Ojos que no ven…

Por: Alberto Aranguibel B.

La sensatez y el sentido común constituyen la base del refranero popular, cuya sabiduría recoge siglos de vivencias y conocimientos acumulados por los pueblos en el vaivén de la vida de cientos de miles de seres humanos que a través del tiempo experimentaron las más diversas vicisitudes, la mayoría de los cuales llega siempre a conclusiones lógicas en virtud de su buen criterio.

Si alguna máxima recoge esa premisa de la verdad que encierran los refranes para el común de la gente, es sin lugar a dudas la que sentencia que lo que no se ve no genera malestar o sufrimiento en el individuo.

A nadie le perturba de entrada la sola difusión de los rumores, por mucho que ellos alerten acerca de riesgos o amenazas de cualquier naturaleza que pudieran entrañar peligros así fuesen de consideración. El rumor interesa, pero no inmoviliza de miedo. La certeza de las asechanzas se instala en la mente del común con la concreción incontrovertible de los hechos en realidad tangible.

Por eso se ha vuelto tan común el doloroso fenómeno de familias enteras que fallecen por causa del Covid-19, luego de asistir en plena pandemia a una fiesta en la que todos disfrutaron confiados en que a ninguno de ellos les alcanzaría el contagio. No vieron nunca el virus sino la simpaticura y el amoroso afecto de entre los suyos. No usaron mascarilla ni mantuvieron distancia alguna durante la velada, sino que, por el contrario, departieron jubilosos apretujándose indistintamente en abrazos y besos infinitos.

Y es también por eso que aparece cada vez más gente acusando al gobierno de inventar, como si fuera un cuento, lo del asedio imperialista que le genera tanto sufrimiento a nuestro pueblo al hacer colapsar criminalmente nuestra economía y dejar sin posibilidades de acción al Estado para la prestación eficiente de los servicios públicos.

Si no ven los bombarderos yanquis en el cielo, ni los tanques de guerra cruzando las fronteras, entonces para ellos no hay en verdad sanciones ni bloqueo alguno que explique las inmensas dificultades que padece el pueblo.

Cuando los ojos no ven lo que no necesita anteojos, corresponde entonces agudizar el buen juicio y elevar la conciencia, más aún si en ello va el devenir de la Patria. De no ser así, se corre el riesgo de terminar volviendo a la esclavitud, como tan luminosamente alertó Fidel en su momento.

@SoyAranguibel

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