Batallas presidiarias

Por: Alberto Aranguibel B.

El comportamiento claramente desafiante de la gente que sale a las calles en España, Estados Unidos, Brasil y otros países en los que la pandemia de coronavirus literalmente ha diezmado a su población, para reclamar la eliminación de las medidas de control y prevención de un fenómeno que no tiene nada de retórico ni de antojadizo por parte de los organismos rectores de la salud en el mundo, no puede ser menos que alarmante.

Muy distinto al comprensible enfoque de quienes se ven obligados a tomar la calle para resolver el ingreso que les permita asegurar el sustento propio y el de su familia, la mayoría de la gente que vemos en esas protestas es gente pudiente que no reclama derecho al trabajo sino derecho a pasear libremente, ir a la playa, a bares, restaurantes y a fiestas, como si el coronavirus fuera una enfermedad de pobres impuesta por el comunismo.

Evidencia de una irracionalidad latente en la sociedad. Así como latentes han sido siempre fenómenos como el fascismo, la xenofobia, o la intolerancia ideológica o religiosa, por lo general ocultos con el ropaje del recato que la sociedad usa para esconder la enajenación social. Pero que existen, y están ahí como componentes intrínsecos de la personalidad individual y muchas veces colectiva.

A manera de excusa por las atrocidades llevadas a cabo por la inquisición, la iglesia sostiene que tal conducta obedecía no a una lógica tiránica de su institución para imponer su poder mediante el terror, sino a la naturaleza desalmada de una sociedad inculta y atrasada que creía en la tortura y el ajusticiamiento de los impuros como medio para alcanzar la dicha. Por supuesto, jamás ha asumido la iglesia culpa alguna en ese atraso cultural de la gente.

De la misma forma, el mundo capitalista de hoy no halla qué hacer con esa sociedad a la que le inculcó desde los orígenes mismos del capitalismo la irracional idea de la libertad irrestricta como valor supremo e irrenunciable, a costa incluso de la vida misma.

Gente habituada a la lógica de la mezquindad y el individualismo que promueve el capitalismo, que entiende la batalla que libra hoy la humanidad como un presidio contra el cual hay que rebelarse, porque jamás tuvo la oportunidad de comprender el universo de otra forma que no fuera la del consumismo voraz que le hace considerar templos de salvación a los centros comerciales.

@SoyAranguibel

Un comentario sobre “Batallas presidiarias

  1. Ha hecho ud. un excelente analisis politico social sicologico del comportamento de ciertas sociedades de paises que mediàticamente han sido adjetivados desde siempre como “desarrollados”. Nos sentimos gratamente interpretados por usted al desnudar la paradoja de las libertades civiles en esas sociedades, sobre todo la estadounidense. La libertad que reclaman ellos no es para ejercer el derecho al sustento, sino la del derecho personal de satisfacer sus deseos de diversion permanentemente por encima de la seguridad sanitaria de los grandes mayorias. Es doloroso enterarse de esas facetas humanas. Saludos. Gerardo y Elena A. de Torres

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