Historia del “yavacaerismo histórico”

Por: Alberto Aranguibel B.

Desde un principio, la convicción con la que el escuálido promedio se aferró a la idea de la supuesta caída de la Revolución fue siempre todo un rasgo de personalidad, en el que no importaba la persistencia en el fracaso, es decir; la cantidad de años que pasaran repitiendo lo mismo sin que jamás su profecía se cumpliera.

El “ya va a caer” fue la frase madre de la oposición cuando los invadió la convicción de que Enrique Mendoza, por allá por los inicios del siglo, iba a derrocar (según ellos) al Comandante Chávez, mediante una nunca demostrada capacidad de convocatoria para su imaginaria mayoría del 95% de popularidad con la que tanto alardean ilusamente desde entonces.

Exactamente lo mismo se dijeron cuando a Manuel Rosales le correspondió el turno de ese liderazgo rotatorio tan propio del antichavismo. Tal como se lo dijeron (a ellos mismos y al mundo entero) en los diferentes relevos asumidos sucesivamente por Leopoldo López, primero, y Enrique Capriles, Henry Ramos Allup, Julio Borges, Timoteo Zambrano, y Juan  Guaidó, después.

Todos, sin excepción, instauraron en sus filas la fe en que ya la Revolución había llegado a su fin y que el anhelado sueño del antichavismo estaba por realizarse en cosa de días, si no de horas. 

Pero quienes caían eran ellos.

Tan apremiante llegó a ser la inminencia de esa por ellos anhelada caída chavista, que ya ni siquiera se tomaban la molestia de expresarla con palabras, sino que recurrían a aquel sarcástico “Tic, Tac, Tic, Tac” con el que no se cansan de hacer el ridículo todos los años desde hace casi un cuarto de siglo, que les pareció tan apropiado para convertir en ritmo eufórico el ritornelo del “ya va a caer”. Una sentencia a la que, a manera de salvación, le dieron el giro internacional que ameritaba tanta derrota sufrida con sus propios líderes, endosándosela a cada uno de los redentores que fueron sucediéndose uno tras otro para socorrerlos en su desespero por sacar del poder al chavismo; primero Rajoy, luego la OEA, la Unión Europea, el Grupo de Lima, Iván Duque, Piñera, Bolsonaro, Macri, y hasta los mismísimos  Obama y Trump.

Tanto que hoy podría hasta hablarse de una corriente “yavacaerista”, consistente ya no en ideología alguna, sino en el recurrente anuncio del fracaso propio haciéndoles creer siempre a los demás hasta el fin de los tiempos que quien fracasa es otro.

Hoy, con el nuevo fracaso que encarna Juan Guaidó no hallan qué hacer. Se esconden tras el Covid para aparentar una falla sobrevenida, un desperfecto de la historia, un revés pasajero enviado por el cielo como castigo a su demora en derrocar al tirano. 

Argumentarán sandeces, como siempre, hasta un nuevo e ilusorio anuncio de otro “Ahora sí…YA VA A CAER”

@SoyAranguibel

2 comentarios sobre “Historia del “yavacaerismo histórico”

  1. Nuevamente mis sinceras felicitaciones, amigo Aanguibel, por tus tan acertados comentarios acerca de la situaciòn en nuestro paìs. Te ratifico mis sentimientos de solidaridad, reconocimiento y admiracion, siempre alentando la esperanza de que te decidas a postularte como Presidente de la Repùblica.

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