Resistir es vencer

Por: Alberto Aranguibel B.

Sorprende la facilidad con la que alguna gente acusa de ineficiente al gobierno revolucionario, porque considera que las cosas debieran suceder en la forma perfecta y expedita en que la anhelan desde sus muy plácidos aposentos autocriticistas.

Categóricos, afirman que ni la pandemia ni el criminal bloqueo al que es sometido el país por las fuerzas del capitalismo imperialista son excusas para el mal funcionamiento de los servicios públicos, ni mucho menos para el tortuoso desempeño de la economía, sobre la cual dictaminan alegremente sentencias recriminatorias de la más disparatada índole sin el menor rubor o atisbo de vergüenza.

Las mismas corporaciones mediáticas que se empeñan en distorsionar y ocultar la verdad de Venezuela ante el mundo terminan reconociendo (meses después de los acontecimientos, como lo han hecho en su momento desde el New York Times, el Washington Post, hasta la mismísima BBC de Londres y el diario EL País de España) que el esfuerzo librado por los venezolanos para salir adelante en medio de las dificultades es un hecho incontrovertible que se constata, así ellos no quieran reconocerlo, con la sola permanencia del presidente constitucional de la República en el poder.

Mientras el amenazado se mantenga erguido en su puesto de batalla, sorteando las balas inclementes del agresor desde todos los flancos habidos y por haber, suyo, y de nadie más, será siempre el triunfo en la contienda porque los asedios y las agresiones que ha conocido la historia contra los pueblos jamás tuvieron la pretensión de asustar apenas al contendor durante un tiempo infinito, sino la de tomar el control, sometiendo al asediado lo antes posible, para hacer cristalizar su triunfo a la mayor brevedad.

El mundo sabe que vencido es solo aquel que cae derrotado frente a la agresión del enemigo. El signo universalmente aceptado de esa derrota es, sin lugar a dudas, la toma de la mayor colina en el sitio conquistado para plantar en ella la bandera del vencedor. Acontecimiento que no ha sucedido, ni está cerca de suceder en Venezuela.

Porque en la Venezuela de hoy, en medio del más brutal asedio de la historia, estamos aprendiendo como nunca a aprovechar las infinitas potencialidades del campo, a hacer de la innovación y el emprendimiento una fórmula de crecimiento cierto y sostenible, y a lograr con el esfuerzo propio de nuestro trabajo lo que antes solo era posible comprando todo lo que necesitábamos para la vida.

Ciertamente, a Dios gracias, son cada vez menos los insensatos y cada vez más los que por puro sentido común arriban de una forma o de otra a conclusiones correctas con el inmenso logro que significa resistir y salir adelante como lo está haciendo el pueblo venezolano.

@SoyAranguibel

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