La nueva vieja política

Por: Alberto Aranguibel B.

Los dirigentes de la oposición que en algún momento han sido exaltados por sus propios militantes a la condición de líderes supremos de la contrarrevolución, han sido (todos sin excepción) execrados por esa misma militancia y reducidos al más desolador ostracismo con la misma vehemencia con la que antes los erigieron, bajo un argumento que necesita ser estudiado con detenimiento.

Desde aquel inefable frijolito que enfrentaron al Comandante Chávez al inicio mismo de la efervescencia revolucionaria, la intención fue siempre la de oponerles a los líderes de la revolución, primero a Chávez y hoy a Maduro, figuras de comprobada trayectoria pública pero que a la vez encarnaran una nueva forma de hacer política.

Así fueron sembrando en cada oportunidad las mismas esperanzas en todos y cada uno de los que fueron desfilando por ese pedestal del antibolivarianismo al que fueron encumbrados y luego defenestrados.

Los fueron defenestrando uno a uno porque se percataron, como quien descubre el agua tibia, que solo representaban los postulados de una vetusta forma de concebir el país y la política, por lo cual no ofrecían posibilidad alguna de triunfo frente al chavismo.

Teniendo, como los tienen, líderes valiosos, muchos de ellos formados en las mejores universidades del mundo, con amplia experiencia en la lucha política partidista, parlamentaria y de calle, escogen finalmente a Juan Guaidó precisamente porque según ellos es todo lo contrario. Es lo nuevo, lo puro.

¿Pero, qué es lo nuevo que propone Guaidó para los que no terminan de salir de él y todavía le rinden pleitesías y le cantan alabanzas?

Hasta ahora lo que ha hecho es engañar cínicamente a sus propios seguidores ofreciéndoles a diario villas y castillas sin cumplir jamás lo que promete. Robar de manera descarada activos del Estado para ponerlos supuestamente al servicio del pueblo, pero el pueblo sigue padeciendo el bloqueo que él mismo ha promovido. No llevar a cabo ninguna obra de tan siquiera mediana envergadura que responda a las demandas de salud, alimentación, vivienda, servicios públicos eficientes, educación, trabajo.

Ha tenido el poder y los recursos que ninguno de sus predecesores tuvo y ha sido el que menos ha cumplido. Al igual que todos esos irresponsables que fueron echados al olvido por sus propios seguidores, vive muerto de la risa porque también en eso de ser irresponsable es superior a los demás.

Nada es más parecido a la vieja política.

@SoyAranguibel

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2 comentarios sobre “La nueva vieja política

  1. Al Gobierno estadounidence SIEMPRE desea que el candidato presidencial de “ellos” sea un idiota al que puedan dominar. No importa el pais que sea. Históricamente los candidatos que ellos apoyan son personas manejables a sus intereses.
    En Venezuela desdes que ganó Chávez los candidatos opositores son idiotas, incultos y sin pensamiento político definido:
    Manuel Rosales.
    Henrique Capriles y que decir de Juan Guidó.

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  2. Mucho de lo escrito cierto es. No obstante no es cierto que ese sr. tenga poder. Al no controlar el Poder Ejecutivo nunca podrá realizar actos reales y directos al ciudadano comun. El cargo solo como jefe de un poder cuyas decisiónes son nulas lo determinan. No lo exaltemos.

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