Revoltosos extraviados

Por: Alberto Aranguibel B.

Los dos grandes momentos del capitalismo en la historia contemporánea, fueron la caída del bloque soviético, refrendada con el derribamiento del Muro de Berlín, y el surgimiento de la teoría del golpe suave para derrocar gobiernos incómodos al sistema neoliberal, desarrollada por un cagalitroso fascista norteamericano en un escueto panfleto de unas diez páginas al que, ante el bochorno de ser un postulado que no llegaba ni siquiera a ensayo, denominaron simplemente “El manual de Gene Sharp”.

Su ascenso fue más que vertiginoso desde principios de los años ochentas, cuando las revueltas en algunos países del viejo mundo comenzaron a adquirir notoriedad por su inusual carácter de “revoluciones de derecha”, que eran meticulosamente disfrazadas tras denominaciones de supuesta apariencia despolitizada y pacífica, como aquello de “Revoluciones de colores”, para aparentar una muy fingida legitimidad popular y darle a la vez un rostro de origen cívico y no ideológico a los alzamientos cuando en realidad no se trataba sino de acciones mercenarias de desestabilización pagadas siempre por el imperio norteamericano.

El panfleto era todo un dechado de puerilidades (como la mayoría de la literatura política norteamericana) resumido en una absurda fórmula de falso corte revolucionario que consistía en salir a la calle aparentando una conducta cívica, pero con la aviesa intención definitiva de provocar la represión por parte del gobierno y poder entonces acusarlo de violento para hacerle perder sustentabilidad social mediante el repudio así fabricado, tal como pasó en Serbia, en Ucrania, en Egipto, en Irán, Birmania, Tailandia, Indonesia, e incluso Venezuela, donde el proyecto derechista fracasó, ahí sí, estrepitosamente.

Infinidad de organizaciones de derecha comenzaron a estudiar su panfleto como quien trata de descifrar los Manuscritos del Mar Muerto y se crearon institutos y centros de difusión para su “obra” con una rapidez inusitada.

Se sintieron tan orgullosos entonces que hasta un Premio Nobel estuvieron a punto de otorgarle a Sharp, al que llegaron a designar con el ampuloso título de “científico social”.

Pero ahora, con tantos y tan crudos alzamientos verdaderamente populares como los hay permanentemente en Israel, en Francia, en España, en Chile, en Colombia, y en las decenas de ciudades norteamericanas en las que las protestas contra los gobiernos neoliberales son desde hace meses casi el anuncio de una gran emancipación mundial de los pueblos, nadie sabe dónde pueden estar metidos todos aquellos cultores del inefable manual del gringo.

¿Dónde andarán en todos esos países esos revoltosos de librito y sus bastardas elucubraciones teóricas con las que justificaban eufóricos los estallidos sociales de derecha?

 

@SoyAranguibel

2 comentarios sobre “Revoltosos extraviados

  1. Excelente comentario y simplemente descrito!!! Ya a nuestro pueblo no lo enga~a nadie!!! Olvidaron que abrir un libro no es simplemente leerlo, hay que digerirlo y, eso nos los predico en Comandante Eterno.
    Por ninguna via que lo intenten: “No volveeeeeran, no joooooooooooda!!!

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s