Conmemorar a Chávez

Por: Alberto Aranguibel B.

A nadie se le ocurre celebrar el cumpleaños de un Prócer de la Patria, sino conmemorar su natalicio.

La diferencia entre un término y el otro no es simplemente semántica.

Se trata de la inequívoca significación simbólica referida a la estatura de quienes lucharon para lograr la libertad de todo un continente y por la reivindicación de la justicia y la igualdad como base del modelo social que nos proponíamos como naciones libres y soberanas.

Celebrar su cumpleaños, antes que conmemorar solemnemente la fecha de su natalicio, sería, por una parte, colocar el evento en el rango de una efeméride cada vez más absurda, porque habiendo trascendido a otro plano en el que es imposible celebrar su existencia física, lo que corresponde es honrar la grandeza de su legado inmarcesible y de su memoria imperecedera. Mucho más importante, sin lugar a dudas.

Por la otra, reducir a fiesta de torta y velitas la gloria que alcanzaron en su trascendental epopeya, además de absurdo, como decimos, sería rebajar el acontecimiento al futil espacio de la trivialidad.

Conmemorar el natalicio de una figura trascendental para la Patria como Hugo Chávez, cultor del ideario bolivariano como no lo fue jamás nadie en nuestra historia, no es pues, de ninguna manera, una celebración desproporcionada que distancie su figura del calor del pueblo con el frío brillo de los monumentos, como alguien pudiera sugerir, sino el correcto y más sentido  homenaje que el país, las venezolanas y los venezolanos, podrá brindarle eternamente a quien supo entregarlo todo por la construcción del mismo modelo de justicia e igualdad soñado por el Padre de la Patria.

La idea de la ausencia de una figura tan entrañable resultará siempre chocante. Pero felicitarla como si estuviese todavía en el plano terrenal, negándole el reconocimiento de su tránsito hacia la inmortal gloria que le corresponde, pudiera llegar a ser incluso hasta ofensivo a su memoria. Y no la hace más cercana de lo que es hoy en el corazón y en el alma del pueblo.

Nos toca entonces a las venezolanas y los venezolanos cumplir también con la obligación histórica de exaltar como es debido el inmenso legado del Comandante. 

Hugo Chávez merece pasar a la historia con la misma grandeza de la lucha por él librada. Una obra cuya dimensión será cada vez más admirable e infinita.

@SoyAranguibel

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