toda clase de productos hoy en día en Venezuela. Pero un componente en particular debe ser considerado para resolver la locura de la inflación indetenible que agobia a los venezolanos y es el del necesario proceso de formación que necesita el comerciante para comprender el fenómeno en su total y correcta dimensión.

El capitalismo ha educado al comerciante desde hace siglos con la idea (insustancial e infundamentada) del bienestar y el progreso que supuestamente generaría el llamado “libre mercado”, convenciendo al actor esencial del proceso económico en creyente del derecho que bajo esa absurda premisa tendrían los capitales privados a hacer con sus inversiones y con sus negocios lo que les venga en gana.

Al Estado, además de diseñar y ejecutar las políticas económicas que rigen en el país, le corresponden la atribución y la responsabilidad de orientar correctamente a todos los actores económicos para que su participación en el proceso sea lo más armónica posible con el resto de la sociedad. Es decir; le corresponde la tarea de explicarle con claridad al comerciante que esa absurda idea capitalista del “libre mercado” solo genera un sinfín de desequilibrios al conjunto de la economía que indefectiblemente terminan en malestar para todos.

Prueba de ello es lo que ha sucedido en la economía venezolana desde que la vorágine especuladora empezó a incrementar los precios a diestra y siniestra a partir del fallecimiento del comandante Chávez, momento en el cual ellos pensaron que se acababa la era de los “controles que el comunismo imponía”. Dólar Today no fue causa sino consecuencia de esa vorágine.

Pensaron que hacían el negocio de sus vidas obteniendo ganancias inusitadas con el alza de precios. Pero hoy la realidad les dice de manera contundente que toda esa ilusión era completamente fantasiosa e inconveniente, incluso para ellos mismos. Por eso hoy nadie los acompaña en su exigencia al gobierno nacional por una liberación de precios por la que han luchado durante casi un cuarto de siglo. Porque la gente está obstinada de esa liberación de facto que le han impuesto los comerciantes a la economía elevando a diario e injustificadamente los precios.

El comerciante tiene que aprender que la forma de salvar su negocio no es elevando los precios, sino que la economía toda trabaje bajo un criterio común de regulación y de defensa de la estabilidad y la fortaleza del sistema.

Eso que ellos llaman “controles”. Y que es lo que el país entero pide a gritos.

@SoyAranguibel

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