Escupieron mentiras pa’ arriba

Por: Alberto Aranguibel B.

El problema fundamental con la mentira es que para que surta su pernicioso efecto estafador tiene que ser más poderosa que la realidad. Y sobrepasar ese superior poder de tangibilidad fehaciente que tiene lo palpable no es cosa fácil. De ahí el luminoso dicho popular que establece que “la mentira tiene patas cortas”, porque a la larga no se sostiene.

Por eso el mentiroso es por lo general ignorante. Alguien que cree que mentir es un recurso inteligente que denota mucha astucia, porque su escasez mental le impide prever o comprender al menos la ineficacia que más temprano que tarde tendrá la mentira que, con la más entera seguridad, va a quedar siempre al descubierto a la primera de cambios cuando inevitablemente se tope de frente con la realidad. Exactamente la idea que expresaba Abraham Lincoln cuando decía que “puedes engañar a todo el mundo algún tiempo, o a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo.

Una verdad como un templo que el antichavismo pensó que podría alterar sin ninguna dificultad cuando emprendió su pérfida campaña de infamias y desprestigio de Venezuela en el mundo, creyendo que el privilegiado acceso que la derecha tiene a las grandes transnacionales de la información y la comunicación le sería más que suficiente para alcanzar su miserable y apátrida despropósito de acabar con la imagen de nuestro país más allá de nuestras fronteras.

Escupieron para arriba y el escupitajo, como era de esperarse, no demoró en devolvérseles y hoy rumian enceguecidos de odio su fracaso.

La avalancha de videos que están circulando cada vez con mayor asiduidad y frecuencia en todas las redes sociales y de comentarios de turistas, periodistas y representantes de organismos internacionales que empiezan a visitarnos, incluso en medio de la pandemia, así como los cientos de miles de venezolanos que hoy retornan cabizbajos a su Patria convencidos del engaño del cual fueron víctimas cuando la derecha les ofreció que cualquier parte del mundo era mejor para vivir que Venezuela, que hoy dan cuenta de esa incontrovertible verdad que era imposible ocultar por mucho tiempo, está volviendo locos a los escuálidos tanto dentro como fuera del país; que Venezuela es un país hermoso, con gente bella que no se cansa de admirar y disfrutar las inmensas cualidades y oportunidades de esta tierra de gracia, imposibles de encontrar en  ninguna otra latitud.

El desespero de esos miles de venezolanos buscando regresar de la ilusión perdida a la que fueron arrojados por esas campañas infamantes contra Venezuela, es simplemente demoledor para quienes apostaron por el triunfo de la mentira como recurso, pensando que hacer política era tan solo ejercer a plenitud el arte de la demagogia y del engaño como lo hicieron tan irresponsablemente los partidos del puntofijismo en el pasado.

Tal como lo advirtió oportunamente el presidente Maduro; de tanto mentir, terminaron cocidos en su propia salsa. Solo había que darle tiempo al tiempo.

@SoyAranguibel

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