Golpe viejo

Por: Alberto Aranguibel B.

El golpe de Estado parlamentario no es nada nuevo. Es el formato inventado por la derecha latinoamericana (con el decisivo respaldo del imperio norteamericano) para desconocer y revertir las conquistas democráticas alcanzadas por el pueblo en el Continente. Una manera de usar la democracia para destruir la democracia, pero aparentando que no se está destruyendo sino preservando.

Bajo ese formato la derecha derrocó a Zelaya en Honduras, a Lugo en Paraguay y a Rouseff en Brasil. En Venezuela pretendió derrocar a Chávez y ahora a Maduro.

A Chávez lograron sacarlo del Palacio, pero no pudieron desaparecerlo. Una breve carta en la que negaba su renuncia, dejó claro ante el mundo que el Presidente seguía en funciones, lo que frustró el golpe de inmediato.

El nuevo intento golpista activado hoy por la Asamblea Nacional en desacato, no es sino la ejecución de aquel mismo plan, que ya tenía previsto reactivar la derecha en Agosto cuando, mediante el uso de drones con explosivos, atentó contra la vida del Primer Mandatario y de todo el alto gobierno en un acto en la avenida Bolívar de Caracas.

La derecha necesitaba desaparecer a Maduro para activar el Artículo 233 de la CRBV, porque está perfectamente claro que mientras el pueblo siga demostrando mayoritariamente con su voto su irreductible convicción revolucionaria, el Presidente no va a renunciar al cargo.

Con Maduro vivo la declaratoria de “vacío de poder” es completamente inviable, porque mientras el Jefe del Estado y Comandante en Jefe de las FFAA siga en funciones en Miraflores, todo intento por aplicar una declaratoria de vacancia del cargo será írrito y las acciones de cualquier organismo o individualidad para decretarla arbitrariamente serán inconstitucionales y ameritarán siempre el castigo que las Leyes contemplan para penalizarlas.

Por eso ni Ramos Allup, ni Julio Borges, que fueron tan presidentes de la Asamblea Nacional como el actual, no pudieron nunca llevar a cabo ese insensato plan aún habiéndolo prometido.

Un golpe que no funcionó antes y que tampoco lo hará ahora porque es el mismo; un golpe viejo que no cuenta con el apoyo mayoritario de la gente, sino que sigue el formato imperialista de intentar violentar desde las cúpulas opositoras los derechos democráticos del pueblo.

@SoyAranguibel

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