Democracia constructora

Por: Alberto Aranguibel B.

La elección del pasado domingo 9 de diciembre, pésele a quien le pese, es un evento más que significativo en la profundización de un modelo político excepcional hoy en el mundo, como lo es el de la democracia participativa y protagónica labrada desde hace casi un cuarto de siglo por la Revolución Bolivariana.

Con el esfuerzo de millones de venezolanas y venezolanos que han entregado hasta la vida en infinidad de batallas contra lo peor del impúdico capitalismo que procura acabar con la gran conquista popular que comprende el socialismo venezolano, el avance que ha experimentado el país en términos de inclusión social a lo largo del período revolucionario es, desde cualquier ángulo que se le mire, un acontecimiento político de innegables cualidades.

De ahí la importancia del voto como instrumento fundacional y determinante del modelo.

Una construcción permanente que en Venezuela se expande cada vez más, no solo en términos porcentuales, o territoriales incluso, a través de las más de catorce mil mesas electorales que hay hoy en todo el país, sino hasta lo profundo del alma nacional que entiende que de cada elección debe esperarse no solo el triunfo candidatural o partidista de los actores políticos, sino la consolidación de esa democracia que es nuestro deber como pueblo construir y de la cual depende la posibilidad cierta de la paz social imprescindible para el bienestar y el desarrollo económico.

Con esa nueva elección queda perfectamente claro que el único sector políticamente movilizado del país es el chavismo.

Que la oposición ha sido definitivamente pulverizada ya no solo por su persistencia en el desatino político, su recurrencia en el fracaso, su proverbial ineptitud y su terco desprecio al pueblo, sino por su desapego a la fórmula democrática del voto.

Si la votación fue baja en relación a las expectativas generales, la debacle de la oposición ha sido mucho más que lapidaria.

Los que votan, quienes quiera que sean, le dicen al mundo que los problemas de Venezuela no son hoy políticos sino económicos. Que seguir usando como excusa una ya inexistente conflictividad política para continuar agrediendo a nuestro pueblo con sanciones y bloqueos injustos e ilegales, es solo otra trampa de un imperio perverso, cruel y desalmado.

 

@SoyAranguibel

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Un comentario sobre “Democracia constructora

  1. Saludos. Ya que el problema dejo dé ser político, vayamos ahora por poner orden en el problema económico, hacer respetar los precios acordados y activar la producción, sobretodo en las empresas recuperadas por el Edo

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