Metaverso imperialista

Por: Alberto Aranguibel B.

Arbitraria y escuetamente resumido, el universo de hoy (a diferencia de lo que fue a lo largo de la historia) podría entenderse como el conjunto de los múltiples universos que coexisten e interactúan de manera simultánea en la que se cree y se asume como la realidad actual.

A ese fenómeno, que para los entendidos de la sicología surge en principio de la naturaleza ubicua de la mente en la irrealidad onírica (sensación de estar en infinidad de mundos desconocidos y diferentes al mismo tiempo) y que más recientemente los estudiosos como Mark Zuckerberg asocian a la simultánea interacción del individuo con los escenarios más impensados en un mismo momento a través de la experiencia cada vez más intensa y profusa del contacto con realidades (ciertas y ficticias a la vez) a las que nos exponen de manera permanente internet y las redes sociales, los versados han querido denominarlo “metaverso”.

Es la puesta en escena de la forma en que se mezclaron la realidad y la ilusión en el teatro, el cine y, más recientemente, en los video juegos, solo que ya no en un escenario sino en la vida real del ser humano contemporáneo.

En algún momento de la historia, los sectores hegemónicos dominantes descubrieron que la realidad podía ser no solo la que ocurriera según el comportamiento y la interacción de los elementos, sino aquella que se formara en la mente del ser humano de acuerdo al saber que lograra acumular mediante la sistematización del conocimiento.

De ahí que el control de la academia y más recientemente el control del medio de comunicación por parte de esos sectores fuese tan determinante desde el principio de los tiempos. Controlar la educación fue su forma de controlar el comportamiento del ser humano y, por ende, del universo.

En el metaverso todo, incluso la más disparatada irrealidad, es real hasta tanto se compruebe fehacientemente lo contrario. Desde la efectividad de las vacunas contra el coronavirus, hasta la posibilidad cierta de una guerra mundial en un mundo inexistente inventado por el presidente de los Estados Unidos, porque la realidad no es lo que existe más allá de nuestro entorno inmediato (que es, el entorno inmediato, el único espacio que cada uno de los seres humanos podemos comprobar a ciencia cierta) sino lo que le llega a uno por los medios.

En Venezuela sabemos lo que es el metaverso, porque somos víctimas de una realidad artificial construida comunicacionalmente por un imperio que nos presenta a su antojo como un país que no es el que en verdad existe.

@SoyAranguibel

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