Auto-mentado

Por: Alberto Aranguibel B.

Producto de su arrogancia y su afán supremacista, la oposición venezolana llegó al extremo de poner como líder a un auténtico pata en el suelo, bembón, pelo malo y nariz de gorila, como Juan Guaidó, porque su desprecio y su subestima a los chavistas es tal que terminó convencida de que para salir de ellos lo único que podría funcionar era el engañoso encantamiento que solo uno que pereciera venir del pueblo podría lograr entre ese inmenso “perraje”, como le dicen a la gente humilde.

Se cansaron de poner gente de verdadera alcurnia y pomposos apellidos para dejar en claro el perfil oligarca de su propuesta al país (Römer, Machado, Mendoza, López, Capriles) pero ninguno llegó a calar ni un ápice en el alma verdadera del pueblo, por lo que se vieron en la obligación de forzar la barra hasta concluir, muy a su pesar, en la enclenque figura del presidentico ni fú ni fá que terminaron teniendo como única opción de la derecha para enfrentarla al chavismo.

Como todo pusilánime, no pasó de ser un divertimento más de la picaresca política nacional, dedicado al anuncio de fechas apocalípticas para el logro de su ansiada gloria, al final de las cuales hasta sus más cercanos aliados terminaron siempre despotricando en su contra acusándolo de embaucador, estafador y hasta de ladrón.

Hoy, luego del estruendoso fracaso en su mas reciente convocatoria, el 16/11 en el que la militancia opositora cifró toda su esperanza de alcanzar el poder, el diputado Guaidó es reconocido por fin por la gran mayoría de los opositores (“más del noventa y cinco por ciento”, que tanto les gusta usar para referirse a su imaginaria grandeza) como el mayor farsante que jamás haya parido la derecha.

Se percatan (después de habérseles dicho hasta la saciedad de mil y una formas desde el chavismo) que ese líder de utilería no solo no tuvo nunca el más mínimo talento para la conducción de masas, sino que es un mequetrefe sin esperanzas para quien la política es solo un tinglado para guarimbas de paltó y corbata.

Como si embarcar a la gente fuera su más excitante entretenimiento, entra ahora en su fase de despedida anunciando nuevas fechas para las mismas delirantes batallas de frustración.

Más que como “autojuramentado”, pasará a la historia como el “auto-mentado”. O sea; el líder al que más se la mentaron sus propios seguidores.

@SoyAranguibel

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