¿Guaidó preso?

Por: Alberto Aranguibel B.

El clamor del pueblo por una medida de cárcel para quien ha causado tanto daño y sufrimiento al país como lo ha hecho Juan Guaidó con su criminal asalto al dinero de los venezolanos a partir de una fábula ilegal e irresponsable de gobernanza ficticia, es cada vez más un sentimiento nacional incontenible.

Con sobrada razón la gente exige que se le aplique la ley con el mayor rigor, tal como se hace con quienes a diario son encarcelados por delitos en los que aparecen involucrados desde delincuentes de poca monta hasta importantes gerentes de empresas del Estado hallados incursos en actos de corrupción, como ciertamente ha sucedido.

Reclaman que cese lo que consideran una muestra de injustificable impunidad, como si dejar libre a Guaidó fuera producto de una supuesta indiferencia o irresponsabilidad del gobierno en una acción que no necesitaría mayor prueba para privarlo de libertad que el padecimiento que sufre el pueblo a raíz de las criminales medidas de bloqueo y cerco económico promovidas por él, así como por el saqueo a los activos de la República en el exterior llevados a cabo por ese delincuente junto a sus secuaces.

Pero no hay tal indiferencia.

Sucede que, a diferencia de lo que dictó desde siempre el pensamiento político, la política no es hoy sino el arte de administrar la comunicación con eficiencia. Por eso en el mundo son cada vez más los comunicadores que surgen a la vida política y menos los líderes a la vieja usanza cuya trascendencia se basaba principalmente en su capacidad para influenciar a las masas con su verbo, sus ideas y su carisma.

Guaidó es solo eso; un insustancial producto mediático que no necesitó de ninguna trayectoria ni ninguna capacidad o talento para el debate ideológico, ni ningún esfuerzo de lucha popular o de construcción de algún importante movimiento social para encumbrarse a los más altos niveles de la escena política, sino de la orquestación de un complejo entramado de sectores de la derecha nacional e internacional apoyados en la más intensa campaña comunicacional jamás llevada a cabo para fabricar un falso líder.

Meterlo preso en esas condiciones, significaría sumarse a la construcción de ese producto mediático y hacerlo entonces más importante que nunca en virtud de los grandes titulares que tal medida generaría colocándolo como la dolorosa víctima de un régimen opresor y despiadado que, como lo han posicionado muy estratégicamente desde los laboratorios de la infamia anticomunista más reaccionaria en contra de la Revolución Bolivariana, no tendría piedad ni siquiera por un líder tan de ensoñación como el que le han vendido al mundo que sería ese delincuente.

Algo que obviamente necesitan como corolario de su macabro plan los arquitectos de ese asalto a la democracia concebido a partir de la pura manipulación mediática.

Para evitar caer en ese error que le costaría al país no solo la pérdida de su democracia, sino la libertad y la independencia que con tanto esfuerzo y sacrificio ha construido nuestro pueblo, hay que esperar que ese poder mediático se disuelva (como ya a todas luces está sucediendo) para que los titulares sobre su encarcelamiento sean, cuando mucho, los de un hecho normal y corriente de la justicia.

Como tiene que ser. Y como muy seguramente será, más temprano que tarde.

@SoyAranguibel

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s