Libertad y antibloqueo

Por: Alberto Aranguibel B.

La Ley Antibloqueo aprobada por la Asamblea Nacional Constituyente, generó un interesante debate que deja al descubierto un aspecto de nuestra realidad de muy especial importancia para el país.

El brutal asedio del que es víctima Venezuela, aunado a la calamidad que representa la pandemia de coronavirus que azota al mundo, nos ha colocado en una situación de excepcionalidad que nadie en su sano juicio puede hoy negar de ninguna manera. 

Más de ciento treinta mil millones de dólares despojados a la nación en virtud de ese ilegal y criminal bloqueo, se han traducido en padecimiento para miles de venezolanas y venezolanos que han dejado de recibir servicios públicos eficientes, alimentos y medicinas, porque el único propósito de tan canalla medida del imperio contra nuestro pueblo es generar sufrimiento para lograr un beneficio político.

Quienes niegan esta verdad desde la oposición venezolana, son los primeros en poner el grito en el cielo por la propuesta que hace el presidente Nicolás Maduro con esta importante Ley, y de inmediato salen a cuestionarla sin siquiera haberla leído.

Para ellos, el tema es solo una oportunidad más para lanzar una nueva andanada de infamias contra el proceso revolucionario, al que acusan de dictadura simplemente porque con esa difamación favorecen las posibilidades de sus planes golpistas.

Desde la izquierda, algunas voces llegaron también a levantarse contra la Ley Antibloqueo, argumentando razones referidas, según dijeron, a la necesaria vigilancia de los preceptos constitucionales que garantizan el imperio de los derechos humanos y del ejercicio de la constitucionalidad en la actuación del Estado. Lo cual, es importante decirlo, ha sido siempre, y lo es hoy en el instrumento que el Presidente presenta, perfecta y rigurosamente asumido como doctrina por la Revolución Bolivariana en todos y cada uno de sus aspectos.

Se demuestra, pues, con esa polémica de “los exquisitos”, como los definió el Dr Herman Escarrá, que en Venezuela reina un innegable sistema de libertades, que permite el disenso como expresión de la democracia participativa y protagónica que consagra nuestra avanzada Constitución bolivariana. Algo que expresa en sí mismo el carácter falaz de la supuesta “tiranía” que existiría en Venezuela.

Una demostración más de la rectitud del presidente Nicolás Maduro en función de los derechos humanos de los venezolanos, en defensa de los cuales ha delineado en esta Ley Antibloqueo los mecanismos de aseguramiento, desarrollo y protección de nuestra economía y de nuestra soberanía, tal como fue desde siempre el deseo y el empeño del Comandante Hugo Chávez.

@SoyAranguibel

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