El síndrome Fulop de Bachelet

Por: Alberto Aranguibel B.

Luego de más de un cuarto de siglo sin venir a Venezuela, la ex Miss y actriz Catherine Fulop ha estado dando de qué hablar con lo que muy bien pudiera definirse el más reciente rosario de torpezas y desatinos de una vocera de la oposición, a través de opiniones destempladas vertidas por ella en medios de comunicación y redes sociales de la Argentina, país donde radica desde que abandonó suelo venezolano hacen ya casi tres décadas.

Desde allá sorprende afirmando que le urge que se restituyan las siete estrellas del pabellón nacional venezolano, y que se redirija hacia la derecha el caballo del Escudo. Que le pongan más ensalada a la reina pepiada y más aceitunas a las hallacas, entre otras solicitudes que hace en tono enérgico, casi épico. Imposible saber de dónde saca ahora tanto patriotismo, cuando ni el acento venezolano le queda.

Pero lo pide justo al salir de la oficina donde tramita la nacionalización argentina. País del cual no conoce ni su historia ni las noticias más allá de la sección de sociales. Ni siquiera por encimita, como para no cometer la imprudencia de llamar fascistas a los judíos justamente en el país con la colonia más grande de judíos en el Continente, lo que terminó costándole que le rechazaran la ansiada nacionalidad que solicitaba.

Textualmente escribió: “¿Por qué crees que Hitler sobrevivió? ¿Porque lo hizo todo solito?… No, porque los judíos eran peores. Los más torturadores dentro de los campos de concentración, eran los “sapos”, los propios judíos que torturaban a su propia gente. Lo mismo que está pasando en Venezuela”.

Como toda la oposición, entiende la política como un vulgar ejercicio de mentiras y falsedades dichas siempre con la mayor convicción, sin importar la barbaridad que diga y a costa de dejar en evidencia la supina ignorancia de quienes como ella optan por ese método para tratar de hacerse del poder a cómo dé lugar.

Cambiar la historia y la realidad del mundo como les venga en gana, es para la gente de la oposición un rasgo definitorio.

A ese “arte” de mentir arbitraria y desfachatadamente tratando de hacer una gracia aunque le salgan solo morisquetas, bien podría denominársele “Sïndrome de la Miss Venezolana”, o “Síndrome Fulop”, a secas.

Algo así como lo que con toda seguridad padece la Alta Comisionada de la ONU para los derechos humanos cuando redacta informes guiada solamente por lo que dice la gente que a ella le cae mejor, sin importar las pruebas o los testimonios de las víctimas, la mayoría mutilada por la acción del fascismo que ella necesita ocultar, ni los videos que se le muestren, o la realidad que constate con sus propios ojos.

Bachelet tiene ese síndrome Fulop del cretinismo cínico y miserable. La mejor demostración es que lo sabe y no hace nada por corregirlo.

@SoyAranguibel

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