Liderazgo en muertes

Por: Alberto Aranguibel B.

Un tablero electrónico que refleja en tiempo real la variación de las cifras de fallecidos a nivel mundial por causa del coronavirus, así como la cantidad de contagiados y de recuperados por país, se ha convertido en el centro de la atención como no lo fue jamás ningún otro conteo en la historia de la humanidad, incluidas las estaciones del Vía Crucis de Cristo y la cuenta regresiva de los metros de aproximación de la llegada del hombre a la luna con la que los medios reportaban la inminencia del alunizaje en 1969.

Unidas a las banderas que asocian esa instantánea cuantificación mundial a cada una de las naciones en las que se producen los datos que registra, la tabla del coronavirus permite apreciar el comportamiento de un fenómeno que a todo el mundo interesa, pero ya no como la información inerte que usualmente se obtiene a través de los noticieros, sino como la evolución que ven en una gran pantalla los video gamer con las cambiantes posiciones de los contrincantes en un juego de video.

Al final de todo, un posicionamiento se va consolidando en la siquis de los espectadores; los Estados Unidos de Norteamérica son la potencia número uno del mundo, incluso en las estadísticas de la muerte.

Un efecto nada desdeñable para un imperio cuyo liderazgo en escenarios en los que su poder llegó a considerarse imbatible en otros tiempos aparece tambaleante hoy frente al surgimiento de nuevas potencias y bloques económicos de importancia insoslayable, a las que el desquiciado presidente de los EEUU, en vez de convertir en aliadas, ha tratado con la peor y más irracional saña.

Quien sepa algo acerca del impacto sicológico de la comunicación, sabe la importancia que puede llegar a tener el posicionamiento de una idea o de una imagen como esa (la del liderazgo en todos los ámbitos, incluso en el de las muertes causadas por una pandemia) en la formación de percepciones, así como el valor que eso tiene para el poder hegemónico imperante.

Por eso nadie en las élites políticas del imperio cuestiona o refuta la información de ese tablero. es posible que sean muchos los norteamericanos que se sentirán orgullosos de ella.

Para contrarrestar las falsas percepciones entre el pueblo, a los revolucionarios nos corresponde acotar siempre que el vertiginoso liderazgo de EEUU en esa horrenda estadística no es de glorias alcanzadas, sino de ineptitud y de muerte.

 

@SoyAranguibel

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