Gobernar sin poder

Por: Alberto Aranguibel B.

La forma en que la oposición venezolana se ha visto obligada por casi un cuarto de siglo de derrotas y fracasos de toda índole a entender el poder, es aquella que consiste en el gobierno de lo inexistente (gobierno fatuo) en el cual el ritual de la autojuramentación para el ejercicio de una presidencia ficticia es apenas la concreción histriónica del modelo.

El verdadero grueso de tal absurdo, tal como lo entiende esa derecha inconsciente y reaccionaria que en mala hora le ha tocado al país, es el de la entrega plena de la administración del poder a una potencia extranjera.

No existe ni una sola evidencia que haya podido mostrar esa canalla oposición que pruebe la supuesta sumisión de Venezuela a Cuba, China, Rusia, o a Irán, que no hayan sido más que chismorreos e infamias inventadas y difundidas por las redes sociales. Sus intentos por descalificar la cooperación equitativa entre países hermanos jamás ha tenido soporte.

Pero quienes acusan de esa supuesta entrega del país a gobiernos extranjeros, son quienes hoy aplauden la aprobación de un contrato de administración de los recursos venezolanos en el exterior concedido por la escuálida Asamblea Nacional en desacato a dos empresas norteamericanas.

Deja ver así esa maltrecha oposición cuatro cosas indiscutibles con su innoble acto de traición a la Patria.

En primer lugar, que su supuesta indignación por la hipotética sumisión del país es toda una farsa, porque lo que hacen con ese contrato completamente viciado de ilegalidad no es sino un vulgar acto de verdadera cesión de nuestra soberanía.

Segundo, que al entregar la Patria sin ningún pudor dejan claro ante el mundo que son solo una banda de irresponsables para quienes la política no es sino una fachada. ¿A quién se le ocurre poner zamuros a cuidar carne?

Tercero, y probablemente lo más importante, que lo único que los motiva es el afán de hacer dinero a costa del hambre y el padecimiento del pueblo, en lo cual no hay negocio que no sea apetecible para ellos.

Y cuarto, que no tienen poder alguno para gobernar.

Una vez más, esa tragedia sin solución que es la oposición venezolana deja al descubierto que todo lo se dijo siempre de ella desde el chavismo en cuanto al carácter delincuencial de su espurio liderazgo es no solo cierto sino terriblemente costoso para nuestro pueblo.

@SoyAranguibel

2 comentarios sobre “Gobernar sin poder

  1. No tienen ningún poder: pero se apoderan de todo y saquean los bienes del país. Y, más, con el apoyo gringo y aliados. Estamos muy retrasados en cuanto a aplicar las Leyes sin beneficios y, menos, a los que hacen teatros para, luego, salir a seguir haciendo daños.

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