Un Congreso, siete líneas y un destino

Por: Alberto Aranguibel B.

El 12 de enero de 2008, fecha de la instalación del Congreso Fundacional del Partido Socialista Unido de Venezuela, la Revolución Bolivariana había transitado ya por los caminos más intrincados e inhóspitos en su propósito de sentar las bases para un verdadero modelo de justicia y de igualdad social en el país.

Bajo la denominación de MVR, el proceso se enfrentó hasta entonces a ataques brutales y despiadados como ningún gobierno fue atacado nunca antes en nuestra historia; guerra mediática de manipulaciones y falseamiento de la realidad, acusaciones destempladas contra el comandante Chávez ante el Tribunal Supremo de Justicia, golpe de Estado con el peor ensañamiento contra el pueblo, criminal paro petrolero con saldo de más de quince mil millones de dólares en pérdidas para la nación, intento de revocatorio del Primer Mandatario, acusaciones recurrentes de fraude electoral, todo cuanto pudo hacer la oposición para tratar de derrocar al gobierno y acabar con la revolución fue intentado a través del uso de los más cuantiosos recursos económicos, políticos y mediáticos que la derecha haya usado jamás contra nadie en el país.

Sin embargo, aquel gallardo y victorioso movimiento debía replantearse, tal como el Comandante entendía que se estaba replanteando la realidad social, política y económica de una Venezuela que definitivamente ya no sería jamás la del pasado de oprobio, exclusión y desigualdad. El curso que la lucha del pueblo por sus reivindicaciones más preciadas estaba señalando, apuntaba hacia un destino promisorio que ya no era tan utópico como en sus primeros días, sino que avanzaba sobre los restos de la derruida democracia representativa, con la fuerza de la emancipación que día a día se iba gestando entre la revolución y su pueblo.

Chávez comprendió, con su prodigiosa capacidad de visualización más allá del horizonte y de la historia, que la evolución de movimiento de cuadros a partido político popular de alcance nacional, era el paso indispensable para impulsar en forma vigorosa y sostenida el modelo socialista bolivariano que con el cual la inmensa mayoría de las venezolanas y los venezolanos ya estaban más que comprometidos.

De manera casi simultánea con su nacimiento, el Partido Socialista Unido de Venezuela emprendía entonces el inmenso reto de enfrentar un proceso electoral de importancia trascendental, como lo eran las elecciones regionales para Gobernadores que estaban en puerta, en medio de la titánica tarea de hacerle llegar al pueblo los atributos y características de la nueva organización y la nueva propuesta de corte abiertamente socialista, elevando a la vez la credibilidad en los candidatos que postulaba en todo el país, para asegurar así el triunfo que era tan indispensable para la sobrevivencia de la nueva propuesta partidista, y, por supuesto, para la evolución y perdurabilidad del proyecto revolucionario.

El eslogan desarrollado por la incipiente Comisión Nacional de Propaganda del PSUV en aquel momento, recogía en una sola frase la dimensión del compromiso que asumíamos; “¡Vamos con Todo!” (que años después la írrita dirigencia opositora quiso robar para su entente antichavista).

Hoy, a una década exacta de aquel histórico acontecimiento en la vida política venezolana, el PSUV se activa de nuevo para un Congreso Ideológico de importancia excepcional, en el cual la participación directa del pueblo es probablemente el aspecto más relevante y significativo.

Exactamente igual al convulso periodo de su génesis, la derecha continúa arremetiendo contra el pueblo, tal vez con peor saña y mayor inmisericordia, y con la fuerza que nunca antes tuvo, al disponer hoy de un respaldo del Departamento de Estado norteamericano completamente descarado y sin el más mínimo respeto por el derecho internacional, que orquesta abierta e impúdicamente la criminal agresión internacional de la que es víctima nuestro país.

Frente a esa brutal arremetida, el presidente Nicolás Maduro ha dado pasos sustantivos en la lucha por impedir los estragos de la guerra sobre las venezolanas y los venezolanos. Quienes le acusan de “no hacer nada” para contener la especulación desatada por los sectores más usureros de la economía, así como por los delincuentes que juegan, nacional e internacionalmente, a la destrucción de nuestro sistema económico para sacar provecho político del sufrimiento del pueblo, dejan de lado el inmenso esfuerzo de organización en medio de la guerra que significan acciones contundentes de protección social como los Comités Locales de Abastecimiento y Producción, que aseguran hoy la cobertura a más de seis millones de hogares (unos veinte millones de venezolanas y venezolanos) con una cesta de alimentos que ningún gobierno del mundo sería capaz de distribuir en medio de ninguna guerra, así como el Carnet de la Patria, que viene a resolver uno de los más perversos mecanismos de destrucción de un sistema económico cualquiera, como lo son los llamados “bachaqueros”, a quienes el Carnet de la Patria les representa un obstáculo de inviolabilidad en las políticas de subsidios directos que el Gobierno Bolivariano entrega hoy a la población a lo largo y ancho del país. Sin dejar de mencionar el Petro, como fórmula de evasión de las ilegales y criminales sanciones que hoy limitan la capacidad de pagos del Estado.

Pero los esfuerzos del Presidente Maduro no se limitan al ámbito del gobierno, sino que se apoyan en la acción de actores políticos de envergadura como la Asamblea Nacional Constituyente, en la batalla por garantizar la estabilidad a lo interno y la confiabilidad de Venezuela ante el mundo.

Por eso en su reunión con los más importantes empresarios e inversionistas durante su reciente gira por Turquía y otros países, tomó como instrumento de soporte en su intensa agenda de intercambios comerciales e industriales, la recién promulgada Ley de Promoción y Protección de la Inversión Extranjera, que la ANC tuvo a bien aprobar para facilitar la labor de recuperación económica del país en la cual está empeñado el Jefe del Estado. De ahí las Ocho Líneas de Acción Estratégica lanzadas por él este mismo mes como tareas impostergables a cumplir en esta nueva y exigente etapa de la Revolución.

Un momento excepcional de la historia, en el cual convergen de nuevo retos políticos de particular relevancia, como los que comprende el IV Congreso del PSUV en su apuesta por la construcción del poder popular desde las bases y sin alcabalas políticas de ningún tipo (tal como lo manda la doctrina chavista), y retos económicos de singular importancia que el país espera con la mayor ansiedad que terminen de concretarse en el bienestar que solo la Revolución Bolivariana puede ofrecerle al pueblo.

Congreso y Líneas Estratégicas deben ser entendidas, entonces, como un solo frente de batalla en función de un mismo destino, irrenunciable e inequívoco, como lo es el socialismo venezolano que Chávez nos legó, junto al logro de la independencia y la soberanía que hoy nos toca defender a toda costa junto a su hijo Nicolás y a la dirigencia revolucionaria que ha dado todo de sí misma para salvaguardar ese preciado sueño del pueblo de Simón Bolívar.

Se reafirma así el curso de una Revolución que vino para hacer justicia social y para quedarse por los siglos de los siglos en el alma de las venezolanas y los venezolanos.

@SoyAranguibel

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Un comentario sobre “Un Congreso, siete líneas y un destino

  1.   Buenosdias apreciado camarada. Agradezco registran el nuevo correo:josembaruta@gmail.com h2.cjk {font-family:”Droid Sans Fallback”;}h2.ctl {font-family:”FreeSans”;}p {margin-bottom:0.25cm;line-height:120%;}a:link {} “LosConsejos de Trabajadores y Trabajadoras, expresión obrera del PoderPopular, son el dispositivo que en la transición permitiráaniquilar el Capitalismo, y construir el Socialismo (…).  Estaes la oportunidad que por encima de todas las contradicciones, nosgarantiza el Comandante Chávez, por eso, la clase trabajadora.grita: ¡Con Chávez  y Maduro Venceremos!

    ConsejoSocialista de Trabajadores del Ipasme

    Estoyen el Twitter como:@oscarmipasme.Facebook:Oscar MuñoZ Ipasme

    Tlf. 0212-5416832   0212-5419589 Correo: josembaruta@gmail.com

    Quiero tuopinión del correo que te envie. –

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