¿Usar lisiados del cerebro en la política?

Por: Alberto Aranguibel B.

El antichavismo es más un sentimiento de frustración y rabia acumulada que ninguna otra cosa. No es una ideología porque carece de fundamento teórico. No es una corriente de pensamiento porque sus rasgos más característicos son la irracionalidad y la inconsistencia. No es una religión porque, en vez del amor, procura la muerte entre hermanos. No es una fraternidad porque la división y la enemistad entre ellos es el pan de cada día.

¿Qué es entonces el antichavismo? Una arrechera, como la definió Capriles, que se drena en las calles destruyendo y quemando todo a su paso cada vez que la oposición pierde una elección o fracasa en el intento de derrocar a un presidente chavista mediante un golpe de Estado.

Precisión necesaria para entender que lo que sucede actualmente en las filas opositoras, y muy particularmente en la cúpula dirigencial de ese sector de la parapolítica venezolana, no es la llegada de ningún mesías cuya capacidad retórica o su trayectoria de lucha le hayan convertido en el luminoso líder que ha venido a superar con su temple y su talento como conductor de masas las recurrentes torpezas y los constantes errores de la oposición y haya abierto entonces el camino hacia el ansiado y por tanto tiempo negado éxito del antichavismo.

No. Lo que pasa actualmente en la oposición es que han desbordado el límite de la inmoralidad, colocando al frente de su nuevo intento golpista a un sujeto con claros signos de deficiencia mental, sin capacidad alguna para percibir la dimensión y consecuencias de su irracional accionar contra el estado de derecho, tal como lo expuso en su momento con lujo de detalles clínicos el destacado siquiatra venezolano, Jorge Rodríguez.

La sola denuncia que hiciera Guaidó al mundo de amenazas de secuestro de una hija de meses por parte del gobierno venezolano para usarla supuestamente como recluta de las fuerzas milicianas, denota la grave deficiencia mental del fundador de los llamados “Manitos Blancas”.

Las mentiras que al día siguiente se le descubren con total facilidad, la falta de consistencia en sus breves discursos de enardecida bravatería y tantos otros signos patológicos, son solo reiteraciones de tal padecimiento.

La enciclopedia digital más importante en la actualidad, Wikipedia, retrata con perfección microscópica al joven que hoy usa la oposición en su conspirador sainete, cuando describe el significado de la expresión “Carne de cañón”, en los siguientes términos:

“Carne de cañón: término, despectivo, se refiere a los militares -normalmente de bajo rango- que se exponen sin miramientos al fuego enemigo a sabiendas de su clara inferioridad y deliberadamente, conociendo que se va a producir un número muy alto de muertes.”

¿Es correcto, por mucha rabia que haya contra el chavismo, usar a un lisiado mental de esa manera?

 

@SoyAranguibel

Anuncios

Un comentario sobre “¿Usar lisiados del cerebro en la política?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s